Consejo de Mallorca

Alertan del descontrol en el uso privado de los coches del Consell por parte de trabajadores

La polémica sobre Pedro Bestard saca a la luz quejas por un abuso de los vehículos por parte de miembros del personal de la institución

El aparcamiento de los vehículos del Consell, en la calle del General Riera (Palma).
10/05/2026
4 min

PalmaLa polémica sobre el uso de coches públicos por parte del vicepresidente segundo del Consell de Mallorca, Pedro Bestard (Vox), ha hecho aflorar voces que alertan de que la práctica no es anecdótica entre los trabajadores. El mismo Bestard admitió el pasado jueves que nunca dejaba registro ni de qué coche se llevaba ni del trayecto que hacía. “No sabía que se tenía que hacer”, justificó: “El mismo personal no lo hace”. Según el testimonio de cuatro trabajadores de la institución insular [que piden el anonimato], “es conocido” que algunos empleados públicos aprovechan una falta de control exhaustivo de los vehículos para utilizarlos en su vida privada. Lo concretan en dos áreas: Medio Ambiente (liderada por Bestard) y Carreteras (depende de Territori). “Ninguno hay que ni siquiera tienen coche propio, usan el del trabajo”, expone uno de ellos.

El Consell elabora dos informes para aclarar los hechos, mientras que Bestard niega haber hecho ningún uso personal de los vehículos. Según la información que destapó Última Hora, Bestard no llevó a cabo este presunto uso indebido con uno de los cinco coches oficiales con chofer, sometidos a un control directo que empieza en los mismos conductores. Lo hizo con dos de los vehículos disponibles para el personal del departamento: un Dacia y un Subaru.

Sillas de bebé en el coche

En la actualidad hay aproximadamente una cincuentena de vehículos de esta categoría en el departamento de Medio Ambiente, y una sesentena en Carreteras. Diversos técnicos aseguran que algunos trabajadores los aprovechan para hacer desplazamientos personales. “Se hace, incluso, con coches que llevan el logotipo del Consell”, asegura uno de ellos.

“Los que se llevan los coches son sobre todo los vigilantes de carreteras”, señala un funcionario. “Hace décadas que pasa, pero ningún político ha querido removerlo”, expone. Detalla haberse encontrado compañeros conduciendo una furgoneta del Consell con toda la familia. También recuerda el caso de un trabajador a quien la grúa se llevó el vehículo un fin de semana. “Los hay que han puesto incluso la sillita del niño, y algunos lo tienen estando de vacaciones”, afirma.

Un tercer miembro del personal del Consell coincide con esta narración de los hechos. “Había gente que nos enviaba fotografías para mostrarnos que algunos coches con el logotipo estaban aparcados en casas particulares”, apunta. La práctica estaba suficientemente extendida para que se pusiera en marcha un sistema de control en algunos departamentos, que consistía en hacer firmar un documento de uso responsable a los trabajadores.

Por el tipo de trabajo, es habitual que el personal tenga que desplazarse: sea para controlar obras, parajes naturales o vías públicas. De ahí la flexibilidad a la hora de poner vehículos a su disposición. “Te puedes quedar el vehículo una noche, si allí adonde vas es muy lejos y tu casa está cerca, pero si te quedas el coche por sistema es irregular”, explica este técnico. Aunque defiende que el abuso del sistema “se intenta combatir”, advierte que “siempre hay gente que lo intenta aprovechar”. No hay un departamento que tenga un control centralizado sobre los vehículos, sino que recae en un responsable –un secretario general– de cada área: “No quieren enfrentarse a los compañeros”.

En este sentido, una extrabajadora de Medio Ambiente (entre 2015 y 2019) tiene una visión contrapuesta. Asegura que, durante la etapa en que estuvo en la institución insular, la secretaria general de su área llevaba un “control minucioso” de los vehículos públicos. “Siempre se sabía quién tenía los coches del departamento, estaban todos rotulados y se priorizaba su uso por parte de los trabajadores y no de los cargos políticos”, expone.

Una quinta fuente de la administración del Consell insiste en que, a pesar de la buena voluntad, “hay descontrol, porque al final el supervisor no puede mirar si el trabajador tiene realmente una visita de trabajo o se queda el coche”. Recuerda tres casos de personas que “directamente no tenían coche y empleaban el del Consell”. Aun así, opina que en los últimos años este uso indiscriminado se ha reducido. “Ahora no es tan acusado, pero todavía se producen abusos”, dice.

En los presupuestos del Consell no queda claro cuántos recursos en total se destinan a estos vehículos: queda desglosado entre múltiples partidas. En 2026 se hizo una inversión de 75.627 euros en conservación de vehículos del área de Carreteras, y 1.000 euros para conservación de vehículos del servicio de Inspección Técnica (ITV). En el área de Medio Ambiente, se destinan cerca de 70.000 euros a conservación de vehículos, y 5.000, al alquiler de coches del servicio de caza.

No hay constancia de incumplimientos

Fuentes de la presidencia de Llorenç Galmés (PP) explican que no tienen constancia de estos casos. Con todo, detallan que pedirán explicaciones y emprenderán medidas para garantizar un buen uso de los vehículos ante “cualquier indicio”. Preguntada sobre la cuestión el pasado jueves, la expresidenta del Consell (2019-2023) y actual líder del PSOE en la institución, Catalina Cladera, también negó haber detectado situaciones como las que describen los trabajadores. “Cualquier funcionario que emplee vehículo necesita rellenar una hoja de control y ningún viaje se escapa de explicación”, dijo.

La institución dispone de una flota de cinco vehículos oficiales con chófer destinados casi exclusivamente al equipo de gobierno, formado por nueve consellers ejecutivos. En abril de 2026 se hicieron 134 servicios con coche oficial. Con todo, los consellers insulares pueden emplear los de la categoría general en caso de que estén disponibles, como hacía Bestard.

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