Ocho millones prometidos y museos todavía cerrados: el fracaso de las reformas culturales en las Baleares
Cuatro años después del acuerdo entre el Ministerio y el Gobierno, solo se ha completado la reforma de Can Sales, mientras equipamientos como el Museo de Mallorca, el Museo de Muro o el MAEF continúan pendientes de obras urgentes
PalmaHan pasado cuatro años desde que la Dirección General de Cultura del Govern, encabezada en aquel momento por Catalina Solivellas, y el Ministerio de Cultura anunciaban un ambicioso plan de reforma de los principales equipamientos culturales de titularidad estatal en las Baleares. El Estado se había comprometido a invertir hasta ocho millones de euros en cuatro sedes diferentes –el Museo de Mallorca, la biblioteca de Can Sales en Palma, el Museo Etnográfico de Muro y la sede en Dalt Vila del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera (MAEF)– en un plazo, precisamente, de cuatro años. La previsión, pues, era que a principios de 2026 todas estas intervenciones se hubieran acabado.
En mayo de 2026, sin embargo, solo en Can Sales se ha culminado la reforma prevista, con una inversión de casi dos millones de euros, y se ha podido reanudar la actividad con normalidad. Mientras tanto, el Etnogràfic de Muro continúa en espera de una rehabilitación integral que no llega; las salas de arqueología del Museo de Mallorca continúan cerradas, como la sede en Dalt Vila del MAEF. A todo ello se han añadido otras intervenciones que no estaban previstas en aquel acuerdo y que durante este periodo han devenido urgentes, en espacios como el Archivo del Reino de Mallorca o la sede del MAEF en el Puig dels Molins. Parece que nadie acaba de tener del todo claro cuándo se podrán llevar a cabo, ni tampoco cómo, y que la implicación de diversas instituciones –a menudo, hasta cuatro: la administración estatal, el Gobierno, el consell insular correspondiente y el ayuntamiento competente– no solo no ha acelerado o asegurado la realización, sino que la ha dificultado y retrasado. Y eso que en 2022 había quedado todo firmado y supuestamente encaminado.
Sedes y salas cerradas
Cuando hace casi 120 años de la fundación del Museo Arqueológico de Eivissa y Formentera –el año 1907– sus sedes en el Puig dels Molins y en Dalt Vila se encuentran a la espera de intervenciones de diferente magnitud. La primera está abierta y pendiente de la rehabilitación de la fachada, que actualmente se encuentra cubierta por una malla para evitar desprendimientos. “Se hizo un peritaje que recomendaba proteger todas las placas, ya que había algunas inestables”, afirma la directora del centro, Hortènsia Blanco. Con respecto a la sede de Dalt Vila, está cerrada desde 2010 y no tiene fecha aproximada de apertura. “Hubo un proyecto muy ambicioso que tenía previsto ampliar la zona, pero que finalmente no salió adelante”, expone Blanco, que subraya que en todo este tiempo se han hecho campañas de excavación muy importantes, cuyo resultado no ha podido ser aún expuesto. “Sí que se han hecho tareas de recuperación urgente en la capilla del Salvador y en la sala de la Universidad, donde se han descubierto elementos dignos de mostrar. Por eso, haremos visitas puntuales y restringidas, también como una manera de visibilizar lo que se hace y de reclamar la reforma pendiente”, comparte Blanco.
Otro de los casos más paradigmáticos es el del Museo de Mallorca, equipamiento de titularidad estatal, cuyas competencias de gestión fueron transferidas al Consell de Mallorca en 2019. 10 años antes, en el año 2009, se cerraron sus salas de arqueología, que desde entonces han estado pendientes de toda una serie de intervenciones que, según la directora del Museo de Mallorca, Maria Gràcia Salvà, podrían finalizar en el plazo de un año si se consigue cumplir el calendario marcado, cosa que hasta ahora no ha sucedido. En este momento, aún quedan pendientes las tareas de climatización de las 13 salas, que actualmente permanecen vacías, y la licitación de la ejecución del proyecto museográfico que se aprobó hace dos años.
“Ya se ha dado luz verde a la contratación de los servicios de climatización y se espera que comiencen a final de año. Se trata de una intervención que puede alargarse durante unos meses”, explica Salvà, “pero hemos pedido que en paralelo se lleve a cabo la contratación de la ejecución de la museografía, que ya está hecha, para reducir el tiempo que pase entre que se termine la climatización y se abran las salas. Aunque ya se han realizado diversas intervenciones y tenemos todo el programa museográfico hecho, con las piezas restauradas y los plafones y carteles escritos, hasta que no se lleve a cabo toda la climatización, no podemos empezar a hablar de volverlas a abrir”.
En todo caso, la actual directora del Museo de Mallorca subraya que los retrasos que ha habido hasta ahora han tenido diversas causas, si bien de inmediato señala que en ningún caso ha sido por falta de implicación de los técnicos. “Por ejemplo, en la cuestión de la climatización hicimos un contacto hace dos años con una empresa mallorquina que después se echó atrás”, expone. “Después también está toda la cuestión política. En los últimos años ha habido solicitudes de intervención por parte de políticos de aquí, que han reclamado la intervención del Ministerio, y la respuesta no ha sido eufórica, la verdad”, añade.
La implicación del Gobierno
En la misma línea se manifiesta el actual director general de Cultura del Gobierno, Llorenç Perelló, que accedió al cargo el pasado mes de febrero después de haber sido durante casi tres años el director del Institut d’Estudis Baleàrics. “Basta con ver la situación del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, donde, desde el verano pasado, se han producido una serie de desprendimientos en la fachada que nos llevaron a tener que instalarle una malla. Esto es problemático no solo porque hace que el visitante no pueda disfrutar de la experiencia con comodidad, sino porque pone en peligro la seguridad de las personas y también de los bienes. Lo que vemos es que interesa más invertir en otros lugares, quién sabe si por cuestiones políticas”.
En este sentido, Perelló señala la problemática, también de climatización, que afecta al Archivo del Reino de Mallorca, y donde el Gobierno se plantea buscar vías alternativas de financiación para resolverla con medios propios. “Durante el verano, los depósitos llegan a temperaturas muy elevadas que ponen en peligro los materiales que se conservan. Nuestro objetivo es que esté solucionado antes del verano de 2027”, comparte, si bien todavía no pueden concretar las cifras. Ahora bien, de estas reclamaciones que hace el Gobierno, parece que solo quede constancia en las reuniones sectoriales que se producen periódicamente entre los consejeros de las diferentes autonomías y representantes del Ministerio de Cultura. Aunque el Consell de Mallorca haya convocado diversas reuniones y se hayan hecho reclamaciones públicas sobre estas intervenciones, la última, en mayo del año pasado, hasta ahora no parece que haya sido, ni de lejos, una cuestión prioritaria en la agenda de la consejería dirigida por Jaume Bauzá, la encargada de mantener este tipo de conversaciones con el Estado. De hecho, aunque se hayan transferido las competencias en la gestión de algunos de estos equipamientos, el Gobierno todavía es responsable de las obligaciones relativas a las relaciones con la Administración General del Estado y los entes que de ella dependen, según consta en las diversas leyes de transferencia de competencias.
¿Y la gestión?
En cualquier caso, según el último plan de actuaciones de la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de Cultura del Ministerio disponible en la web de la institución, que corresponde a las intervenciones previstas para 2024, lo que se había de invertir en las Baleares no llegaba al 1% del presupuesto destinado a esta cuestión en todo el Estado. Entre las actuaciones, se citaba la adecuación de la sección de arqueología del Museo de Mallorca, con el compromiso de ejecutar allí la obra, y la rehabilitación del Etnológico de Muro, que entonces se exponía como una intervención “pendiente de crédito”. Con todo, como bien señalan los profesionales consultados, las problemáticas en el funcionamiento de estos equipamientos no tienen que ver solo con la reforma y adecuación de los espacios sino, sobre todo, en la gestión del día a día y en la operatividad, que no siempre se puede asegurar con los recursos que se destinan y que, en la práctica, dependen de diversas instituciones. “Hacemos todo el trabajo que podemos, con las manos que tenemos”, sintetiza Maria Gràcia Salvà.