La crisis más profunda del GOB
Una tensa asamblea extraordinaria pone de relieve el enfrentamiento de dos modelos en la entidad y acaba con la dimisión de la presidenta y diez miembros de la junta
PalmaEl GOB, la entidad ecologista más importante de las Baleares, un referente estatal e internacional que ha contribuido a la preservación de espacios emblemáticos y a la generación de conciencia ambiental en las Islas, atraviesa una importante crisis en su sección mallorquina. El enfrentamiento interno de la junta directiva terminó el viernes con la dimisión de la presidenta Teresa Cuenet y de otros nueve miembros. Quedan 13 cargos al frente de la organización.
Hace meses que el conflicto se cuece dentro de la entidad, pero estalló públicamente cuando la presidenta convocó una asamblea extraordinaria para explicar la situación a los socios. Según las dimisionarias, el principal problema ha sido un tono excesivamente duro por parte del sector crítico de la entidad, formado principalmente por históricos militantes como Antoni Font, Aina Llauger, Xavier Garí y Joan Moranta, que han ido volviendo a la dirección del GOB porque opinan que “hay que recuperar la intensidad de las campañas tradicionales en defensa del territorio, la presencia y la acción jurídica, ahora un poco más abandonadas”.
Las dimisionarias apuntan que la situación era inviable, ya que las discrepancias y la manera de afrontar el modelo del GOB no eran compatibles entre los dos grupos. Por este motivo, han escenificado la salida colectiva. Ahora, los 13 miembros que quedan aseguran: “Continuaremos trabajando y ofrecemos a los socios la posibilidad de continuar participando, intentando hacer frente a un momento en que precisamente hace falta un GOB_fuerte y comprometido”, explica Aina Llauger, también miembro de la directiva que queda dentro de la entidad.
El enfrentamiento se pone de manifiesto
Algunos miembros del GOB presentes en la asamblea han explicado a ARA_Balears que la salida de Margalida Ramis, portavoz de los ecologistas los últimos 17 años, “ha puesto de manifiesto el enfrentamiento, que ya viene de atrás”. “Había dos modelos irreconciliables y, cuando Ramis se fue, el resto de personas que tenían más conexión con ella también”, aseguran algunos históricos, preocupados por la situación.
Ramis ya protagonizó un episodio tenso, que fue la primera vez que se entrevió la confrontación en el seno del GOB. Elaboró una candidatura a la presidencia en el año 2023 y desbancó a Amadeu Corbera. Ante las críticas porque una trabajadora también fuera presidenta, Ramis explicó que había asumido la presidencia de manera transitoria con la voluntad de facilitar el relevo generacional y consolidar una nueva etapa dentro de la entidad.
Pero el debate interno sobre la gobernanza, la profesionalización y el peso del equipo técnico respecto a la militancia creció hasta dividir claramente la organización. La asamblea del viernes fue el escenario de un malestar acumulado desde hacía tiempo y una fractura entre sectores que discrepaban tanto de las formas de liderazgo como de la estrategia política del colectivo.
El choque se produjo a causa de dos visiones opuestas. Por un lado, el sector alineado con Ramis, que defiende un GOB con un discurso ecosocial, feminista y una estructura técnica “fuerte para afrontar conflictos cada vez más complejos”, en palabras del equipo de Ramis. Por otro, el sector crítico, que reclamaba recuperar el seguimiento de los conflictos territoriales, la histórica presencia del GOB en los pueblos, y una mayor acción en la calle. Esta tensión se tradujo en la presentación de dos candidaturas a la presidencia en 2024: la de Teresa Cuennet, la candidata que contaba con el apoyo de Margalida Ramis (a quien se le había pedido que saliera para no ser presidenta y portavoz) y su junta, y la de Joan Moranta, que representaba la voluntad de redefinir el modelo interno de la entidad y recuperar algunas líneas de trabajo del pasado. Buena parte de los miembros de la junta que entraron de la mano de Joan Moranta eran militantes con muchos años de experiencia que ya no participaban del día a día de la entidad.
La asamblea extraordinaria de diciembre de 2024, donde se enfrentaron Moranta y Cuennet y una de las más multitudinarias de los últimos años, acabó con la victoria de la segunda, pero con el tiempo ha quedado claro que no se cerró la crisis, sino que la profundizó. Los dos modelos del GOB convivieron a lo largo de 2025 y en la asamblea general de diciembre del mismo año entraron todavía unos cuantos históricos más.
Todo ello parecía encallado, según explican militantes presentes en la asamblea del viernes. Cuando se anunció la salida de Margalida Ramis de la entidad el 29 de abril, la presidenta convocó un encuentro extraordinario de socios, el del viernes, para poner las diferencias sobre la mesa.
El GOB reconoció públicamente el papel clave de Ramis en algunas de las grandes batallas ecologistas de las Islas, desde ‘Salvem la Ràpita’ hasta las campañas contra la saturación turística y la defensa de la transición ecosocial. Pero su marcha también se interpretó como el cierre simbólico de una etapa y la confirmación de que la crisis no había sido solo coyuntural, sino el reflejo de un debate profundo sobre el futuro del ecologismo organizado en Mallorca. Ahora, los 13 miembros históricos de la entidad tienen el encargo de continuar luchando por la defensa del medio ambiente, que ha convertido el GOB en un referente social.