Turismo

Melià abandona Cuba y cierra sus 34 hoteles después de 36 años

La compañía mallorquina cesa este viernes, 24 de julio, toda la actividad en la isla ante unas dificultades operativas, legales y económicas que considera insalvables por el bloqueo de los Estados Unidos

Fachada del hotel Meliá Internacional Varadero.
ARA Balears
21/07/2026
4 min

PalmaLa historia de Meliá en Cuba comenzó el 10 de mayo de 1990 con la apertura del Sol Palmeras de Varadero. La empresa, que entonces todavía se llamaba Sol Meliá, se convertía en la primera firma extranjera que constituía una sociedad mixta con el gobierno comunista cubano para administrar, comercializar y gestionar un hotel. Treinta y seis años después, la cadena con sede en Palma cierra una etapa que contribuyó tanto a la apertura de la isla caribeña al turismo internacional como a situar a la compañía mallorquina en la primera línea del sector hotelero mundial.

Meliá cesará este viernes, 24 de julio, toda la actividad en Cuba ante las “notables dificultades” operativas, legales, económicas y financieras que sufre el país a raíz del bloqueo de los Estados Unidos. La decisión afecta a los 34 hoteles que la compañía tiene en la isla, aunque una parte ya estaban cerrados.

La cadena y su filial portuguesa, Ilha Bela Gestao e Turismo, mediante la cual opera en Cuba en régimen de gestión, han comunicado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la conclusión de los servicios a todos los establecimientos.

Según Meliá, las dificultades que afectan de manera persistente al país imposibilitan, “de hecho y de derecho”, una “mínima estabilidad operativa”, informa Efe. El cese se extiende también al uso de las marcas autorizadas, la actividad receptiva de turistas y la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los hoteles.

La filial portuguesa trabaja ahora para garantizar una transición ordenada y reducir tanto como sea posible el impacto de la salida sobre los trabajadores, los proveedores y los clientes. Meliá también evalúa las consecuencias financieras de la decisión, entre las que se incluye una eventual revisión del valor contable asociado a la actividad cubana. La compañía concretará este impacto cuando publique las cuentas del primer semestre.

Una expansión sostenida

La llegada de Meliá a Cuba se produjo cuando el turismo comenzaba a consolidarse como un sector estratégico para la economía del país. Durante los años siguientes, la presencia de la cadena creció de manera sostenida. En 2005, cuando celebraba los primeros quince años en Cuba, Meliá ya operaba 21 hoteles y 8.479 habitaciones. La compañía aseguraba haber alojado cerca de un tercio de los turistas que habían visitado la isla.

Cinco años después, medios oficiales cubanos cifraban en 3.664 millones de dólares los ingresos que la actividad de la empresa española había generado para Cuba durante las dos primeras décadas. El grupo, entonces dirigido por Gabriel Escarrer Julià y actualmente encabezado por su hijo, Gabriel Escarrer Jaume, gestionaba 25 hoteles, con más de 10.400 habitaciones, y comercializaba el 21% de la capacidad hotelera de la isla.

La expansión continuó durante la década siguiente. En 2013, la compañía incorporó un nuevo complejo en Varadero, su establecimiento número 26 en Cuba. En 2019 ya gestionaba 34 hoteles y preveía acabar el año con cuatro más. Meliá hablaba entonces de un “vínculo profundo” y defendía que Cuba formaba parte del ADN de la compañía.

La apuesta se mantenía a pesar de la activación en Estados Unidos del título III de la Ley Helms-Burton, que abría la puerta a demandas por las expropiaciones derivadas de la Revolución Cubana de 1959. Meliá siempre sostuvo que operaba legítimamente, que no era propietaria de los inmuebles que comercializaba y que actuaba mayoritariamente como gestora.

De la pandemia al bloqueo

La relación comenzó a deteriorarse con la crisis turística provocada por la pandemia, que agravó los problemas operativos. En 2021, Melià dejó de gestionar tres hoteles ante sus “escasas oportunidades comerciales” tras el hundimiento de la actividad a raíz del coronavirus.

Las complicaciones se acentuaron con el inicio, en enero de 2025, del segundo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. El gobierno norteamericano impuso un bloqueo férreo sobre Cuba y amenazó con sancionar a las empresas que operasen en colaboración con el régimen de Miguel Díaz-Canel.

La intervención de los Estados Unidos en la región a principios de este año ha generado, según Melià, una “dificultad sobrevenida” para obtener combustible que, sumada al bloqueo comercial, ha afectado con fuerza al mercado turístico.

Los resultados del primer trimestre ya reflejaban este deterioro. La compañía había cerrado el 50% de su capacidad operativa en Cuba. Los 34 hoteles que mantenía en cartera, con 14.053 habitaciones, estuvieron abiertos, de media, solo el 60% de los días del trimestre. Melià también tenía dos establecimientos más en proyecto que, inicialmente, preveía inaugurar este año.

La ocupación de los hoteles cubanos cayó hasta el 34,1%, 6,5 puntos menos que durante el primer trimestre del año anterior y muy por debajo del 58,8% registrado en el conjunto de la cartera de Meliá, que había aumentado 1,7 puntos.

Los ingresos por habitación disponible –el indicador que combina la ocupación y la rentabilidad de los establecimientos– quedaron en 34,4 euros, un 8,6% menos que un año antes. La media del conjunto de los hoteles de la compañía era de 84 euros.

El 3 de junio, Meliá ya anunció la salida inmediata de 15 hoteles por el “contexto geopolítico, social, legal y económico”. La retirada se completa ahora con el cese de toda la actividad. Terminan así, al menos por el momento, 36 años de una relación empresarial que comenzó con el auge del turismo cubano y ha acabado después de una larga etapa de resistencia.

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