La izquierda de Palma llama a una manifestación masiva por el Orgullo contra "la ofensiva del PP"
PSIB, MÉS per Palma y Unides Podem sitúan la movilización como respuesta al giro político de Cort y a la ruptura con las entidades, en medio de la polémica por la gestión de la fiesta en Palma
PalmaEl debate sobre el Orgullo de este año en Palma ya hace semanas que ha dejado de ser solo una cuestión festiva o de calendario. Se ha convertido en un nuevo frente de confrontación política entre el gobierno municipal del Ayuntamiento de Palma y la oposición de izquierdas, con el movimiento LGTBI en el centro de una tensión que crece a medida que se acerca la manifestación.
Este viernes, PSIB, MÉS per Palma y Unides Podem han hecho un llamamiento conjunto a la ciudadanía para participar en la marcha del Orgullo de este fin de semana, que definen como una respuesta directa a la ofensiva del PP contra los derechos LGTBI”.
Para estas formaciones, lo que pasa en Palma no es un episodio aislado sino un cambio de rumbo político. Denuncian lo que consideran un retroceso en las políticas municipales de diversidad y una actitud de confrontación con las entidades que históricamente han trabajado con el Ayuntamiento para la defensa de los derechos del colectivo.
En este punto sitúan especialmente el conflicto con Ben Amics, que por primera vez en veinte años ha suspendido la verbena del Orgullo. Un hecho que la izquierda interpreta como el síntoma más visible de una ruptura institucional más profunda: la pérdida de confianza entre el consistorio y el tejido asociativo LGTBI.
Las críticas también apuntan a la manera como el gobierno de Jaime Martínez ha gestionado la fiesta, que, según denuncian, ha derivado en una “mercantilización” del Orgullo y en una desvinculación progresiva de las entidades del diseño y el sentido de la celebración.
Una fiesta rodeada de polémica administrativa
El conflicto político llega, además, con el trasfondo de una polémica sobre la contratación y organización de la fiesta en Palma. Según la información publicada por el ARA Balears, el concurso público acabó con la adjudicación a AgenciaCom, que habría obtenido una puntuación de 3 sobre 100 en varios apartados, pero que era la única empresa presentada.
Entre las críticas recogidas están la falta de experiencia acreditada, la ausencia de programación artística definida y la inexistencia de medidas específicas para atender posibles situaciones de violencia LGTBI fóbica o sexual. También se ha puesto en duda la cronología del procedimiento, después de que la difusión de la fiesta se iniciara antes de la adjudicación formal del contrato.
Este conjunto de circunstancias ha sido señalado por entidades y partidos como un ejemplo más de desconexión entre la gestión institucional y el tejido que tradicionalmente ha impulsado el Orgullo en la ciudad.
En paralelo, la decisión de suspender talleres de diversidad sexual y de género dentro del programa educativo municipal ha añadido un nuevo elemento de tensión, que la oposición vincula a un giro político en las políticas de diversidad de Cort.
Con este escenario, la manifestación del Orgullo de este fin de semana llega a Palma con un componente claramente político: no solo como reivindicación de derechos, sino como expresión visible de un conflicto institucional abierto.