Palma

¿Qué tienen las finalistas que no tiene Palma 2031

La lengua propia, el consenso y la participación ciudadana han estado casi ausentes en el proyecto de Cort, cuando son valores de las ciudades elegidas

Los responsables de la candidatura siguieron el anuncio de las finalistas desde una de las salas del Ayuntamiento de Palma.
23/03/2026
4 min

PalmaEntre las ciudades españolas que todavía optan a Capital Europea de la Cultura 2031 –Cáceres, Las Palmas, Oviedo y Granada– y el proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Palma, bajo el lema Mediterranean in motion, que ha quedado descartado, existen numerosas diferencias. El concejal de Cultura de Corte, Javier Bonet, señaló a dos en la rueda de prensa que ofreció el pasado 18 de marzo, cinco días después de saber que Palma 2031 no pasaba a la siguiente fase. La primera tenía que ver con la experiencia y el tiempo. "Las cuatro habían optado en anteriores ocasiones al título", expuso el teniente de alcalde, "y eso quiere decir que llevan 10 y 15 años trabajando". La otra gran diferencia, según Bonet, es el presupuesto que se ha destinado hasta ahora.

Según el concejal, el Ayuntamiento de Palma ha invertido 82.800 euros en la candidatura entre 2025 y 2026, mientras que las finalistas han destinado, de media, diez veces más: Cáceres, 750.000 euros en el mismo periodo; Granada, 650.000 en 2025; Oviedo, 970.000, y Las Palmas, 1,9 millones entre el 2025 y el 2026. "Si ahora que no hemos pasado le hubiera dicho que hemos invertido un millón de euros, la portada de mañana sería que los hemos tirado al estiércol", espetó Bonet durante la comparecencia. Y señaló "la tendencia a malinterpretar" de distintos sectores –hablo de los grupos políticos, prensa y otros perfiles– como uno de los motivos de esa "inversión contenida". Sin embargo, con la información disponible de las ciudades finalistas, se observan otras diferencias destacables entre los proyectos seleccionados y la fallida propuesta de Palma 2031.

"El valor de una lengua propia"

Aunque Javier Bonet empezó la comparecencia del pasado miércoles señalando que el proyecto estaba disponible en inglés, castellano y catalán, el peso de éste último en la propuesta de Palma 2031 ha sido casi anecdótico. Tanto el lema oficial –Mediterranean in motion– como el eslogan que aparecía al final del primer vídeo promocional –Leave with more than a photo, leave with an idea– estaban en inglés. Y si bien Cort ha señalado que éste era el idioma que el Ministerio de Cultura había determinado como vehicular para facilitar la comunicación con el jurado, con integrantes extranjeros, ninguno de los lemas de las finalistas es en inglés: el de Granada, por ejemplo, es 'Tierra que inspira, conocimiento que transforma', mientras que el de Las Palmas es 'Rebelión de la geografía'.

En el caso de Oviedo, la propuesta gira en torno a la palabra 'amabilidad', en asturiano, lengua que utilizaron al menos dos de los participantes en la presentación hecha en el Ministerio. De hecho, según consta en la web de Oviedo 2031, la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, realizó su última intervención en asturiano para "destacar el valor de tener una lengua propia y minorizada y su papel como elemento de la identidad cultural". En cuanto a la presentación de Palma 2031, las intervenciones se realizaron exclusivamente en inglés y castellano. Según Cort, "la organización de estas comparecencias y, por tanto, también la elección de los idiomas fue efectuada por el Ministerio y se siguió la misma dinámica en las exposiciones de todos los candidatos". En cualquier caso, hoy en día, cuando ya se ha descartado la candidatura de Palma, la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, por ejemplo, todavía no ha recibido ninguna información oficial sobre la candidatura.

Falta de consenso

Por su parte, las candidaturas de todas las finalistas han sido impulsadas desde la unidad institucional. El proyecto de Granada se inició en 2015 con una iniciativa aprobada unánimemente por todo el Ayuntamiento. En el caso de Las Palmas, a la presentación en Madrid asistieron la alcaldesa de la ciudad, la socialista Carolina Darias, y también representantes del grupo popular y de Coalición Canaria. Y tanto Oviedo como Cáceres han dispuesto del apoyo del gobierno autonómico y las diputaciones provinciales, pese a ser de distinto color político que los ayuntamientos. Por lo que se refiere a Palma, Bonet lamentó la falta de apoyo de la oposición a Cort, si bien desde marzo de 2025, cuando se anunció la candidatura, sólo se ha convocado una reunión con ellos, poco antes de la presentación del Ministerio.

Además, todas las candidaturas finalistas han tenido el apoyo del sector cultural y la implicación de la ciudadanía. En Oviedo, por ejemplo, a partir de mayo de 2025 se organizaron mesas sectoriales en diferentes barrios con la intención de involucrar a los vecinos, colectivos y agentes sociales en la construcción del proyecto. Por el contrario, la primera y única reunión abierta de los responsables de la candidatura de Palma con el sector cultural fue meses después, a principios de julio. Por su parte, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma reconoce que no habían firmado el manifiesto por no sentirse parte del proyecto. "Nos hemos reunido en varias ocasiones y lo que han hecho ha sido explicarnos su proyecto, pero participar significa tomar parte", aseguraba Maribel Alcázar, al frente de la entidad.

Por último, ciudades como Cáceres, que presentó una candidatura centrada en el diálogo entre el mundo urbano y el mundo rural, destacan el "notable aumento de visitantes" entre las ventajas de convertirse en Capital Europea de la Cultura. Por contra, fuentes de Cort defendían que el título no supondría un incremento de turistas. Incluso en la comparecencia del pasado 18 de marzo Javier Bonet lo señaló como uno de los valores diferenciales. "Hasta ahora han recibido el título ciudades que se centraban en conseguir más turismo", aseguró, "pero nosotros íbamos radicalmente en contra de esta idea. Proponíamos un cambio de paradigma, reconciliar la ciudad con el turismo a través de la cultura". Tanto Bonet como el alcalde Jaime Martínez han manifestado su intención de mantener la hoja de ruta prevista en el proyecto de Palma 2031, a pesar de no haber pasado la primera criba.

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