Ambulancias nuevas, desmontadas y que duermen al raso: "La medicación se cristaliza"
El IB-Salut ha tenido que desmontar 55 ambulancias nuevas por sobrepeso, pero las necesidades de los pacientes continúan y el servicio se ha saturado
PalmaDe las 130 ambulancias de transporte programado que el IB-Salut adquirió a través de un alquiler para sustituir a la flota antigua, 55 han tenido que desmontarse porque superaban los 3.500 kilogramos, el peso máximo permitido por el carné B que tienen la mayoría de conductores y técnicos. Estos vehículos han perdido rampas hidráulicas, que permiten subir sillas de ruedas, así como algunos asientos. "Es como si fueran taxis que llevan a gente de un lugar a otro porque, idealmente, sólo permiten subir a personas que no tienen ningún problema físico", explica Vicente Nadal, delegado de UGT en Gestión Sanitaria de las Islas Baleares (GSAIB) en Ibiza y Formentera. Para conducir vehículos de más de 3.500 kilogramos se requiere el permiso de tipo C, que el 80% de la plantilla de servicios programados no tiene.
En Ibiza, además del problema técnico, muchas ambulancias, tanto las programadas como las urgentes, duermen al raso, expuestas al sol, a la lluvia e, incluso, a inundaciones. "En invierno la medicación y el suero se cristalizan. Y en verano, la cabina toma temperaturas de entre 45 y 50 grados. La medicación se deteriora también por la humedad", denuncia Nadal.
La diputada socialista y exconsejera de Salut, Patricia Gómez, explica cómo se ha llegado a este punto, con una parte de la flota que ha tenido que desmontarse. En 2023, las ambulancias en servicio acumulaban mucho rodaje. "Nosotros dejamos un concurso hecho y adjudicado. Cuando llegó el nuevo Govern, de un día para otro, se anunció la rescisión del contrato". "Han tardado dos años en realizar el nuevo concurso para adquirir 246 ambulancias, entre las programadas y las destinadas a servicios urgentes. Se han adjudicado en modalidad de alquiler por 56 millones de euros, con un coste mensual de 800.000 euros", expone Gómez. El ARA Baleares ha contactado con el IB-Salut para conocer su posición sobre los temas tratados en este reportaje, sin recibir ninguna respuesta.
El desmontaje de las ambulancias impacta de lleno en la dinámica del servicio. "Los vehículos están configurados con asientos fijos que impiden instalar sillas de ruedas con normalidad. Esto genera situaciones complicadas, como, por ejemplo, en casos en que los técnicos van a recoger a un paciente y se le encuentran mareado, débil o con necesidad de una camilla y no pueden trasladarlo, porque el vehículo no está adaptado. subir", expone la exconsejera. Las quejas de pacientes por traslados que no se realizan o que se cancelan se multiplican.
Ambulancias soleadas
A esta situación operativa se añaden problemas de infraestructura, especialmente visibles en Eivissa. Una parte importante de las ambulancias duerme al aire libre, en dependencias, por ejemplo, del antiguo edificio del Hospital de Can Misses. "En verano se solean y eso es horroroso, porque las ambulancias están llenas de material médico, sueros… Y en invierno tampoco va bien, porque también se estropean", denuncia Nadal. En Can Misses hay una zona de aparcamiento con techo, pero cuando llueve se inunda, como puede verse en el vídeo que encabeza la noticia. "Los cables para cargar las ambulancias y el material electromédico están en el suelo y se mojan. Es peligroso", explica. "En el Centro de Salud de Vila los cables también cuelgan", añade el delegado.
La falta de aparcamiento adecuado hace que los vehículos sanitarios se estacionen "donde pueden", desde zonas anexas a los hospitales hasta plazas reservadas para coches particulares, lo que dificulta también la carga y la de los materiales electrosanitarios. El delegado denuncia que, en cuanto a las infraestructuras, GESAIB pasa el balón al 061 y no se importa. Mientras, buena parte de las ambulancias —tanto las plenamente operativas como las desmontadas— duermen al raso. "Si tenían que durar seis años, durarán dos", sentencia Nadal.
Tres modelos
En Ibiza existen 15 ambulancias de transporte programado. De éstas, tres son del tipo A (con asientos y litera) y tres del tipo C (con asientos y rampa hidráulica). El resto, según Nadal, "son un invento de la Conselleria". Las han llamado tipo B y sólo tienen asientos porque se les han retirado las rampas. Hay nueve.
Por mucho que se quiten rampas, las necesidades del servicio no cambian. "Hay sobrecarga, especialmente en las de tipo C. Los pacientes deben esperar entre 13 y 15 horas. Desde Palma se ha dado orden de no cancelar las sesiones de diálisis, que son prioritarias, pero sí se anulan las rehabilitaciones. Esto afecta, por ejemplo, a pacientes que han sufrido un ictus y que necesitan el paciente. producen complicaciones", expone Nadal.
Los profesionales intentan compensar las carencias del transporte en la medida de sus posibilidades. Así, a menudo optan por subir a los pacientes por las puertas laterales, con el inconveniente de que el escalón es alto y el acceso se complica para personas con movilidad reducida o de edad avanzada. A la carencia de rampas se suma el hecho de que sólo tres vehículos tienen litera. "En la anterior licitación todas las ambulancias, salvo tres, tenían, y ahora se ha invertido", denuncia UGT.