¿Debe recalcular Prohens su estrategia de contraprogramar Abascal?
Las elecciones en Aragón confirman que Vox cada vez tiene más fuerza en todo el Estado, mientras el PP acusa un desgaste
PalmaEl PP ha seguido en los últimos meses una estrategia para competir con Vox: la contraprogramación. Cuando los de Santiago Abascal clamaban contra el velo islámico, el PP les tumbó la iniciativa para presentar después una propia sobre el burka y el niqab. Si la extrema derecha exigía más castellano a la escuela, los populares votaban en contra para llevar una propuesta legislativa en la misma línea, pero con pocos efectos prácticos. Mientras Vox exigía expulsiones masivas de inmigrantes, la presidenta Marga Prohens reclamó mayor control de las fronteras y nombró a un policía nacional director general de Inmigración. Pero los resultados de Aragón ponen en duda esta táctica. Vox dobló resultados, mientras que el PP acusó un desgaste. ¿Es el momento de recalcular?
"Nos copian el discurso, pero con una versión descafeinada", se queja una fuente de Vox en Baleares. "Presentan propuestas similares a las nuestras en inmigración, otras en cuanto a la equiparación salarial de las fuerzas y cuerpos del Estado...", continúa: "Quieren vestirse de Vox, pero no lo son, y la gente vota el original". Otra fuente de la formación dice que "quisiera estar en el lugar del PP": "Crecemos hagan lo que hagan". Ésta es la tendencia: Vox ha pasado de 5 a 11 diputados en Extremadura y de 7 a 14 en Aragón. En cada territorio, el cabeza de lista del PP hizo una apuesta distinta: si la extremeña María Guardiola presentó un perfil moderado, en Aragón Jorge Azcón intentó captar al votante de Vox. Por ejemplo, con la asistencia del agitador de ultraderecha Vito Quiles al cierre de campaña.
"El PP está descubriendo cómo debe actuar con un nuevo socio con el que no ha normalizado los pactos", explica el analista político Toni Fornés: "Van dando vueltas". Disputar al electorado indeciso de Vox, advierte, tiene un problema: "El partido mayoritario asume el marco mental del minoritario, pero Vox es percibido como el más competente en estas cuestiones". Para el analista, "en toda Europa está demostrado que, cuando la derecha democristiana ha seguido esa estrategia, se han fortalecido las derechas radicales". Por contra, considera que el PP debería abanderar cuestiones como la fiscalidad y subrayarse como partido "con sentido de estado", evitando la confrontación directa con el gobierno español.
Un callejón sin salida
Prohens ha optado por una fórmula intermedia. Si bien lucha con Vox por capitalizar el discurso antiinmigración y carga constantemente contra el presidente español, Pedro Sánchez, ha mantenido el perfil institucional y no ha dejado de reunirse con él. También hizo bandera de la ley de simplificación administrativa y las rebajas de impuestos autonómicos. Según fuentes del Govern, la receta a seguir para frenar –tanto en las Islas como en el Estado– pasa por "marcar un perfil propio y de gestión". ¿Por qué compiten, pues, con la extrema derecha por el discurso antiinmigración? "No es una reacción a Vox, sino a la preocupación ciudadana, a la que debemos dar respuesta", señala esta voz. A la larga, los populares desean que Vox siga los mismos pasos que Unides Podem y Ciutadans: "El primero no tiene más que huesos; y el segundo está desaparecido".
Por otra parte, una fuente del equipo de Prohens cree que, en las Islas, Vox no crecerá tanto como en Aragón: "La subida fuerte la hizo en el 2023, cuando pasó de tres a ocho diputados". La propia portavoz de la extrema derecha en el Parlament, Manuela Cañadas, admitió que los sondeos internos les dan un máximo de 12 diputados. Pero el número de escaños no es lo más importante: la directriz de Vox ahora es entrar en todos los gobiernos autonómicos y hacer pagar caros los pactos en el PP. Por tanto, Prohens lo tendría difícil para reeditar la fórmula de 2023 y gobernar con el apoyo externo de Vox. Además, el partido de extrema derecha ambiciona a la Conselleria de Educación, lo que borraría el acento regionalista y moderado en cuestiones lingüísticas que el PP balear se esfuerza en remarcar.
"Si Vox entra en el resto de gobiernos autonómicos, el PP balear quedará en una posición bastante débil", apunta el politólogo Guillermo Bezzina. "La evidencia empírica es que la estrategia del PP para contener a Vox no funciona", continúa el experto: "Prohens no tendrá ninguna tentación de adelantar las elecciones". En este sentido, considera que en el año y pico que queda hasta los nuevos comicios deberá "marcar perfil propio", como hicieron Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno en Andalucía. "Lo está intentando", asegura.
Vox ha cargado contra el uso del velo islámico y los menús halal en las escuelas. Todo ello, según su portavoz en el Parlament, Manuela Cañadas, para preservar "nuestra cultura". ¿Cómo es esa cultura? Vox tiene una idea de España como nación indivisible y rechaza que las lenguas cooficiales tengan su propio estatus. Además, reivindica su pasado imperialista.
También saca pecho de las raíces en el cristianismo y los valores conservadores del Estado contra lo que sus dirigentes califican de "globalismo" y "multiculturalismo". Además obvian los vínculos históricos de las Islas con el mundo árabe.