Las Baleares ponen el cuerpo
PalmaNos quejamos, y con razón, de cómo los mal llamados inversores europeos –que son especuladores o aspirantes a serlo– llegan a las Islas para adquirir solares o chalets ya hechos y transformarlos en activos inmobiliarios. Compran por un millón y quieren sacar tres. O_alquilan a conocidos y hacen actividad turística sin ninguna autorización. Por supuesto, la transacción se hace en los países de origen y las Islas solo ponen el territorio, su cuerpo, en definitiva, para que otros se forren.
Hay municipios que se han dedicado mucho más a esta economía que supone renunciar al paisaje de todos para que unos pocos privilegiados lo tengan. Esto, en los años 60 no se sabía, ni se pensaba. Solo unos pocos lo denunciaban. Hoy, hay una mayoría que considera que ya basta.
Pero de esto a que las cosas cambien, hay mucha diferencia. Municipios como Capdepera, Sant Lluís, Sant Josep, Calvià y Andratx, entre muchos otros, se han especializado en los chalets y en esta economía de la urbanización, si puede ser, de lujo. Los hay otros.
Todos estos municipios tienen las cajas públicas muy bien regadas. Porque las contribuciones no son pequeñas. Sin embargo, cada año sacrifican miles de metros cuadrados para el disfrute de solo algunos. En el caso del poniente mallorquín, el litoral da miedo y lástima. Ensaimadas de cemento y chalets que devoran trozos de montaña con licencias indecentes. Y, sobre todo, una economía que necesita devorar para mantener los puestos de trabajo. Solo los políticos irresponsables no detienen un modelo insostenible que empobrece al pueblo por dentro, por mucho que ahora sus hijos vayan en carritos caros. Pueblos con jardines de mal gusto, césped y casas con jacuzzi.