Tribuna abierta

¿Qué verdades nos ocultan sobre la granja de Son Brau?

Protesta contra la macrogranja en Manacor.
Embat Manacor
21/08/2026 - 19:53 h.
4 min

Unos setenta vecinos se manifestaron ante el Ayuntamiento de Manacor con pancartas y gritos de ‘Macrogranja no’ justo antes del pleno ordinario del mes de julio. Durante la sesión, el pleno aprobó una moción presentada de forma conjunta por el equipo de gobierno (MÉS-Esquerra, PSOE y AIPC) y el PP en contra de las macrogranjas en Mallorca.Los vecinos afectados salieron contentos del pleno. La moción, genérica y que no menciona de manera explícita en ningún momento el topónimo de Son Brau, ni tampoco la empresa Avícola Son Perot, que es quien quiere construir esta granja de 80.000 gallinas ponedoras, se aprobó, con los únicos votos en contra de Vox. Pidieron un pronunciamiento por parte de todos los partidos, que se mostraron, con más o menos vaguedad y con más o menos argumentos, contrarios a “explotaciones intensivas como esta”.Avícola Son Perot ha presentado un proyecto que intenta ajustarse a las disposiciones que establece la ley 2/2025, aprobada, precisamente, para evitar que se construyera una macrogranja de esta misma empresa en el término de Sineu con una carga de 800.000 gallinas.De hecho, Avícola Son Perot también es la propietaria de la macrogranja de Llucmajor, lamentablemente conocida como ‘la granja de los horrores’, después de que se filtraran unas imágenes del interior de las instalaciones que mostraban que los animales se encuentran “en condiciones penosas”. “Las gallinas vivas conviven con decenas de cadáveres en diferentes estados de descomposición, incluidos esqueletos y otros animales, como ratas (vivas o envenenadas) y erizos, extintores caducados y contenedores con cadáveres en estado de putrefacción y llenos de gusanos” decía a un medio el informante que habría tomado las imágenes. Avícola Son Perot recibió una sanción de 200.000 euros por las condiciones de las instalaciones.Ahora, la empresa se presenta como un ente moderno y adaptado al tiempo y a la ley actuales. Pero es necesario que tengamos memoria y recordemos qué actuaciones ha llevado a cabo con anterioridad.Mientras tanto, hay muchas preguntas que nuestros representantes en el Ayuntamiento podrían responder. ¿Por qué, a pesar del acuerdo verbal que tenía el equipo de gobierno con los representantes de la plataforma Macrogranja No, la moción se tuvo que presentar finalmente por la vía de urgencia? ¿Tenían dudas sobre la conveniencia de presentarla?¿Por qué la moción habla exclusivamente de macrogranjas y no menciona en ningún caso el concepto ‘granja’? ¿Es intencionada esta ausencia? ¿Tiene algo que ver el hecho de que la granja proyectada en Son Brau sea para 80.000 gallinas, diez veces menos que la carga proyectada en Sineu? ¿Es realmente considerada una macrogranja la que ahora piden hacer en Manacor?

Los cuatro partidos que presentaban la moción se posicionaron “contra las macrogranjas”. ¿Podemos saber si han presentado alegaciones al proyecto? ¿O se han limitado a aprobar una moción simbólica que no les compromete a nada más?¿Ha explicado el alcalde Miquel Oliver a los vecinos afectados que el Plan General permite construir explotaciones intensivas de esta casta en suelo rústico en Manacor? ¿Podría ser que tanto en Manacor como en Palma tengan claro que así como se ha presentado el proyecto de Son Brau es muy difícil que se pueda parar? ¿Podría ser, también, que MÉS-Esquerra vea con buenos ojos la producción local de huevos, aunque sea de manera intensiva, como ya ha manifestado públicamente algún representante suyo?Vivimos en un territorio finito y vulnerable, tensionado y fagocitado por una industria que nos roba el alma y el territorio. La producción intensiva de alimentos, en este caso de huevos, supone un riesgo demostrado de filtraciones y contaminación de los recursos hídricos del subsuelo. Avícola Son Perot explica que las gallinas no están dentro de jaulas, pero no dice las condiciones de hacinamiento en las que viven. Los certificados, por más europeos que sean, no pueden ser solo un papel.Entre los argumentos de quienes defienden que se construya la granja están el de la soberanía alimentaria y la promoción del producto de proximidad. Que un alimento sea producido aquí no quiere decir que reúna todos los requisitos necesarios para ser considerado saludable y no perjudicial para la salud, ni que el proceso de elaboración haya sido el más adecuado. Está claro que consideramos necesarias las granjas y la producción de carne, o de huevos, en este caso. La superficie de masa forestal en Mallorca crece a un ritmo de 1.100 hectáreas nuevas cada año debido al abandono del suelo agrícola. Sí que queremos huevos, y gallinas, y pollos, y corderos, y cerdos. Pero que pasten y que ocupen el territorio que hemos usurpado al sector primario para construir urbanizaciones de chalets cada dos hectáreas. Sí que queremos promover el producto local y que se haga cumplir con inspecciones severas el consumo de producto elaborado en Mallorca por parte de la industria hotelera que, en la mayoría de los casos, no llega nunca al miserable 3% que establece la ley, en una muestra más de que la riqueza que genera la industria turística no es para los residentes de la isla. La sostenibilidad no debe ser económica, sino humana, ambiental, energética, hídrica y alimentaria. No queremos más granjas intensivas como la de Son Perot, porque no queremos sostener más este sistema macabro que quiere convertir nuestra casa en el estercolero de Europa.

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