La sanidad pública atiende a turistas gratis: "Bebían en la piscina del chalet y la visita ni se cobró ni registró"

IB-Salut reconoce que, entre enero y julio de este año, hay 2,6 millones de euros pendientes de cobrar, pero profesionales alertan que una parte importante de las asistencias ni siquiera se llega a facturar

Un infarto puede representar un gasto público de entre 5.476 y 12.725 euros.
31/08/2026 - 21:11 h.
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PalmaEn un chalet de Andratx, la sanidad pública balear acudió a atender a un turista, le diagnosticó un cólico nefrítico, le dio medicación y se fue sin cobrarle ni un euro. Tampoco quedó registrada la visita. Era un matrimonio austriaco sin Tarjeta Sanitaria Europea y los profesionales tuvieron que desplazarse hasta el domicilio para atender al hombre. “Nos los encontramos a ambos con la merienda en la piscina, un lujo tremendo. Lo hicimos todo en inglés. La visita no se cobró ni se registró”, explica una enfermera con experiencia profesional en diferentes centros de Mallorca.

No es el único caso que recuerda. También en Andratx atendió a una mujer irlandesa que iba bebida y sin ninguna documentación. La situación se complicó hasta el punto de que los profesionales tuvieron que pedir la intervención de la Policía después de que la paciente y las personas que la acompañaban se pusieran muy agresivas. Tampoco en este caso se llegó a cobrar la asistencia sanitaria. Son dos ejemplos que permiten entender el principal problema que hay detrás de los millones de euros que el IB-Salut intenta recuperar de pacientes extranjeros: hay una parte de la factura que se conoce y queda registrada, pero también hay otra que desaparece antes de llegar a las cuentas de la sanidad pública. “Las cifras que da el IB-Salut de facturación y deudas son la punta del iceberg, porque hay mucha cosa que no queda registrada”, asegura esta profesional.

Los datos oficiales permiten poner cifras a una parte de esta factura. Día 30 de julio, el IB-Salut acumulaba 2,58 millones de euros de este año pendientes de cobrar. Solo durante los dos primeros meses de la temporada alta, entre el 1 de mayo y el 30 de junio, los servicios sanitarios públicos atendieron a 8.611 pacientes con Tarjeta Sanitaria Europea, con una facturación de 11,1 millones de euros. A esta cifra se añaden 2.851 pacientes internacionales no residentes, a los cuales se les facturaron 2,83 millones de euros más en asistencia.

Pero estas cifras solo reflejan el coste que ha entrado en el sistema de facturación. Lo que no se identifica, no se registra o no se factura no aparece en ninguna estadística de deuda. Es gasto invisible para la Administración. Y aquí es donde diversos profesionales sitúan un agujero que resulta especialmente difícil de cuantificar. La factura puede quedarse por el camino por falta de documentación, por desconocimiento del procedimiento o porque, especialmente durante las guardias nocturnas, los sanitarios han de asumir tareas administrativas que no les corresponden o que no saben hacer.

Cuando el cobro depende del sanitario

Una de las situaciones más problemáticas se produce en los centros de atención continuada durante la noche. En determinados PAC, como el de Sóller, a partir de las 20 h y hasta las 8 h no hay personal de admisión. Quedan un médico y una enfermera, que han de hacer tanto la labor asistencial como los trámites administrativos. “Por la tarde, a partir de las 20 h, quedamos dos sanitarios y tenemos que introducir datos y cobrar nosotros”, explica una enfermera del centro. “No somos administrativos”, sentencia. Otra profesional con experiencia en Sóller, Andratx y otros centros explica que esta situación deja margen a decisiones individuales: “Hay gente a la que le da pereza hacer el trámite administrativo, o que no lo quiere hacer directamente porque considera que no le corresponde. Entre 'no me toca', 'no sé' y 'no lo hago', vamos como vamos”, lamenta.

El resultado puede ser que el paciente sea atendido, pero que no se complete el procedimiento para recuperar el gasto. “Hay profesionales que introducen el nombre de los pacientes pero no los cobran y otros que ni siquiera queda registrado que aquella persona ha ido al centro de salud”, explica. De día, el personal de admisión tramita habitualmente el cobro a los extranjeros sin Tarjeta Sanitaria Europea, pero por la noche y hasta las 8 h el centro pasa a ser PAC y el personal se reduce a la mínima expresión.“En este horario sí que hay pacientes que se van sin pagar por la hora o el personal, pero es la minoría”, apunta.

¿Cuánto cuesta la sanidad pública?

La dificultad no es solo que algunos pacientes no quieran pagar. También hay problemas para determinar quién debe pagar y cómo se debe tramitar cada caso. Una de las principales herramientas es Civitas, la aplicación que permite comprobar la cobertura sanitaria y la situación administrativa del usuario. Pero, según una trabajadora de administración de un centro del Plan, no todos los profesionales tienen acceso ni disponen de la formación necesaria. Además, hay pacientes que llegan sin documentación. “Muchos usuarios se presentan en los centros sanitarios sin la documentación necesaria”, explica. Esto puede dificultar saber en ese momento si disponen de Tarjeta Sanitaria Europea, de un seguro o si la asistencia es facturable.

En el PAC de Can Picafort, una profesional explica que se ha encontrado con usuarios que se enfadan cuando les piden que se identifiquen. En un caso reciente, un hombre que necesitaba una cura aseguraba tener Tarjeta Sanitaria Europea, pero no la mostraba. Cuando se le explicó que debía acreditarla para no pagar, “se fue porque no quería asumirlo”. Casos como este muestran que el problema no es únicamente recuperar una factura ya emitida, sino conseguir que la asistencia entre correctamente en el circuito administrativo.

La cantidad que se puede perder depende de la asistencia. Una visita a Urgencias sin ingreso tiene un coste de 349 euros; un ingreso hospitalario, de 1.092 euros por día, y una estancia en la UCI, de 2.094 euros diarios. Un infarto puede representar entre 5.476 y 12.725 euros, mientras que una apendicitis puede llegar a los 25.062 euros. Son importes que explican por qué un sistema de facturación eficiente puede tener un impacto considerable. Pero también por qué las asistencias que quedan fuera del circuito administrativo son difíciles de asumir en una sanidad pública colapsada que necesita cada recurso del que pueda disponer.

Para mejorar la sanidad

Para el presidente del Sindicato Médico Simebal, Miguel Lázaro, recuperar estos dineros es especialmente importante en un sistema sanitario sometido a una fuerte presión asistencial. “Son muchos dineros. Se ha de exigir la máxima responsabilidad a la hora de cobrar cualquier coste derivado de la asistencia sanitaria a los turistas que vienen”, defiende. Lázaro reclama una “unidad específica de facturación, con personal formado, que se encargue de registrar los pacientes y cobrar las asistencias”. Y pone el problema en el contexto de una sanidad que necesita recursos: “Estos millones que quedan por cobrar nos irían muy bien para captar médicos, especialmente durante el verano”.

Las Baleares reciben cerca de 20 millones de turistas cada año, una cifra que va en aumento, y una parte acaba pasando por la sanidad pública. Cuando corresponde, este gasto se ha de recuperar del paciente, de su seguro o del país de origen. Pero los 2,58 millones de euros pendientes de cobrar son solo aquello que se ha hecho visible. Debajo de la punta del iceberg están todas las asistencias que ni siquiera llegan a registrarse o facturarse. Atenciones que se hacen, pero que no se cobran; dineros que no llegan a la sanidad pública y que, al final, se acaban asumiendo entre todos los residentes.

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