Placas solares, LED y generación compartida: así avanza la transición ecológica en las escuelas

El programa de energía limpia llegará a 54 escuelas e institutos, con nuevos proyectos todavía en estudio

Placas fotovoltaicas en el tejado del IES Portocristo.
28/01/2026
3 min

PalmaEl despliegue de instalaciones de energía solar y de medidas de eficiencia energética en los centros educativos de Baleares avanza: por ahora, el plan prevé actuaciones en 54 escuelas, institutos y centros formativos de todas las Islas (de los más de 400 existentes). Las intervenciones incluyen instalaciones fotovoltaicas, energía fotovoltaica compartida y renovación de la iluminación con tecnología LED, con el objetivo de reducir el consumo energético, disminuir las emisiones de CO₂ y preparar a los centros para un contexto de cambio climático cada vez más evidente. Aparte de los 54 proyectos ya decididos, se estudia colocar pérgolas en 17 centros.

Fruto de la colaboración entre la Consejería de Educación y el Instituto Balear de la Energía (IEB), el plan tiene un alcance transversal: 17 CEIP incorporarán actuaciones diversas. En 15 de estos centros se instalará fotovoltaica compartida, un modelo que permite aprovechar la energía generada no sólo para el consumo del propio centro, sino también para equipamientos municipales y servicios del entorno. Otros dos CEIP dispondrán de instalaciones propias, contribuyendo a reducir la factura eléctrica de los centros, sufragada por los ayuntamientos.

Los Institutos de Educación Secundaria (IES) concentran la mayor parte del despliegue, con 29 IES implicados: 23 incorporarán instalaciones fotovoltaicas, dos tendrán sistemas de fotovoltaica compartida y cuatro renovarán la iluminación con sistemas LED. Estas mejoras no sólo reducen el consumo eléctrico, sino que también aumentan la calidad lumínica en las aulas, lo que permite mejorar el confort y el rendimiento educativo. También se incluyen tres centros integrados de formación profesional (CIFP) -con una instalación fotovoltaica y dos renovaciones LED- y dos centros de educación de personas adultas (CEPA), que combinarán energía solar y mejoras de eficiencia. Además, tres guarderías y escuelas infantiles se añaden con sistemas de fotovoltaica compartida.

Fachada principal del IES Portocristo. En el tejado, las instalaciones fotovoltaicas.

El IES Portocristo es un ejemplo de esa transformación. Xisca Crespí era la directora cuando se instalaron las placas: "Las tenemos en la cubierta y, por tanto, no nos quitan espacio. Las cubiertas son todas accesibles y, la verdad, las placas están relativamente bastante bien orientadas hacia el sol", explica. La potencia de las instalaciones no alcanza los 100 kW. "Las facturas de luz ahora las paga la Conselleria y todo lo que se genera supongo que lo gestionan ellos. Nosotros no controlamos los consumos y supongo que los excedentes energéticos que acumulan las placas de un centro ayudan a pagar las facturas de otros centros que no tienen placas. Está bien, porque los recursos que genera un centro público ayudan a otros", expone.

El cambio climático avanza y afecta

Más allá del impacto energético, estas actuaciones responden a la necesidad de adaptación al cambio climático. El aumento de temperaturas, las oleadas de calor y la prolongación de los períodos cálidos han puesto en evidencia carencias en la mayoría de los centros, especialmente en patios sin sombra con superficies duras que intensifican el efecto manzana de calor. Muchos centros se construyeron rápidamente para albergar el crecimiento de población, sin tener en cuenta el confort ni los futuros impactos del cambio climático.

En este contexto, las pérgolas fotovoltaicas y otras instalaciones solares pueden generar zonas de sombra, mejorando el confort del alumnado durante el tiempo de patio y reduciendo el efecto manzana de calor. Estas infraestructuras combinan producción de energía limpia con una mejora de los espacios educativos, permitiendo que los centros puedan ser espacios más agradables para aprender.

Pantalla que muestra el rendimiento energético de las placas fotovoltaicas del IES Portocristo.

Fuentes docentes de los centros que han sufrido o sufrirán intervenciones subrayan también el valor pedagógico de las actuaciones: las instalaciones solares permiten integrar la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático en el proyecto educativo. Así, las escuelas e institutos se convierten en espacios de aprendizaje vivo, donde el alumnado comprende cómo se produce la energía, qué impacto tiene sobre el medio ambiente y qué alternativas existen en el modelo energético basado en combustibles fósiles. En cuanto al calendario, muchas actuaciones ya han finalizado o se encuentran en ejecución, con un número destacado de proyectos previstos para 2026 y, en algún caso, para 2027.

Con este conjunto de intervenciones, el sistema educativo avanza hacia un modelo más sostenible, en el que los centros no son sólo espacios de aprendizaje, sino también actores. la adaptación a un escenario climático cada vez más exigente. Sin embargo, la mejora del confort térmico sigue siendo una asignatura pendiente: más allá de algunos casos puntuales, la mayoría de centros seguirán sufriendo calor en los meses de mayo y junio y, en algunos casos, frío en invierno. Un reto todavía lejano de que el plan piloto de climatización y el IBISEC aspiran a abordar a medio y largo plazo.

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