Teatro

Cuando Bach entra dentro de una jaula: el proyecto de Inca que gana eco internacional

Nacido en el teatro Principal de la capital del Raiguer como un laboratorio entre música, espacio, imagen y movimiento, ‘Gàbia’ ha pasado por Barcelona, y ahora ha sido seleccionado por la Prague Quadrennial, la gran cita mundial de la escenografía actual

En Jaula, un cuadrado dentro de otro cuadrado altera la relación entre intérprete y espectador.
J. Mayol
10/09/2026 - 20:48 h.
4 min

PalmaHay proyectos que nacen pensados para llegar a un resultado y otros que nacen, precisamente, para no acabar nunca de tener una forma definitiva. Gàbia pertenece a los segundos. El teatro Principal de Inca puso las seis Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach dentro de un cubo, situó allí al violonchelista Miquel Àngel Aguiló y empezó a invitar a artistas para que habitaran aquel espacio y lo transformaran. Música, danza, circo, grafiti, artes visuales, vídeo y movimiento han ido entrando y saliendo de una estructura que funciona simultáneamente como escenografía, límite, refugio y lugar de exposición.

El resultado es un proyecto difícil de encasillar, construido desde Inca y que progresivamente ha comenzado a despertar interés fuera de Mallorca. Después de presentarse en el Principal de Inca, Gàbia continuó su recorrido en Barcelona, con funciones en DAU al Sec y eco en diferentes medios. Ahora llega un reconocimiento de otra dimensión: ha sido seleccionado para participar en la Prague Quadrennial of Performance Design and Space 2027, uno de los principales encuentros internacionales dedicados a la escenografía y a la investigación sobre el espacio performativo.

La selección importa, pero sobre todo porque confirma una trayectoria. Un proyecto de investigación escénica nacido en un teatro municipal de Inca ha conseguido entrar en circuitos donde se piensa hacia dónde van la escenografía y las artes performativas contemporáneas.

Mar Aguiló y Miquel Àngel Aguiló

Bach como columna vertebral

En el centro de Gàbia hay una obra de casi tres siglos de historia. Miquel Àngel Aguiló interpreta íntegramente y en directo las seis Suites para violonchelo solo de Bach. Pero, lejos de una interpretación convencional de concierto, la música funciona como el esqueleto temporal sobre el cual se construye todo el resto.

Alrededor de Aguiló está el cubo. Un cuadrado dentro de otro cuadrado que altera la relación tradicional entre intérprete y espectador. La proximidad es extrema. Quien mira deja de quedar protegido por la distancia habitual de una platea y quien actúa queda sometido a una exposición casi física ante el público.

Esta tensión es parte de la obra. Gàbia puede ser un lugar de intimidad extrema y a la vez un espacio de vulnerabilidad absoluta. Desde que nació, nueve artistas procedentes de disciplinas diferentes han pasado por el dispositivo. Y cada uno ha modificado el proyecto. No se trata simplemente de que diferentes intérpretes hagan una misma pieza: cada intervención establece una relación nueva con Bach, con el cuerpo, con la imagen, con la arquitectura del cubo y con los espectadores.

Esta es probablemente una de las razones por las cuales el proyecto mantiene la capacidad de crecer. Gàbia no es tanto un espectáculo como una estructura preparada para que pasen cosas.

Una obra que no quiere quedar cerrada

Bajo la dirección artística de Miquel Àngel Raió, director gerente del teatro Principal de Inca, el proyecto se concibió desde el principio como una investigación escénica y no como una pieza acabada.

La música no acompaña a la danza, ni el vídeo ilustra la música, ni el espacio sirve simplemente de decorado. Todos estos elementos comparten jerarquía y se condicionan mutuamente. El cubo obliga a los creadores a repensar el movimiento; Bach impone un tiempo; las imágenes transforman la percepción del espacio y la presencia próxima del público modifica inevitablemente la interpretación.

El proyecto, desarrollado con el apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), forma parte de una línea que el Principal de Inca ha intentado reforzar en los últimos años: que el teatro no sea únicamente un lugar donde recibir espectáculos creados en otras partes, sino también un lugar donde crear, investigar y asumir riesgos.

Gàbia nació precisamente de la voluntad de entender el teatro no solo como un espacio de exhibición, sino también como un lugar donde investigar, asumir riesgos y generar nuevos lenguajes”, explica Raió.

Que esta apuesta llegue ahora a una plataforma internacional da otra dimensión a aquella decisión. La Prague Quadrennial, creada en 1967 y celebrada cada cuatro años, reunirá en Praga entre el 8 y el 17 de junio de 2027 a creadores, instituciones, profesionales y escuelas procedentes de decenas de países. Así, Gàbia formará parte de PQ Performance Space, una de las secciones dedicadas específicamente a pensar cómo se construye y transforma el espacio de la performance.

La nueva vida internacional de Gàbia plantea, además, un problema muy coherente con el espíritu original del proyecto: en Praga no se representará el espectáculo. La selección es en formato expositivo, y esto obliga al equipo del Principal de Inca a hacer algo que, en realidad, encaja perfectamente con una obra concebida para transformarse: volver a imaginarla.

“El hecho de que en Praga no presentemos la performance, sino su transformación en una propuesta expositiva, nos interesa especialmente”, explica Raió. “Nos obliga a volver a pensar el proyecto: ¿qué queda de una experiencia escénica cuando desaparecen los intérpretes? ¿Cómo podemos transmitir un espacio, una proximidad, un sonido o una sensación a través de una exposición?”

El teatro trabaja ahora con diferentes posibilidades. Una maqueta del dispositivo original, fotografía de gran formato, proyecciones, sonido y elementos espaciales podrían formar parte de la propuesta. El objetivo no es construir una vitrina que explique qué fue Gàbia, sino intentar que el visitante experimente algo de ello.

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