Rafel 'Coca', un hombre polifacético: Político, promotor del rascacielos de la Bassa y gerente del Cine Goya
Político, empresario, impresor y cinéfilo, Rafel Muntaner Morey fue una figura clave de la vida social y política de Manacor durante décadas
ManacorHablar de Rafel Muntaner Morey, Coca, es hacerlo de casi un siglo a través de la vida manacorense. Alcalde, impresor, cinéfilo, presidente de la TV Manacor, hombre ligado al Perles Manacor —tanto a la sección de baloncesto como a la de pesca submarina—, promotor del rascacielos de la plaza de la Bassa y gerente del Cine Goya durante una década. El político del "meterse entre ceja y ceja" fue un hombre poliédrico, impulsivo y activo hasta los últimos años.
Rafel Muntaner, que vivía junto a la Bassa, en el primer edificio que tuvo ascensor de toda la ciudad, nació en Manacor, en la calle de los Tonadors –hoy Soledad–, el año que empezó la Guerra Civil. Inviernos en la ciudad y veranos en la calle del Mar de Portocristo, empezó la escuela con las Hermanas de la Caridad hasta los 10 años. Después ingresó en la academia Centro de Estudios Mercantiles de Can Llarg, en la plaza del Rector Rubí, hasta que dos años más tarde hizo el ingreso en la Escuela de Comercio de Palma.
El rascacielos de la Bassa
Su padre, Antoni –cofundador, jugador y directivo del CE Manacor de fútbol–, heredó la Droguería Ferretería Muntaner, posteriormente Almacenes Muntaner, que después Rafel continuó regentando junto con su hermano Llorenç hasta su desaparición.
Es allí donde los hermanos Muntaner, siguiendo las tendencias de construcción de alturas desatadas en Manacor desde 1965, decidieron llevar adelante la construcción del gran rascacielos de Manacor, de once plantas y un ático, a principios de los años 70.
Una construcción con dificultades desde el inicio y que no les salió como esperaban. "Si lo hubiéramos sabido, no lo habríamos hecho", respondían los dos hermanos, Rafel y Llorenç, hace unos meses al ser preguntados en un reportaje para esta misma publicación.
El edificio que había antes, de carácter tradicional, estaba distribuido a partir de una planta baja y dos alturas. A la izquierda, mirando desde la Bassa, a nivel de calle estaba el horno de Can Coca, que un tiempo había sido familiar pero que en aquellos momentos ya no lo era; tenía la entrada por la calle Peral y un horno de leña en el sótano. En la calle Alexandre Rosselló estaban las oficinas de Gesa. Y en medio, la tienda de Almacenes Muntaner, que cruzaba de una calle a la otra.
"La planta baja era de mi padre Toni, mientras que las dos plantas superiores, que eran una fonda, de mi tía Catalina", explicaba Rafel Muntaner.
"La mayoría de pisos salieron a la venta por 600.000 pesetas solo el casco. También ofrecimos la posibilidad de comprarlos ya completamente acabados, claro está, pero por 300.000 pesetas más", respondía Llorenç Muntaner.
La política
Después, y paralelamente a la puesta en funcionamiento de la imprenta y papelería familiar, Muntaner concentró muchos de los esfuerzos en el terreno político.
Fue todo un histórico de la política local. En el año 1970 ya formó parte del Consistorio, del cual fue alcalde entre 1975 y 1979. Asimismo, entre 1979 y 1987 fue concejal de Manacorins Autònoms, y de Unió Mallorquina entre 1983 y 1987.
Después se afilió al Partido Popular de Manacor, del cual lideró la corriente muntanerista, con mucha influencia dentro de la familia popular durante años.
El Cine Goya
Desde septiembre de 1989 y por un período inicial de diez años, que después se prorrogó un poco, hasta noviembre de 2000, cuando cerró definitivamente, gestionó el Cinema Goya, en aquellos tiempos una de las mejores salas de proyección cinematográfica de las Islas. El edificio lo alquiló a los propietarios, Bernat Fons Estelrich y Gabriel Llabrés.
"A partir de cinco amigos movidos más por el sentimiento de pervivencia del Cine Goya que por motivos crematísticos, la verdad. Todo comenzó en una tertulia después de una comida en el restaurante Latitud 38 de Portocristo. Hablábamos de cine y de los proyectos para la próxima temporada con Bernat Fons. En un momento de la conversación él dijo que ya estaba cansado, que no se ganaba ningún dinero y que la distribuidora no le daba ninguna facilidad ni apoyo, y además, le exigía que tenía que comprar las cintas por lotes", recordaba Coca.
"Por este motivo tenía casi decidido hacer temporadas más reducidas, de solo cinco meses. Le dije que no podía dejar Manacor sin cine tanto tiempo y le hice una propuesta de alquiler, medio en broma medio en serio. Consideré que el séptimo arte en pantalla grande no podía desaparecer total o parcialmente del municipio", explicaba en otra entrevista.
"Pasados unos días me llamó para pedirme si todavía estaba interesado. Así que comenzaron a sucederse las entrevistas para concretar las condiciones y los futuros socios, que finalmente fuimos Gabriel Galmés Arcenillas, Miquel Quetglas Juan, Miquel Perelló Nebot, Miquel Sabiol Burgués y yo mismo, Rafel Muntaner Morey. Así nació la empresa Cinemas Manacor SA y la nueva etapa".