Termina el rescate del pecio de las Fontanelles después de 1.700 años bajo el mar
La extracción de la última parte del casco culmina cuatro meses de trabajo; ahora comenzará un largo proceso de restauración y estudio de uno de los barcos romanos mejor conservados del Mediterráneo occidental
PalmaEl pecio de las Fontanellas ya está completamente fuera del mar. La extracción este lunes de la última gran porción del casco pone punto final a cuatro meses de una delicada operación arqueológica que permitirá conservar íntegramente uno de los barcos romanos mejor conservados del Mediterráneo occidental.
La intervención ha culminado con la elevación del último tramo del casco mediante un sistema de globos de flotación. La pieza ha sido remolcada hasta el Club Marítimo Sant Antoni de la Platja, donde una grúa la ha extraído del agua para cargarla en un camión góndola que la ha trasladado hasta el castillo de Sant Carles. Permanecerá allí aproximadamente un año y medio, sumergida en piscinas de desalinización, antes de iniciar el proceso definitivo de restauración.
La campaña arqueológica comenzó el 10 de marzo con una quincena de especialistas de la Universitat de les Illes Balears, la Universitat de Barcelona y la Universitat de Cadis. Durante estos meses han desmontado la embarcación pieza a pieza, de arriba abajo y del exterior hacia el interior, hasta recuperar íntegramente todos los restos del barco.
Paralelamente a la extracción del casco, los arqueólogos han excavado un perímetro de entre seis y siete metros alrededor del pecio. Este trabajo ha permitido recuperar un conjunto de materiales de gran valor científico que ayudarán a reconstruir tanto la historia de la embarcación como las circunstancias de su hundimiento, en el siglo IV dC.
Entre los hallazgos destacan varias ánforas casi completas que formarían parte del cargamento, fragmentos de vajilla fina decorada, cerámica de cocina norteafricana, una olla utilizada a bordo, restos de fauna, cuatro áncoras —algunas todavía conservan los nudos originales—, cerca de 90 metros de cabos de la embarcación, dos cestos completos de fibra vegetal, una polea y un escandallo, el instrumento que servía para medir la profundidad y conocer las características del fondo marino.
Las velas del barco
Uno de los hallazgos más singulares son los restos de las velas del barco, localizadas en el costado de babor y parcialmente debajo del casco. Aunque el tejido de lino está muy deteriorado, los investigadores han podido documentar cómo se confeccionaban las velas, con la unión de diversos paños y un sistema de cuerdas, nudos y refuerzos que les daban resistencia.
La recuperación del pecio no cierra el proyecto, sino que abre ahora una nueva etapa de trabajo científico. Una vez finalice el proceso de desalinización, las maderas se trasladarán al laboratorio ARQVAtec del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, donde serán sometidas a tratamientos de conservación mediante impregnación con polietilenglicol (PEG) y liofilización. Paralelamente, los especialistas estudiarán la arquitectura naval del barco, identificarán las especies de madera empleadas en la construcción, determinarán la datación con pruebas de radiocarbono y catalogarán todo el material recuperado.
Este conjunto de estudios ha de permitir reconstruir con mucho más detalle la navegación, las técnicas de construcción naval y las rutas comerciales del Mediterráneo durante el Bajo Imperio Romano.
Con la extracción de la última parte del casco se cierra la fase más compleja del proyecto arqueológico. El Consell de Mallorca ha anunciado que en noviembre inaugurará en el Centre Cultural la Misericòrdia una exposición dedicada al pecio de les Fontanelles, que explicará tanto la historia de la embarcación como el proceso de recuperación desarrollado durante estos últimos meses.