Autobuses sin aire acondicionado y deficiencias en las cocheras: los trabajadores de la EMT alzan la voz
Los conductores critican el retraso en las infraestructuras previstas para la electrificación de la flota municipal
PalmaLos conductores de la EMT de Palma han sumado nuevas denuncias sobre el estado de la flota y las infraestructuras de la empresa municipal después de las críticas lanzadas los últimos días por la falta de vehículos operativos y las dificultades para incorporar los nuevos autobuses eléctricos. Según explican fuentes de la plantilla, entre las incidencias detectadas hay problemas generalizados con los sistemas de aire acondicionado de muchos de los autobuses más antiguos. Los trabajadores, que han hecho llegar las quejas al ARA Balears y han pedido el anonimato, aseguran que una parte importante de los autobuses convencionales circulan con los sistemas de climatización en malas condiciones porque los responsables no habrían hecho la recarga anual necesaria.
Además, denuncian que muchos vehículos no pueden salir a la calle porque no tienen todos los equipamientos necesarios, como las máquinas validadoras de billetes, entre otros. Cabe remarcar que estos dispositivos validadores no solo sirven para registrar los viajes de los usuarios, sino que también están vinculados a los sistemas de cobertura aseguradora de los pasajeros.
Las críticas también se dirigen a las nuevas instalaciones de Son Rossinyol, las cuales deben convertirse en el futuro centro de operaciones de la EMT para dar soporte a la electrificación de la flota. La plantilla asegura que las instalaciones todavía están muy lejos del proyecto anunciado por el Ayuntamiento. Los trabajadores describen actualmente el recinto como un solar cerrado con infraestructuras provisionales, nada que ver con el centro previsto inicialmente. El Consistorio presentó este proyecto dentro del Plan Estratégico 2024-2027 de la EMT, con una inversión estimada de 20 millones de euros, una superficie de cerca de 30.000 metros cuadrados y capacidad para 108 puntos de recarga destinados a los autobuses eléctricos.
Obras en las cocheras
Según las mismas fuentes, la situación se complicará aún más con las obras previstas en las cocheras de Son Rossinyol y en las de la Tàpia, también conocidas como las cocheras de Son Banya, por su proximidad al poblado de infraviviendas. De esta manera, habrá autobuses en las dos cocheras, un reto logístico, y muchos de los autobuses irán a la de Son Banya, donde se han producido diversos episodios de vandalismo y robos, con casos en que los mecánicos han encontrado autobuses desvalijados o sin batería. Incluso, junto a las cocheras, se llegó a encontrar un esqueleto en el año 2024.Estas nuevas quejas se suman a las formuladas recientemente por la plantilla a raíz de la falta de puntos de carga, las averías de los nuevos autobuses eléctricos y las dificultades para mantener las frecuencias y refuerzos previstos. Los conductores insisten en que los problemas actuales son consecuencia de una implantación precipitada de la nueva flota sin que se hayan completado antes las infraestructuras necesarias para garantizar su funcionamiento. "Lo hacen para colgarse una medalla", ha opinado uno.
Según la planificación del Ayuntamiento, el proyecto de Son Rossinyol dispondrá de 108 puntos de recarga para autobuses eléctricos. El nuevo centro de operaciones tendrá una superficie aproximada de 29.325 m² y el coste de las instalaciones se estima en 20 millones de euros. La previsión inicial del Ayuntamiento es acabar las obras de la infraestructura entre finales de 2026 y principios de 2027.