¿Qué necesita en 2026?

Para garantizar el futuro del catalán, la escuela debe hablar más (y en serio)

Con planes de acogida, enseñanza funcional y actividades que conecten el aula con la vida cotidiana, la lengua puede aspirar a recuperar peso

Hay centros suficientes que tienen dificultades para hacer cumplir los proyectos lingüísticos en catalán.
28/01/2026
4 min

PalmaCentros que no cumplen el Decreto de mínimos, profesores que cambian de lengua o que no la dominan. Alumnos con actitudes negativas hacia el catalán alimentadas por los contenidos de las redes. Un departamento de Inspección incapaz de constatar con pruebas si un centro cumple la normativa lingüística vigente: lo que ocurre dentro de las aulas sólo lo saben los que están, una situación que beneficia a los infractores. Y, con todo, un nivel de catalán de los alumnos que se hunde año tras año. La escuela sigue siendo el último bastión de la lengua propia. Lo saben los docentes y la Conselleria de Educación, aunque pacta con Vox medidas que restan peso, como el Plan de segregación lingüística. Hablamos con profesionales sobre qué habría que hacer para que la escuela vuelva a hablar en catalán.

Los últimos estudios muestran una situación alarmante. Según las pruebas IAQSE del pasado curso, el nivel de catalán de los alumnos de segundo de ESO se ha hundido 15 puntos, con Menorca especialmente afectada. Las cifras indican un descenso significativo de la competencia lingüística en las nuevas generaciones y los resultados son malos en todas las islas, tanto en ESO como en Primaria.

Según Mònica Martín, docente del CEIPIESO Pintor Joan Miró, el primer paso es dar al catalán un espacio de cuidado en las escuelas. "Hay que demostrar que es una lengua necesaria. Actualmente, no lo es para desarrollarse en la vida cotidiana, ni en los medios de comunicación ni en los libros", dice. Martín defiende que todo el personal docente y no docente debería comunicarse en catalán para hacerlo lengua referente a los alumnos y que la comunidad educativa debería potenciar las tradiciones propias. "Mirar nuestra historia y comprender y respetar las propuestas e iniciativas de protección de la lengua suponen conocer de dónde venimos, la represión y el porqué hay que preservar las lenguas minoritarias", opina.

La maestra reclama que se recupere el equipo de apoyo lingüístico de la Conselleria, que antes ayudaba a los centros con recursos y dinámicas para enseñar y fomentar el uso del catalán entre los alumnos: "Era un apoyo muy valioso", dice. Martín defiende que la Conselleria debería generar instrucciones y decretos para facilitar el uso del catalán en las aulas, y para crear un clima de respeto y valoración de la lengua propia. La universidad, añade, también debe tener un papel clave. "Los profesores deben utilizarlo. Es importante que las generaciones de futuros maestros se impregnen y vivan esta necesidad desde sus estudios". No siempre ocurre. En las escuelas llegan con niveles de catalán oral muy limitado.

Catalina Torrens es profesora de catalán en el Centro de Tecnificación Deportiva de las Islas Baleares (CTEIB) y subraya la necesidad de hacer que el catalán sea indispensable en la educación (y fuera). "No hay que folklorizarlo. Todo el mundo que vive aquí debe conocer el catalán y tiene el derecho de usarlo. Debe ser necesario en todos los lugares públicos de trabajo, en el ámbito sanitario, educativo, jurídico, etc.", expone. Según Torrens, la enseñanza del catalán debe ser práctica y funcional. "Es verdad que hay teorías, como por ejemplo la acentuación, que deben hacerse porque son necesarias. Pero también hay que enseñar el catalán de forma lúdica", dice.

La importancia de reforzar el catalán

En la misma línea, destaca la importancia de reforzar el catalán en los medios de los jóvenes: redes sociales y aplicaciones como Kahoot y Wikipedia. La docente valora positivamente iniciativas de concienciación como el vídeo 'No me excluyas', elaborado por alumnos del IES Josep Sureda i Blanques, premio Emili Darder a los 31 de diciembre. "Estos niños aprenden catalán y dicen 'no me excluyes', porque explican que, cuando la gente ve que están de fuera, les hablan en castellano", lamenta Torrens. En el audiovisual los alumnos piden a los profesores que mantengan viva la lengua y aseguran que utilizarla les hace sentir parte de esta tierra.

Otra medida útil, según Catalina Pericàs, profesora de catalán en el IES Sineu, es el voluntariado lingüístico. "Lo hacemos desde hace tres años y cada vez va mejor. No es un programa masivo, pero las personas que participan lo aprovechan mucho. Lo importante es que fomenta amistades y vínculos entre personas que se relacionan en catalán. La lengua sale del aula, no como materia académica y como herramienta de comunicación cotidiana", explica. Estas actividades ayudan especialmente a los alumnos recién llegados que llegan con mala actitud hacia la lengua, porque aprenden catalán de forma práctica y funcional y ven su utilidad más allá de las aulas.

Tanto Martín como Torrens coinciden en que sólo con un esfuerzo coordinado dentro del aula y con apoyo de las administraciones públicas se podrá revertir el retroceso del catalán. "La lengua no es sólo un tema de la escuela", resume Torrens. Por ahora, los alumnos reciben clases en catalán en los mejores casos, pero cuando salen se encuentran con un entorno que sólo les habla en castellano u otras lenguas extranjeras.

Recuperar el catalán como lengua vehicular significa que los alumnos puedan vivir en catalán desde la primera infancia hasta la educación superior y garantizar su presencia y utilidad real dentro de la sociedad. Ahora el catalán aún aguanta en Infantil y Primaria (sobre todo en los centros públicos), pero retrocede en Secundaria, Bachillerato y en la universidad.

Que el catalán vuelva a ser la lengua principal de la educación es una asignatura pendiente. Si no recupera peso real, el sistema educativo corre el riesgo de acostumbrarse a una anomalía: aprender en una lengua que después no sirve para vivir. Este desplazamiento progresivo –una latinización silenciosa– preocupa a los docentes: una lengua presente en los libros pero ausente en la vida cotidiana. Es esto lo que el sistema educativo debe evitar.

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