Dificultad 1 sobre 5Distancia 5 kmDesnivel 31 mDuración 1 h 30 minAltitud máxima 12 mRuta no circular
La marina de Sa Vallet, el extremo sur y más seco de Mallorca
Trepando por el litoral lombarcino, entre el cabo de ses Salines y Cala en Tugores, por un paisaje herido por el mar y señalado por la guerra
En esta ruta nos desplazamos al extremo sur de la isla de Mallorca, que es también la zona más seca de la geografía mallorquina. La idea es dar un paseo por el litoral lombarcino de Sa Vallet, antigua segregación de la Vall, propiedad del marqués del Palmer que en 1919 el banquero Joan March compró, entre el faro del cabo de ses Salines y Cala en Tugores, sobre el límite del término municipal de Santanyí con ses Salines. Un lugar donde se respira el ambiente contrabandista, los usos tradicionales de pesca en la zona y la huella pasada de la lucha contra la piratería, también los búnkeres de la Guerra Civil y, al fondo, Cabrera (un archipiélago de historias relativas a la dura vida del Mediterráneo). Encontramos una numerosa toponimia, recogida mayoritariamente por el filólogo Cosme Aguiló Adrover (Santanyí, 1950) en su tesis doctoral publicada en el año 2007. Nombres de lugar recogidos desgarrando suelas de zapato, porque solo es caminando en compañía de las fuentes orales que se descubre este tesoro, que es un valiosísimo patrimonio inmaterial de nuestra tierra. Toda la información vertida en este artículo proviene de la inmensa tarea del amigo y maestro santanyinero. Iniciamos la caminata desde el faro del cabo de ses Salines, al cual se llega por la carretera Ma-6110, derivación de la carretera que une ses Salines y los Llombards (Santanyí).
La ruta
[00 min] Nos ponemos a caminar desde el faro del cabo de ses Salines, al final de la carretera (Ma-6110). Inaugurado el 31 de agosto de 1863, fue construido sobre unos terrenos entonces propiedad del marqués del Palmer. Donde acaba el asfalto, a la derecha de la valla que limita el acceso a la instalación dependiente de la Autoridad Portuaria de las Baleares, se abre camino entre la garriga un sendero que en cuatro pasos nos sitúa en medio de una gran tenaza sobre la costa, muy castigada por la acción del mar, con la visión amplia y diáfana del archipiélago de Cabrera hacia mediodía.
Giremos a la derecha, orientados a poniente y con el mar a nuestra izquierda, en dirección a la playa del Caragol y Cala en Tugores, el objetivo final de la ruta. [15 min] Detrás de la valla que marca la división entre el dominio público marítimo y terrestre y la propiedad de Sa Vallet, encontramos una caseta, recientemente restaurada. Es lo que se conoce como la caseta del Telégrafo. Según Cosme Aguiló, “variante no cartografiada de la Barraca del Teléfono, situada en el litoral de Llombards, entre el cabo de ses Salines y el Caragol y entre la Pesquera de Moreno y los Arenalets”.
Un poco más adelante, [25 min] nos situamos a la altura de la punta Negra, estrecha y corta península de la costa lombardera, hace 150 m de largo por 40 de ancho, situada entre el rincón de la punta Negra y la playa del Caragol. En el istmo, se ven las líneas de un camino por donde transitaban carros de rueda llena. Las partes más bajas muestran la coloración oscura con la que se adjetiva el genérico topográfico. De camino al extremo exterior de este pequeño accidente geográfico encontramos una antigua cantera y tres casetas varadero –S’escar des Bessons (Joan i Mateu Clar, dels Llombards), S’escar des Forner y S’escar des Didot. Salimos de la punta Negra y entramos dentro la playa del Caragol [35 min], mientras a la derecha dejamos un búnker de la Guerra Civil y, tras la valla de alambre, una casa registrada en algunos mapas como el chalet de en March.
La playa del Caragol es el arenal de la costa lombardera situado entre la punta Negra y el islote de en Curt; con unos 700 m de longitud, es el más largo del término de Santanyí. Detrás hay una sierra dunar con vegetación de cardos marinos y lirios de mar y una cabecera de pinos, sabinas y matas. También encontramos un segundo búnker de la Guerra Civil [45 min]. Recibe el nombre del cercado de Sa Vallet donde se encuentra. Es, pues, un topónimo terrestre expandido hacia el mar.
Continuamos la caminata y salimos de la playa del Caragol. [50 min] A la izquierda dejamos una lengua de tierra, no muy larga, al final de la cual un estrecho canal marca la distancia entre la costa y el islote de en Curt. De manera más o menos triangular, tiene unos 120 m de longitud, por unos 80 m de anchura máxima. Es un lugar muy castigado por la extracción de toba. Seguidamente, después de haber pasado la punta del islote de Can Curt nos vienen dos entradas, la primera más grande que la segunda. Son las Mascarelles, grandes y pequeñas. El siguiente punto de interés nos viene delimitado por un nuevo nido de ametralladora [1 h 00 min], situado sobre una colina de unos 7 m de altura sobre el nivel del mar, conocido como la cantera del Penyalar, tras la cual encontramos la casita de Can Curt. Descendemos casi a nivel del mar y rozamos, por el paso y la mirada, la punta de la Galera y, seguidamente, la más prominente punta del Aranyó, que marca la entrada a Cala en Tugores [1 h 15 min].
Cala en Tugores
Sobre Cala en Tugores, Cosme Aguiló dice: “Entrada marina de aguas someras, situada, en la mayor parte, en la costa llombardera y el resto en la de ses Salines, entre el Caragol y la playa del Carbó. Tiene unos 470 m de longitud, por una anchura media de unos 200 m. La boca se orienta hacia el suroeste. Es cala de riberas bajas y marismas, pobladas de pinos en algunos sectores. Los de la banda de levante tienen forma de duna. Al fondo, sobre la playa de arena, se acumula una gran cantidad de alga, en una franja de 20 m de anchura, delante de un pequeño escalón de marés que forma dos estratos, en cuyo extremo hay sendos nidos de ametralladora de la Guerra Civil. En algunos lugares hay indicios de explotación del marés. Sorprende un poco el cierre de la vocal final del apellido. El topónimo testimonia la pertenencia de las tierras de los alrededores a Arnau Togores, el cual tenía Sa Vall, además de la alquería de ses Salines, antes de 1255, según APF (1974: 17), el cual reproduce una nota del historiador J. M. Bover”.
Si recorremos la cala de un extremo a otro, primero encontramos un búnker, la señal de la guerra sobre un litoral herido por el mar. Al final de la rada [1 h 30 min], a la derecha, un portillo y una pared seca, señalada por un hito de término. Aquí acaba Santanyí y comienza ses Salines. También finaliza nuestra ruta. La vuelta la haremos por el mismo camino que hemos descrito hasta ahora. Debemos contabilizar, por lo tanto, la misma distancia y duración para llegar al faro.