Iglesia

Los fieles de Sant Felip de Porreres después del cierre: "Nos sentimos desamparados"

Hace poco más de dos meses que el padre Francesc Novella dijo su última misa en el Oratorio

El Oratorio de San Felipe de Porreras
J. Socies / J. M. Sastre
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PorrerasHan pasado poco más de dos meses desde que el pasado 29 de marzo el padre Francesc Novella dijo su última misa en el oratorio de Sant Felip de Porreres. Desde aquel día, el templo mantiene las puertas cerradas de par en par, una situación que ha pasado de la tristeza inicial a la indignación y el desconcierto de los fieles. La comunidad, la inmensa mayoría de la cual son personas mayores, no entiende por qué el espacio continúa inactivo a pesar de que la promesa institucional era que se volvería a abrir al culto de una manera más o menos inmediata.

Lo que genera más malestar es, precisamente, la falta de información. Los fieles se sienten desamparados ante el silencio conjunto de la Diócesis del Obispado de Mallorca y, muy especialmente, de los superiores del oratorio de Sant Felip Neri, que tienen la sede central en Roma y que son los que han de desbloquear la situación. "Nos sentimos desamparados porque nos dijeron que volverían a decir misa pronto y todavía no han hecho nada ni informan", lamentan diferentes personas afectadas. Con un punto de amargura, añaden: "Dieron mucha prisa en querer cerrar, pero no tienen ninguna prisa en abrir; nos pensábamos que mostrarían más empatía con nosotros".

Mantenimiento a cargo del Obispado

Según ha podido saber este diario, el Obispado de Mallorca está cumpliendo con el acuerdo cerrado con la orden de San Felipe y se está haciendo cargo del mantenimiento de las instalaciones, haciendo frente a los gastos corrientes de limpieza, electricidad y los sistemas de alarma y vigilancia del edificio, entre otros.

Fuentes del palacio episcopal insisten en que es necesario dar un uso social y religioso a las instalaciones cuanto antes mejor para evitar su degradación. Esto, sin embargo, es de puertas adentro porque de cara al exterior y especialmente pensado para los fieles, el Obispado no hace ninguna declaración a pesar de la insistencia de este digital.

En este sentido, no han querido confirmar ni desmentir una de las opciones que se encuentra actualmente muy avanzada, que es la reconversión del oratorio de Sant Felip de Porreres en una casa sacerdotal. Se trataría de una residencia para curas jubilados que puedan valerse por sí mismos y, de esta manera, vivir de forma autónoma compartiendo espacio, servicios y comunidad.

Silencio de los superiores de Roma

Con todo, el proyecto residencial no resuelve la principal preocupación de los porrerencs que acudían diariamente al oratorio: la vida litúrgica. La parte del culto continúa completamente parada a causa de la inacción de los superiores del oratorio de Roma, que por ahora no han movido ficha ni se han pronunciado sobre el futuro religioso de Sant Felip.

Esta parálisis contrasta con el hilo de esperanza que se había generado a principios de marzo, cuando la "implicación amorosa y paternal" del obispo de Mallorca –quien recibió personalmente una delegación porrerenca– consiguió calmar los ánimos de la villa. Aquel gesto institucional hizo que el tejido asociativo, encabezado por S'Estol Porrerenc, decidiera desconvocar un gran baile solidario y una recogida de firmas de protesta que se habían organizado para evitar un cierre que, finalmente, se ha consumado administrativamente, pero que ha dejado un vacío social evidente.

Mientras tanto, algunos fieles siguen las celebraciones litúrgicas en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, añorando el calor y la tradición diaria que durante tantos años latió en el histórico oratorio de Sant Felip.

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