El curso de la polémica: el Gobierno avala una formación afectivosexual coordinada por un diácono

El CEP de Eivissa ofrece las jornadas a profesores, y sindicatos y asociaciones alertan de que subordinar la materia a ideales religiosos puede derivar en enfoques discriminatorios

Interior de la iglesia de Sant Miquel, en Palma.
12/01/2026
4 min

PalmaLa decisión de la Consejería de Educación de impulsar un curso de formación a docentes titulado El rol de la Religión en la educación sexual y afectiva: nuevas perspectivas ha encendido el debate sobre la posible introducción de ideología moral religiosa en la educación, especialmente en la pública. A pesar de ser una formación oficial, la iniciativa genera preocupación entre sindicatos y asociaciones de maestros, que denuncian el riesgo de condicionar la perspectiva de los alumnos sobre afectividad y sexualidad a partir de una visión confesional y moral concreta, un hecho que consideran incompatible con los principios de neutralidad y pluralismo que rigen el sistema educativo y que fija ampliamente la legislación vigente –la LOM 'afectivosexual' en ocho ocasiones.

La Conselleria, a través del CEP de Ibiza, ha programado el curso del 3 al 31 de marzo de 2026 y va dirigido al profesorado de Religión de Secundaria y Bachillerato, maestros de Primaria y profesores de Secundaria y Bachillerato en general. La coordinación recae en Pedro Miguel Ramírez Sánchez, diácono permanente de Eivissa y asesor de Religión Católica en el CEP. Una figura que combina responsabilidades religiosas de peso y institucionales.

Los formadores que impartirán el curso están vinculados a la bioética ya la doctrina católica, y dos de ellos a la Cátedra Abilio de Gregorio de Bioética, Sexualidad y Fertilidad de la Universidad Católica de Ávila. Según la documentación de la cátedra, dos de sus objetivos son "promover una cultura de la vida desde su inicio hasta su fin, especialmente en los momentos en los que se presenta más vulnerable" y "fomentar la verdad ante el relativismo y la falta de paradigmas de nuestra sociedad", promoviendo una visión de la sexualidad en un marco moral católico.

Hay que recordar la posición contraria de la Iglesia, por ejemplo, en relación con el aborto. En algunos sectores también se cuestiona la diversidad sexual. Los formadores serán Antonio Castillo Talavera, director del programa de sexualidad y fertilidad de la Universidad Católica de Ávila, profesor de Bioética y director de la citada cátedra; María Eugenia Huete Santiago, especialista en sexualidad y métodos de reconocimiento de la fertilidad y secretaria de la cátedra; y Pedro Antonio Pacheco Martínez, licenciado en Medicina y máster en Bioética y Formación, con experiencia en filosofía, ciencia y religión.

Cartel de presentación de la formación.

Por lo que respecta a los contenidos del curso, incluyen aspectos como la sexualidad-afectividad en el desarrollo de la personalidad; las claves para el desarrollo de la afectividad desde la cosmovisión cristiana; progresividad de la maduración afectiva del alumno, y el desarrollo de dinámicas para la educación afectivo-sexual. Los objetivos se centran en ofrecer una visión integral de la sexualidad dentro de la clase de Religión Católica, fomentar el desarrollo afectivosexual de los alumnos y explorar cómo, desde esta asignatura, los docentes pueden contribuir a que los estudiantes vivan con responsabilidad esta dimensión. La metodología alterna sesiones presenciales, videoconferencias y trabajo virtual en Moodle, con aplicación práctica en las aulas siempre que sea posible.

Ya se habla de sexualidad en las aulas

Este debate cobra mayor relevancia si se compara con la realidad de las aulas. Los currículos de Primaria y ESO tienen en cuenta de forma transversal la educación afectiva y sexual con un enfoque laico, científico e inclusivo, según la LOMLOE. En Biología de 3º de ESO, por ejemplo, se abordan los conceptos de sexo y sexualidad con énfasis respecto a la libertad, la diversidad sexual y la igualdad de género, y promueven prácticas sexuales responsables y la prevención de enfermedades y embarazos no deseados. También se trabaja la educación afectiva con perspectiva de igualdad, asertividad, cuidado del cuerpo y respeto a la diversidad. La asignatura de Educación en Valores Cívicos y Éticos refuerza su dimensión afectiva y sexual, además del respeto por la diversidad y la convivencia democrática. Sin embargo, en los nuevos currículos la Conselleria redujo su carga horaria a 4º de ESO, con sólo una hora semanal (antes eran dos). En Primaria todavía se va más allá, y todas las áreas del currículum fomentan la igualdad, salud afectiva y sexual y el respeto por la diversidad, con un enfoque transversal e integrador.

El anuncio del curso ha generado reacciones inmediatas. UOB fue el primero en denunciarlo y cuestiona la legitimación de la Iglesia para ofrecer formaciones en materia de sexualidad y afectividad y reclama su retirada, en defensa de un modelo educativo laico. De forma similar, la Asociación Profesional de Docente de Ibiza (APDE) y el Colegio Profesional de Docentes manifiestan que el curso "vulnera los principios de neutralidad ideológica, laicidad y pluralismo que deben regir el sistema educativo público", y alertan de que subordinar la educación afectivosexual a planteamientos religiosos puede derivar en enfoques moralizadores, res. También advierten que se podría crear un precedente "grave" con la introducción de contenidos confesionales en la educación pública.

Evidencia científica

Los sindicatos y asociaciones de docentes coinciden en que la educación pública no debe ser un espacio de promoción ideológica ni religiosa, sino un instrumento al servicio de la igualdad, del pensamiento crítico y de la convivencia democrática. En este sentido, alertan de que cursos como el propuesto por el CEP de Eivissa pueden desviar el objetivo de una educación afectivosexual basada en evidencia científica y derechos humanos, y pueden introducir una visión moral única que no refleja la pluralidad y diversidad de la sociedad.

El curso programado pone de relieve la tensión persistente entre, por un lado, la formación docente basada en derechos, evidencia y diversidad, y, por otro, una orientación confesional que busca transmitir una visión específica sobre sexualidad y afectividad. A pesar de su formalidad institucional, muchos docentes consideran que, llegado el caso, la iniciativa podría condicionar la forma en que los alumnos abordan su propia afectividad y sexualidad, lo que podría poner en riesgo los principios de neutralidad, pluralidad e inclusión que deben regir la educación.

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