34 instalaciones de baterías de litio amenazan el territorio

El Govern tramita un alud de inversiones de instalaciones 'verdes' para acumular energía. 18 proyectos aspiran a ocupar el suelo rústico, mientras que vecinos y entidades reclaman planificación energética y menos especulación

Recreación de una instalación de baterías en un paisaje mediterráneo.
28/11/2025
5 min

PalmaLas Islas Baleares afrontan en los últimos meses una nueva amenaza que puede añadir un alud de instalaciones industriales, hierro y hormigón al ya dañado suelo rústico. A los chalets que van urbanizando poco a poco descabellada y en los parques solares que la han ido desfigurando en los últimos años, ahora se añade un concepto más: los campos de baterías de litio que diferentes promotores, principalmente fondos de inversión y empresas del sector energético, impulsan por todas partes. Según los datos confirmados al ARA Baleares por el Govern, ya se están tramitando 34 proyectos, 18 de los cuales se proyectan específicamente dentro de suelo rústico, mientras que el resto lo hace en suelo industrial o urbano.

Los parques de baterías industriales, conocidos como BESS (Battery Energy Storage Systems), están formados por grandes conjuntos de contenedores que albergan baterías, inversores y transformadores. Almacenan energía, generalmente generada por fuentes renovables como el sol o el viento, en horas de baja demanda, y la liberan cuando la demanda aumenta o la generación es insuficiente, ayudando así a estabilizar la red. La escalera de estas instalaciones es muy variable, desde almacenes pequeños para comunidades hasta grandes parques con capacidades de varios megavatios, como es el caso de algunos de los proyectos previstos para Baleares.

El hecho de que estas iniciativas "claramente industriales", según la portavoz territorial del GOB, Margalida Ramis, se hagan en suelo rústico "es un nuevo disparate, un nuevo episodio del despropósito con el que convierten la tierra fértil de las Islas. Esperamos que el Gobierno vea que eso no es lo que necesita el proyecto sostenibilidad, sino que son un nuevo modelo de especulación con el territorio, disfrazados de verdes", lamenta.

De momento, el Govern ha autorizado dos proyectos, concretamente en el polígono de Ca na Lloreta, en Alcúdia. El director general de Energía, Diego Viu, recuerda que "siempre se evalúa si cumplen los requisitos de seguridad industrial y los parámetros eléctricos necesarios. Si la documentación es conforme, se inicia el período de información pública", afirma. Este proceso incluye "informes a todas las entidades competentes, como Recursos Hídricos, Patrimonio o Emergencias". En definitiva, el Govern quiere dejar claro que no se podrá poner un parque de baterías de litio en cualquier sitio, sino sólo donde se den las circunstancias adecuadas.

Desembarco en Andratx

Este negocio se ha manifestado con intensidad en Andratx donde, según denuncia la plataforma Renovables sí pero así no, han aparecido simultáneamente veinte proyectos agrupados en 9 bloques con 68 contenedores de baterías, 14 inversores y 34 transformadores, ubicados en suelo rústico cercano a la depuradora y la desaladora, de lo que supone "una desproporción" la entidad, Margalida Rosselló. "Sencillamente responden a intereses de grupos promotores, fondos de inversión que al igual que ocurrió con las placas solares, quieren hacer negocio con el suelo fértil, lo que debe servir para hacer paisaje y alimentos", añade. Para esta histórica activista y exconsejera de Medio Ambiente, "una vez más la realidad va por delante de los gobernantes, como ya ocurrió con los parques solares. Urge una planificación sectorial que deje claro cómo y qué se puede hacer e instalar en cada caso, porque la energía se puede generar y acumular en zonas ya urbanizadas, y eso no es lo que se está planteando".

En Pollença, el proyecto 'Jilguero ST1' prevé 10 MW y 40 MWh en suelo rústico. Otros ejemplos son 'Macrina' en Son Morro, en Palma, con 20 MW en suelo industrial; el proyecto de Marratxí en el sector de Can Rubiol; 'Laurea BESS III Energy' en Santa Maria con capacidad de gestión de 7.300 MWh anuales en suelo rústico agrario; 'Agrupación Hestia 2 y EOS' en Alcúdia con 44.720 kWh en parcela agrícola en el camino de Alcanada; y 'BESS Son Canals', en Palma, situado en la calle Son Falcó, próximo a la subestación de Son Molines.

Según la plataforma Renovables sí pero así no, muchos de estos proyectos llegan sin una explicación clara de su funcionamiento, sin identificar la fuente de la energía almacenada y sin evidenciar su contribución al sistema eléctrico. En varios casos, el único dato técnico que se proporciona es la conexión prevista a una subestación, generando sospechas de que algunos proyectos respondan a intereses privados con finalidad especulativa más que a un servicio público real. Los vecinos afectados de Pollença, además del propio ayuntamiento, han manifestado su preocupación por que estas instalaciones transforman suelo rústico y agrícola en infraestructuras industriales, con impactos sobre el paisaje y los ecosistemas y con riesgo potencial de incendios o contaminación química, lo que genera tensión social y cuestiona la coherencia del modelo de transición energética.

Dos tipos de proyectos

Los proyectos de baterías de litio pueden estar o no vinculados a un parque solar. En el primer caso, algunas voces críticas, como un técnico instalador que pide el anonimato, afirman que "a menudo quieren aprovechar el excedente que hace un parque solar, pero mi pregunta es por qué no se incluyó esta información en el proyecto del parque solar. Si le debía sobrar energía, es un riesgo empresarial de los polímeros los parques. Ahora nos tendremos que comer parques. dinero", asegura. "Es como si a un hotel ahora le dejamos ampliar dos plantas para que no pierda oportunidades de negocio en verano cuando todo el mundo quiere venir", concluye.

En el segundo caso, se trata de instalaciones que no están vinculadas a ningún parque solar, y en este caso la portavoz del GOB, Margalida Ramis, considera que "hay que ver cuál es el objetivo. Porque si tú haces una instalación y no sabes de dónde te vendrá la energía ni si está preparada la red?" se pide. "Urge una planificación o nos quedará el territorio hecho un polígono global", denuncia.

El director general de Energía responde que "es cierto que los parques solares eligen dónde se ponen, y que en principio es la Administración la que se encarga de autorizarlos si hay capacidad de transporte de esa energía. Y sí, puede ocurrir que en otoño, con menos demanda, en lugares donde baja mucho la población respecto del verano, pueda ocurrir que sobra parque. Pero eso es a más que energía. demanda, la pierden", afirma, si bien admite que "las baterías pueden ayudar" a compensar esa situación. Respecto a que deba ser de nuevo el suelo rústico el damnificado para la mitad de los proyectos de estas nuevas instalaciones, Viu es consciente de que "el suelo rústico es para otros usos, si bien también debemos tener en cuenta que estamos hablando de unos cientos de metros cuadrados respecto al total disponible", afirma.

Si la ubicación es planificada y no improvisada –aseguran expertos y ecologistas–, "facilita la aceptación social y la eficacia del sistema y si, en cambio, se realizan en suelo rústico o agrícola, con riesgos potenciales para el paisaje, la biodiversidad y el uso del suelo agrario, generan controversia y preocupación ciudadana". Esta diferencia pone en evidencia la necesidad de una planificación territorial coherente y de criterios claros sobre dónde se pueden ubicar estas infraestructuras de forma segura y responsable.

La plataforma Renovables sí, pero así no insiste en que es necesaria una moratoria temporal para todos aquellos proyectos que no acrediten conexión real con energías renovables o función técnica para el sistema eléctrico, además de una planificación energética y territorial específica que determine dónde y cómo se pueden ubicar estas instalaciones. Reclaman también transparencia en la justificación técnica y priorización de modelos de autoconsumo, hibridación y soberanía energética frente a inversiones especulativas. "Todo el proceso de transición hacia las renovables debe realizarse con participación y control democrático o se generará un impacto profundo sobre el territorio, que se convertirá en zona sacrificable para intereses privados", dice Rosselló.

En Baleares, la cuestión es cómo equilibrar la necesidad de almacenamiento con la protección del paisaje, la biodiversidad y la seguridad ciudadana, y asegurar que la transición energética se haga con el territorio y no a costa del territorio. La aceptación social y la implicación de vecinos y entidades locales se convierten así en imprescindibles para garantizar que los proyectos aporten beneficios reales y no sólo rentabilidad privada, y así evitar repetir los errores que ya se han denunciado en Pollença y en Andratx.

Algunos promotores se atreven a afirmar que poner baterías en el campo atraerá a turistas

El ARA Baleares ha podido revisar algunos de los proyectos presentados al Govern balear para la obtención de la autorización de instalación, y entre los argumentos que los promotores defienden para poner conjuntos de baterías en suelo rústico, hay de todo tipo, como por ejemplo que puede contribuir a la llegada de nuevos turistas.

Es el caso de lo que tramita en Alcúdia Cantabria Renovables, quien asegura que "la presencia de un sistema de almacenamiento de energía verde puede servir como ejemplo de prácticas sostenibles y fomentar la conciencia ambiental tanto entre la población local como entre los turistas", asegura la documentación aportada. Además, incluso se llega a afirmar que "la disponibilidad de energía verde puede atraer a un segmento creciente de turistas que buscan destinos sostenibles y ecológicos. Alcúdia podría promocionarse como un lugar donde los visitantes pueden disfrutar de una experiencia de viaje más ecológica y responsable", remata el dossier aportado por los promotores al Govern.

Precisamente vecinos de la zona, tal y como también ha ocurrido en Pollença, han manifestado su enorme preocupación por el impacto "visual y territorial que tendrá este tipo de instalaciones. No necesitamos construir nada más, sino que deben ponerse las placas y las baterías en los espacios ya edificados", afirma Miquel, vecino de Alcúdia que pide el anonimato por miedo a recibir.

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