Cuando el catalán sí sale al patio: la transformación del CEIP Ses Rotes Velles

El centro ha redefinido la manera de enseñar la lengua al alumnado para homogeneizar los procesos y las intervenciones pedagógicas en todos los cursos

Una de las actividades para impulsar el uso del catalán en el CEIP Ses Rotes Velles.
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PalmaA la hora del patio, entre carreras, pelotas y conversaciones improvisadas, los maestros del CEIP Ses Rotes Velles han comenzado a detectar una escena que hace solo unos años habría parecido improbable. Algunos niños que habitualmente se expresan en castellano o que provienen de familias donde el catalán no existe han comenzado a relacionarse entre ellos en la lengua. "En el patio hemos oído a niños de Infantil que entre ellos hablan en mallorquín", explica la directora del centro, Joana Maria Mas. Esta imagen resume el sentido del proyecto ¿Cómo aprendemos a ser capaces de explicar aquello que hacemos, pensamos y sentimos?, que ha convertido la lengua en eje central de la escuela y que ha sido reconocido con el Premi Bartomeu Picornell d’Educació.

El centro, situado en Santa Ponça, trabaja en un contexto sociolingüístico complejo, donde el catalán tiene mínima presencia fuera de la escuela y donde conviven alumnos de procedencias muy diversas. En muchos casos, el castellano es la lengua habitual y, en otros, la lengua familiar es otra, de manera que el catalán queda restringido al ámbito académico. En este escenario, conseguir que se convierta en lengua de relación entre iguales es un reto constante y compartido por el claustro.

El proyecto nació de una preocupación creciente por los resultados y por el uso real de la lengua. "Detectábamos que cada vez era más difícil alcanzar la competencia lingüística en catalán", recuerda Mas. Esta percepción se confirmó con los resultados de las pruebas de catalán del IAQSE. "El golpe final fue ver que los resultados habían sido muy bajos hace dos cursos". El diagnóstico interno coincidía: algunos alumnos perdían competencia oral a medida que avanzaban de curso. "Observábamos que alumnos que cuando empezaban tenían más facilidad para hablar en mallorquín, a medida que avanzaban hacia el tercer ciclo iban perdiendo competencias y, cuando se iban, tenían un vocabulario pobre y lleno de barbarismos".

Renovación completa

Con la participación en el Programa de Mejora y Transformación (PMT), el centro decidió actuar. "Como estábamos dentro del PMT y teníamos que definir en qué proyecto dedicaríamos más energías, decidimos prototipar una intervención en la manera en que los maestros enseñaban catalán". La revisión interna mostró que las actividades ya existían, pero no siempre se aplicaban de manera coherente. "Cuando revisamos las estrategias para trabajar la lengua, vimos que se hacían todas las cosas habituales. Entonces, ¿qué fallaba?"

La respuesta fue la falta de sistematización. "Fallaba la puesta en práctica y decidimos sistematizar estas prácticas para garantizar que todo el mundo siguiera el mismo guion". El objetivo era garantizar que todos los alumnos tuvieran experiencias similares independientemente del maestro. "Todos los alumnos debían tener la misma manera de aprender determinadas cosas porque los maestros actúan de la misma manera".

El proyecto refuerza el papel del docente como referente lingüístico. "Tenemos un proyecto lingüístico bien definido que habla de los referentes lingüísticos", explica Mas. "Se da mucha importancia al hecho de que el maestro es básico para conseguir que, desde cualquier área, se alcancen los objetivos". Uno de los cambios principales ha sido potenciar la lengua oral en el aula. "Decidimos priorizar las exposiciones orales, el diálogo y los círculos de diálogo, que son prácticas que se hacen dentro de las aulas para tomar decisiones, y también las narraciones". La diferencia es clara: "No es lo mismo leer un cuento que contarlo, justificarlo y hacer que los alumnos intervengan".

Para garantizar esta coherencia, el centro ha creado herramientas comunes como bases de orientación y criterios compartidos. "Se diseñaron unas bases de orientación que decían cuándo se podía considerar que un alumno había alcanzado la competencia, y se adaptaron por niveles". El modelo se ha aplicado progresivamente desde Infantil hasta Primaria y se extenderá a toda la etapa.

La dinamización de Rita

Una de las iniciativas más destacadas es na Rita, una alumna imaginaria que conecta lengua e imaginación. "Na Rita representa al alumno que nosotros queremos", dice la directora. Este personaje envía cartas y retos a los alumnos. "Na Rita viaja por el mundo y envía una carta con propuestas de trabajo adaptadas a los diferentes niveles". Las actividades incluyen vocabulario, dichos y pistas para descubrir dónde se encuentra. "A los más pequeños les envía fotografías y, a los más grandes, coordenadas, misterios y temperaturas del país donde se encuentra". El proyecto también implica a las familias. "El vocabulario se comparte con las familias para que sepan qué se trabaja".

El centro complementa este trabajo con otras iniciativas consolidadas. El certamen literario anima a los alumnos a escribir en catalán. "De tercero a sexto escriben una historia", explica Mas, antes de ser revisada y valorada por un jurado. También están los Cafés en Catalán, encuentros con familias para practicar la lengua en un entorno distendido. "Nos reunimos, charlamos en mallorquín y trabajamos las tradiciones y de dónde vienen".

Más allá de los proyectos concretos, el cambio más profundo es cultural. "Una cosa de la que los maestros han tomado conciencia es de no abandonar su papel de referente lingüístico". Ahora disponen de una guía común que asegura coherencia en todas las aulas. "Los maestros pueden asegurar que en un cuento haya preguntas abiertas, que todo el mundo intervenga y que haya dinamismo".

Los efectos ya son visibles en el día a día. Los alumnos muestran más seguridad y uso espontáneo del catalán. Pero el cambio más significativo se produce en espacios informales como el patio, donde la lengua deja de ser una obligación para convertirse en elección. En un entorno donde el catalán a menudo queda fuera de la vida cotidiana, esta transformación representa un avance relevante.

El Premi Bartomeu Picornell d’Educació reconoce precisamente esta evolución: la capacidad de una escuela de convertir una dificultad en una oportunidad y de demostrar que la lengua puede crecer cuando se trabaja de manera sostenida, compartida y con una visión común. En el caso del CEIP Ses Rotes Velles, el catalán ha dejado de ser solo materia para convertirse en experiencia vivida dentro y fuera del aula.

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