Instalaciones de Agama.
07/03/2026
Director del ARA Balears
2 min

Estaba cantado desde hace meses que Agama no iba a terminar bien. Y así fue. Uno de los emblemas de la agroindustria isleña se va al garete. Un pico más, la pregunta es tan simple como desmoralizadora: ¿cómo puede que un producto de la tierra en un país que no para de reivindicar las señas de identidad no sea viable?

El vino y, en grado más bajo, el aceite han logrado ser los únicos productos para los que pedir un precio justo. Los ganaderos y la industria lechera, no. Nos llenamos la boca de proximidad, kilómetro cero y producto local, pero una población de un millón de habitantes, una cincuentena de establecimientos hoteleros con precios de más de 2.000 euros la noche, con chalets que se alquilan por 20.000 euros a la semana, no han bastado para mantener una pequeña industria.

No dudábamos que hay un abismo entre lo que se dice en las redes sociales y lo que se acaba haciendo. Si la mención que se pone en el producto local por parte de cada instagramer y cada anuncio sobre el tema que pone una institución se hubieran convertido en un litro de leche de Agama, hoy tendríamos una potencia industrial en marcha. Pero no, no fue así. A la hora de tomar el brical súper, pesa más el precio. Se puede encontrar leche por 0,70 euros, en vez de por un euro y buscas. Ésta es la diferencia entre dedicar el campo a hacer alimentos o abandonarlo poco a poco.

La agricultura y la ganadería hacen comida y paisaje, cultura y territorio. Ahora, para terminar de arreglarlo, el Consell de Mallorca ya ha encontrado la manera de repartir mediante un sorteo, más plazas turísticas. No fuera cosa detengamos. Con algo de suerte, también habrá en el campo, sin embargo, ya no hay vacas. Ahora apacentarán los chalés.

stats