Observatorio

Bienvenidos a la discoteca secreta de Eivissa

Un supuesto club oculto, sin teléfono y sólo con invitación, promete la electrónica más 'underground' de la isla

El clima psicodélico de una discoteca llena de gente.
Vicent Tur
28/01/2026
4 min

IbizaEl territorio ibicenco genera discotecas de forma natural. Son como los cardos, los mosquitos o esa rotonda nueva: un día no estaba y al día siguiente tienes que esquivarlo con el coche. Poco nos ha extrañado a los aborígenes el rumor de una nueva discoteca secreta. El tema nos coge ya entrenados. El portal MDM (midnightdancemusic.com, especializado en música electrónica) lo recogía con el siguiente titular: 'Un nuevo club oculto en Eivissa, sin teléfono y sólo invitación podría abrir este 2026'. En el portal Fiesta Bullshit (un medio perfectamente serio pese a su nombre) el estilo era más directo: 'Rumores apuntan a un club secreto en Eivissa para 2026'. La prensa local también se ha hecho eco, y Diario de Ibiza ha recordado el caso de The Kave, una cueva en San Carlos de Peralta reconvertida en club y que funcionó como after sin permiso alguno durante una cifra de años indeterminada, hasta que el Ayuntamiento de Santa Eulària la clausuró.

Es sabido que las cosas ocultas ejercen un poder que no tienen las visibles. Es la esencia del erotismo en cualquiera de sus sentidos: horizontal, vertical o de gairell y medio tumbando. Ni todo el universo entero (pon UNVRS si lo desea) puede competir con un pequeño tugurio clandestino. No, no podrás hacerte una foto, pero podrás 'decir' que has estado, y los demás te mirarán con esa envidia que devuelve la piel verdosa. Según el rumor, difundido ampliamente también en las redes, este club secreto tendrá un aforo para sólo 300 clubbers, no permitirá los teléfonos (si no el secreto podría irse al carajo pronto) y estará en un lugar oculto de 'la montaña' donde sólo se llegará con invitación.

El nuevo establecimiento estará volcado en la electrónica más underground, el tecno más puro y los ritmos innovadores, tendencias relegadas a la irrelevancia por las grandes salas y los aforos masivos, el negocio de la noche tal y como se plantea ahora en Ibiza: hacer dinero a espuertas con el poder de atracción de DJ famosos y música más o menos rónnega. El turista medio ibicenco tampoco es que sea un melómano. La añoranza de la Eivissa auténtica amenaza con desbordar los escasos límites insulares. Los aborígenes añoraron cuando podías ir a la playa sin escuchar música de fondo. Y los viejos clubbers y algunos nuevos añoran la fiesta de antaño, sin móviles y sin tanto postureo. El tema es más serio de lo que parece: según el portal MDM ya existen en Ibiza varios clubs que no permiten móviles. Uno es el mítico Pikes, icónico hotel boutique en el que se alojaron en los años 80 Freddie Mercury, Grace Jones y George Michael, y que organiza fiestas donde los móviles están prohibidos. El otro es el club Tomodachi, nacido con un espíritu mucho más underground y que no tiene, en principio, una sede fija; para saber qué se hace y dónde debes rastrearlas en las redes, y para darte de alta en su web debes declarar cuáles son tus tres fiestas favoritas, como para demostrar que no eres un infiltrado. Tomodachi se presenta como club offline, con una "estricta política de no teléfonos".

Un verano sin detectives

Y ahora que hablamos de infiltrados, el Consell de Eivissa renunció el año pasado a una de sus iniciativas más venturosas: la contratación de detectives privados para colarse en fiestas ilegales y denunciarlas. El Consejo mantuvo este servicio durante cuatro años con excelentes resultados; sólo en el 2023, los detectives consiguieron infiltrarse en 33 fiestas ilegales en villas y otros espacios no regulados, cifra que nos sirve para calibrar la magnitud de este pedazo de economía sumergida. Ignoremos si de cara al 2026 el Consejo ibicenco dispondrá de nuevo de un servicio privado de detectives. La última posición oficial es que la situación está mucho más controlada que años atrás, y que quizá ya no es necesario hacer venir a Sherlock Holmes para vigilar a los festeros más entusiastas. Durante la pandemia de Covid-19 y justo después, entre los años 2020 y 2022, las fiestas ilegales proliferaron en la Pitiusa mayor, en sustitución de la oferta regular de discotecas. El globo cogió unas dimensiones considerables y las alarmas empezaron a saltar entre el poderoso sector del ocio nocturno.

Ese tiempo ha pasado. El sector del ocio ibicenco ha reavivado bajo la tutela de los Matutes, nuevos paladines del entretenimiento nocturno; la facturación reconocida de 2024, sólo en tickets de entrada, fue de 150 millones de euros. Esto sin contar ingresos por bebidas ni otra entrada de dinero, y sin el UNVRS en marcha, la mayor discoteca de Ibiza con aforo para 10.000 personas, inaugurada en el 2025. No tenemos datos de facturación del año pasado. La cifra real de negocio del sector debe ser, necesariamente, mucho mayor. A los discotequeros, ahora mismo no hay nadie que pueda pasarles la mano por la cara. La pasada temporada se cerró con un detalle que nos da idea de su poder y eficacia. Durante la dana de octubre de 2025 Ibiza se paralizó. Entre el 10 y el 13 de octubre, muy especialmente el sábado 11, pararon negocios, transporte público, incluso el aeropuerto un par de horas...; todo salvo las discotecas, que atendieron sin ninguna incidencia particular a los 30.000 clubbers que circulaban por la isla con motivo de los closings. Así es: en caso de emergencia, lo que mejor funciona en Eivissa es la fiesta; si estás en Ibiza y se acaba el mundo, busque una discoteca donde refugiarse.

En el sector del ocio nocturno no hay nada que le haga sombra. Pero hay ruido de fondo. Que un simple rumor sobre un club secreto rebote de esta forma, sin demasiada información real concreta, es la prueba. Yo espero que a los del club secreto de las montañas les vaya bien, que puedan abrir y que, secretamente, me inviten. Si es así, está seguro de que no se lo contaré.

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