José Juan Novás: Apostar por las TIC en las Islas no es ir contra el turismo, es garantizar su pervivencia

Coordinador de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Círculo de Economía de Mallorca

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José Juan Novás, coordinador de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Círculo de Economía de Mallorca
Josep P. Reynés
07/11/2026 - 15:19 h

PalmaPocos profesionales conocen los engranajes de la tecnología y la gestión pública en Baleares con la perspectiva que aportan cuatro décadas de experiencia. José Juan Novás –Pepe Novás, en los entornos de la innovación– ha cruzado de manera constante la frontera entre la alta dirección de tecnológicas privadas y la modernización institucional. Ahora, desde la coordinación de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Círculo de Economía de Mallorca, se ha convertido en una de las voces con más autoridad a la hora de abordar el gran reto pendiente de las Islas: cómo transformar nuestro modelo productivo a través de la digitalización, la sostenibilidad y el conocimiento.

¿Nos está cegando el éxito turístico ante una crisis estructural?

— Rotundamente, sí. Pero la cuestión no es cuánto facturamos, sino qué valor somos capaces de generar por trabajador, qué salarios podemos pagar, qué oportunidades ofrecemos a nuestros jóvenes y cómo mejoramos el bienestar de los residentes sin incrementar continuamente la presión sobre el territorio. El éxito turístico no garantiza por sí mismo nuestra prosperidad futura. Necesitamos aumentar la productividad, incorporar tecnología, mejorar la calidad de nuestras actividades y desarrollar nuevas oportunidades empresariales vinculadas también a otros sectores. El problema no es que el turismo funcione, sino que no aprovechamos lo suficiente el éxito para construir una economía más productiva, diversificada y capaz de generar más valor añadido.

¿Por qué se rompe el puente entre universidad y empresa?

— Creo que debemos analizarlo desde tres perspectivas: la transferencia de conocimiento, la capacidad de absorción de nuestras empresas y la gobernanza y ejecución de las políticas públicas de innovación. Necesitamos mejorar los mecanismos que trasladan el conocimiento generado por las universidades y los centros de investigación a la actividad productiva, así como reforzar las estructuras de conexión entre el sistema de conocimiento y las empresas: centros tecnológicos, oficinas de transferencia, clústeres y organizaciones empresariales.

¿Y esto cómo se puede hacer?

— Debemos identificar necesidades empresariales, conectar el conocimiento disponible, movilizar recursos y evaluar resultados, adaptando los instrumentos a una realidad tecnológica en constante evolución. Pero necesitamos ir más allá: avanzar hacia modelos de gobernanza compartida, con participación efectiva de empresas y agentes del conocimiento, y estructuras profesionales capaces de conectar prioridades, recursos y capacidades, mientras se impulsan iniciativas y se acompañan los proyectos hasta que se ejecutan. El reto no es solo generar y transferir conocimiento, sino convertirlo en innovación empresarial.

¿Apostar por las industrias tecnológicas es ir contra el turismo?

— En ningún caso es ir contra el turismo, sino garantizar su pervivencia. Significa aprovechar las capacidades para transformar la economía y generar nuevas oportunidades empresariales. No debemos ver la tecnología solo como una herramienta que compramos para mejorar nuestros negocios. Debemos desarrollar en las Baleares una industria tecnológica propia, capaz de aportar conocimientos, productos y soluciones a nuestros sectores económicos.

¿En qué tecnología pensáis?

— Hablamos de electrónica, automatización, robótica, inteligencia artificial, sensores, comunicaciones, software y gestión de datos. Tecnologías que permiten mejorar un hotel, diseñar edificios inteligentes, gestionar el agua y la energía, optimizar los residuos, modernizar la actividad náutica y mejorar los servicios sanitarios y asistenciales.

¿En qué posición real de digitalización se encuentran las Baleares respecto a otros territorios?

— Si atendemos a los indicadores convencionales de investigación y desarrollo, vamos claramente retrasados. Pero también encontramos señales positivas. El Observatorio de Empresas Gacela de Cotec señala que las Baleares son la comunidad autónoma con la proporción más elevada de empresas gacela de España y que Palma ocupa la tercera posición por el número de estas empresas.

Tenemos empresas innovadoras destacadas…

— Sí, empresas como Robot, WDNA y Open Cosmos ilustran el potencial de nuestras capacidades tecnológicas, junto con otras iniciativas en biomedicina y tecnologías de la información. Lo que preocupa es que no siempre sabemos identificar, reconocer y acompañar lo suficiente a estas empresas. Nuestra oportunidad es desarrollar un modelo propio, adaptado a una economía en la que los servicios, el turismo y las particularidades de un territorio insular pueden actuar como motores de innovación.

¿Existe una aversión excesiva al riesgo en las empresas baleares?

— Cuando un modelo de negocio funciona durante años, es fácil pensar que no vale la pena cambiarlo. El problema es que el entorno competitivo evoluciona y aquello que ayer era una ventaja puede dejar de serlo mañana. Si queremos mejorar la productividad y diversificar nuestra economía, necesitamos empresas dispuestas a experimentar, incorporar tecnología, desarrollar productos propios y explorar nuevos mercados. Por eso, debemos reducir el coste y la incertidumbre de innovar y facilitar proyectos compartidos, el acceso a centros tecnológicos, los entornos de prueba y el asesoramiento especializado. También debemos dar apoyo especial a las microempresas. Necesitamos un entorno en el que experimentar sea más accesible, menos costoso y más fácil de compartir.

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