Eclipse total de Sol: cinco curiosidades y aspectos fascinantes
Del antiguo mecanismo de Anticitera al futuro de los eclipses totales, cinco claves para entender mejor este fenómeno astronómico
PalmaCualquier gran acontecimiento, como el eclipse solar total del 12 de agosto, está rodeado de aspectos fascinantes y curiosidades. ¿Con qué artefactos se predecían antiguamente estos fenómenos astronómicos? ¿Qué te pierdes si no estás en una zona de totalidad? ¿Algún día dejará de haber eclipses?
El "ordenador" que predecía eclipses hace 2.000 años
El mecanismo de Anticitera, construido en Grecia a mediados del siglo II antes de nuestra era, es la calculadora astronómica portátil más antigua que se conserva. Hecho de bronce, se empleaba para predecir los eclipses, mantener un calendario preciso y calcular las fechas de seis certámenes de juegos griegos, como los de Olimpia.
Esta clase de ordenador analógico fue recuperado del Egeo en 1900, entre los restos de un naufragio, y se conserva en 82 fragmentos. No fue hasta este siglo que se pudo descifrar el funcionamiento del mecanismo, del cual se han hecho reproducciones.
El original estaría formado por una caja de madera de 33 centímetros de alto y 18 de ancho con dos círculos, uno para el zodíaco y otro para el calendario. Una manivela lateral ponía en funcionamiento una treintena de engranajes sobre diez ejes que accionan dos agujas (Sol y Luna) para fijar la posición de estos astros respecto de la Tierra cada día del año.
Conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, el artefacto es, sin desmerecer a Indiana Jones, el protagonista de la última entrega de la saga: El dial del destino (2023), en la que el arqueólogo más intrépido debe reunir las piezas del "dial de Arquímedes", inspirado en el mecanismo de Anticitera.
¿Por qué el 99,9% no es el 100%?
Las aproximaciones no son suficientes cuando se trata de un eclipse de Sol. Aunque siempre es un espectáculo fascinante, un simple 0,1% marca una gran diferencia: la diferencia entre parcial y total.
Solo si la Luna tapa todo el Sol aparece alrededor un halo blanquecino, la atmósfera exterior, que se llama corona. Si el eclipse es parcial, incluso al 99,9%, la parte todavía visible de luz solar es miles de veces más brillante que la corona y no se ve.
Cuando el Sol se funde totalmente a negro se produce una disminución muy brusca de la luz, como un atardecer muy tardío ya casi noche, acompañado de un descenso brusco de la temperatura y cambios en el viento.
Además, hay efectos que se producen justo antes de la totalidad y que están reservados a los eclipses al 100%, como el anillo de diamante, causado por el último rayo de Sol, y las perlas de Baily, unos puntos que surgen en el borde de nuestro satélite por la luz que pasa entre las montañas lunares.
Larga noche astronómica
Aunque el 12 de agosto el protagonista es el eclipse, será una larga noche para los aficionados al cielo, porque cuando caiga la oscuridad comenzará uno de los fenómenos más esperados de cada verano, la lluvia de estrellas de las Perseidas, que alcanzará el máximo de actividad.
En una noche de luna nueva, lo bastante oscura para facilitar la observación, las estrellas fugaces comenzarán a cruzar el firmamento y este año será, según la web de la NASA, "una de las mejores lluvias de estrellas del hemisferio norte".
Eclipse inclusivo
¿Un eclipse es una experiencia esencialmente visual? La respuesta es no. En una especie de juego de sinestesia, las personas con discapacidad visual podrán experimentar este fenómeno a través del sonido, gracias al proyecto Eclipse Inclusivo del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC).
La luz se hará sonido con unos dispositivos llamados LightSound, un poco más grandes que un teléfono móvil y que transforman, en tiempo real, las variaciones de los cambios de luz en sonido.
La luz solar brillante comienza como un tono agudo de flauta y, a medida que la Luna va cubriendo la estrella, el sonido desciende a un tono grave de clarinete antes de desaparecer completamente durante la fase de totalidad, reproduciendo así todo el proceso, según explica el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
¿Eclipses totales, fecha de caducidad?
"Vivimos en un período privilegiado de la historia del sistema solar". En el pasado muy remoto, los eclipses totales eran todavía más largos que los de hoy en día, pero nuestros descendientes, dentro de unos 600 millones de años, ya no podrán ver ninguno, explica a EFE el presidente de la comisión científica del Trío de Eclipses y director del Observatorio Astronómico Nacional, Rafael Bachiller.
La Luna se aleja actualmente de la Tierra a un ritmo medio de unos 3,8 centímetros por año, "un movimiento lentísimo —el ancho de dos dedos cada año—, pero constante a escala astronómica" y, a medida que aumenta la distancia, el disco lunar va apareciendo ligeramente más pequeño en nuestro cielo.