La Mola de Formentera, una meseta aislada e imponente

Gran vuelta por el levante de la isla por caminos y senderos que transitan acantilados vertiginosos y un paisaje cultural inmenso

5 min
Vista del faro de la Mola desde los acantilados de la punta Roja, frontera litoral del levante de Formentera.
25/09/2026 - 20:53 h
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PalmaEn esta ruta exploramos el levante de la Pitiusa menor, a través de caminos y senderos que transitan por acantilados vertiginosos, viejas canteras y un faro con una larga historia. Todo ello, un paisaje cultural inmenso que solo podemos percibir con plenitud a través del paso y la mirada. Formentera tiene una dimensión humana y un ritmo pausado que solo se descubren cuando se transita a pie y sin prisas. Es así como descubrimos que junto al faro de la Mola, a 118 metros de altitud frente a la inmensa Mediterránea, el año 1978 se erigió un monumento en homenaje al escritor francés Julio Verne (1828-1905), con motivo del 150.º aniversario de su nacimiento. No tenemos documentada su visita a las Baleares, a pesar de la fuerte amistad que mantenía con el archiduque Luis Salvador, a quien había conocido el verano de 1884 en Venecia. Fuera como fuese, La isla misteriosa (1875), Héctor Servadac (1877) y El faro del fin del mundo (1901) parecen tener, tal como señala Nicolás J. Moragues en su libro Julio Verne y las islas Baleares (Ediciones Talaiots, 2015), una inspiración clara y directa en la geografía y patrimonio de Formentera a través de la lectura del Die Balearen del archiduque.

La ruta

[00 min] Antes de iniciar la caminata, desde la misma parada de autobús (L-2), que cubre la línea entre el puerto de la Savina y el faro de la Mola, podemos hacer una visita a la iglesia del Pilar, del siglo XVIII. Construida por los pobladores de la Mola, fue dedicada a la Virgen del Pilar por el primer obispo de Ibiza, el aragonés Manuel Abad y Lasierra, el día 11 de mayo de 1784. Hasta entonces, todos los servicios religiosos se hacían en San Francisco Javier.

La ruta de la semana.

Una vez finalizada la visita, salimos a la carretera del faro y giramos a la derecha por el camino de l’Estufador, un primer tramo rectilíneo, orientado hacia el sur y que discurre entre amplios sembrados y dos molinos emblemáticos: a la izquierda, el molino Vell de la Mola (1778) y, a la derecha, el molino d’en Botigues (1893). [05 min] Llegamos a una bifurcación, donde nuestro camino gira a la izquierda. Acto seguido, en la siguiente curva a la derecha, continuamos todo recto por un camino de tierra que enlaza con el camino del Torrent Fondo [15 min], al cual nos incorporamos por la derecha. Inmediatamente después, alcanzamos un nuevo cruce donde la señalización nos indica que debemos girar a la derecha para continuar, orientados al sur, hacia la punta Roja, bordeando las casas del Torrent Fondo.

[25 min] En la siguiente bifurcación, abandonamos el camino del Torrent Fondo, que gira a la derecha, y tomamos el de la izquierda, perfectamente señalizado, en dirección a la punta Roja. Pocos minutos después, encontramos una nueva bifurcación, ahora giramos a la derecha. Iniciamos un suave descenso por dentro de un pinar vestido de espesa garriga hasta topar con la barrera de un chalet [40 min]. A la izquierda del portillo se inicia un sendero que rodea la valla y, orientado al sureste, nos lleva hasta la punta Roja [45 min]. Ya tenemos el faro de la Mola a la vista y a la izquierda de la punta el sendero que conduce a él. Solo tenemos que seguirlo, siempre orientados al noreste y sin perder el roquedal que tenemos a nuestra derecha. Así, llegamos en poco más de media hora [1 h 20 min].

Cuando hablamos de faros, nos referimos implícitamente a aquellas personas que a menudo desde puntos lejanos y aislados de todo contacto humano se ofrecían a ser los ‘ojos de la noche’ de los que surcaban el mar. Una historia pequeña, hecha del quehacer diario, silencioso y disciplinado, que ha trascendido en forma de leyendas y anécdotas muy curiosas. Este es el caso de uno de los encargados del faro de la Mola, en activo desde 1861. Corría el año 1944, al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el farero rescató al piloto de un avión alemán que había caído a unas dos millas del faro. Le dio alimento, ropa y refugio. Al día siguiente lo llevaron a la base de hidroaviones que entonces existía en el estanque Pudent, desde donde fue repatriado. Por estos hechos el gobierno alemán de entonces entregó a este farero un diploma y mil pesetas como recompensa a su labor de rescate. (fuente: farsdebalears.com)

Detrás del monumento a Jules Verne, que ya hemos comentado en la introducción, nace el sendero que debemos seguir a partir de ahora. Primero de todo, rodeamos el Cocó Llarg, un torrentero que baja vertiginoso al mar. Proseguimos la ruta por un llano pedregoso, sin problemas, en dirección a la Xíndria y unas viejas canteras, cerca de la cueva Grossa [1 h 50 min], a nuestra derecha, accesible por un camino ancho que desafía el acantilado. El senderillo no tiene pérdida porque siempre avanza por encima del roquedal. Después de la punta d’Estrips, el camino gira hacia el interior para superar una pequeña barrancada; acto seguido, recuperamos el acantilado y la orientación inicial. Pasamos por delante de un chalet, a la izquierda del camino, llamado Can Graziano y, poco después [2 h 25 min], topamos con una pared seca, a la altura de la cueva d’en Cavaller, donde el camino gira en seco a la izquierda.

Formentera homenajeó a Julio Verne en el 150 aniversario. Las islas están presentes en su obra, aunque nunca las visitó.

Torrentes de en Jai y de la Fontanella

Iniciamos ahora una vuelta larga que nos ha de permitir superar la barrancada que dejamos a la derecha, confluencia de dos torrentes, el d’en Jai y el de la Fontanella, considerados los más destacados de la isla tanto por su longitud como por el papel clave que tienen en la red de drenaje. [2 h 40 min] En la primera bifurcación, abandonamos el camino del Monasterio por la vereda de la derecha, que seguiremos hasta el siguiente cruce, que tomaremos por el camino de la izquierda. [2 h 55 min] Al alcanzar la cabecera de la barrancada, nuestra vereda se une con otra que le llega por la izquierda. Giramos a la derecha, pasamos por delante de un pozo, y salimos ante las casas de turismo vacacional de Can Pep Blai.

La continuación de nuestra ruta está a la derecha de las casas. Un camino entre pared seca que se orienta hacia la tramontana. [3 h 05 min] Recuperamos nuevamente la frontera litoral. A la derecha podemos contemplar la barrancada desde una perspectiva opuesta a la anterior, antes de dar la vuelta por Can Pep Blai. Ahora, sin embargo, orientados hacia poniente, proseguimos nuestra caminata por un sendero que enlaza con un tramo del camino de la Cala. Así llegamos a un portillo [3 h 40 min], dejamos a la derecha diferentes caminos que bajan hacia el mar. Pasamos la barrera y tomamos el camino de la izquierda, donde ya encontramos señalizada la bajada hacia el Pilar de la Mola por el camino de la Cala. Cuando ya estamos a punto de llegar al final de la ruta, vale la pena llegar por el camino de las Cruces [4 h 00 min], un antiguo Vía Crucis del siglo XVIII, de cuando se construyó la iglesia parroquial, restaurado recientemente por el Consell de Formentera. Nuestra caminata termina en la avenida de la Mola, de donde hemos partido [4 h 10 min].

Los datos

Dificultad 3 sobre 5

Distancia 15,3 km

Desnivel 227 m

Duración 4 h 10 min

Altitud máxima 148 m

Ruta circular

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