"Después de la clase de 'Esperito Nacional', Borja Moll nos decía: 'Abrid las ventanas, que huele mal'"

Pere Font (1948) fue a la escuela pública de Pere Garau y al instituto Ramon Llull

Pere Font fue a la escuela pública de Pere Garau.
17/03/2026
3 min

PalmaNací en 1948 en la Península, pero ya de pequeño vinimos hacia aquí, porque mis padres eran mallorquines. Los primeros recuerdos de escuela que tengo están en Palma, en una escuela pública que había en la plaza de Pere Garau. De aquella etapa recuerdo sobre todo a la señora Micaela, que fue maestra mía cuando era muy pequeño. A partir de los seis años, pasé por varios maestros. Primero con Rafael, después con Ricardo y más adelante con Pedro, que era el marido de la señora Micaela. Pedro nos enseñó muchísimo. Sabía una animalada de cosas y nos contaba temas que, vistos ahora, eran casi de nivel de Bachillerato.

Recuerdo que a ocho o nueve años hacíamos batallas de cinco contra cinco sobre las guerras púnicas. Sabíamos quiénes eran Escipión y Asdrúbal y muchas cosas de esa historia. Ahora hablas de esto a muchos niños y no saben qué es. Cuando fui más adelante al instituto, muchas cosas de historia ya nos sonaban. Entre nosotros hablábamos perfectamente en mallorquín. Las clases se hacían en castellano, pero en el patio o en el aula, entre nosotros, hablábamos mallorquín sin problema. En Pere Garau, hacia 1958, apenas había gente de fuera.

Pere Font

Agresiones físicas

La disciplina era dura. Nos hacían formar y si hacíamos algo mal, nos pegaban con una regla en la mano o en los dedos. Otras veces nos ponían de rodillas con dos libros sobre las manos y, si bajabas la mano, te pegaban un varapalo con la regla o con la mano. Recuerdo especialmente un episodio antes de una excursión a Lucas. Hacíamos cola para subir al autobús y yo quedé distraído. El maestro me pegó una bofetada tan fuerte que salí hacia delante hasta la puerta del autobús. Rafael pegaba a todo el mundo. Había muchachos que recibían tanto que parecían sacos de boxeo.

Empecé en el Institut Ramon Llull cuando aún no había cumplido diez años. Allí coincidí con Pere Carrió y con otros compañeros con los que, todavía hoy, quedamos y hacemos almuerzos juntos. Por aquel entonces nosotros no éramos muy conscientes del componente ideológico de la educación que recibíamos, pero sí recuerdo algunas cosas muy claras. Todos los días, a primera hora, venía Joan Bonet Colomar, que era jefe de Falange en Baleares. Nos impartía Formación del Espíritu Nacional. También nos hacían cantar el Cara al sol. Teníamos incluso un libro que se llamaba Luiso, que presentaba la vida de un niño ejemplar, según los ideales del Franquismo, por supuesto.

Sin embargo, también había profesores muy diferentes. En segundo o tercero tuvimos a Francesc de Borja Moll, que nos hacía francés. Lo teníamos a segunda hora, justo después de haber dado la clase deEspíritu Nacional. Entraba en el aula y decía: "Chicos, abra las ventanas, que aquí huele mal".

En el instituto también había espacios muy fríos. Recuerdo una zona sin estufas en la que hacíamos dibujo lineal. Temblobábamos de frío y, aun así, teníamos que dibujar. Figúrate qué líneas rectas hacíamos. El edificio del Ramon Llull, más allá de ser frío, reflejaba también la época. El primer piso y la planta baja eran para los niños y el segundo para las muñecas. Ellas entraban por otra puerta, por la plaza del Tub, y la escalera central estaba tapiada antes de llegar al piso de arriba para que no pudiéramos mezclarnos.

'Mis años de escuela' es una serie del ARA Baleares que reconstruye cómo era la educación en Mallorca década a década a través de testigos en primera persona.

*Texto elaborado a partir del testimonio del entrevistado

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