Crisis del agua

La piscina egipcia de Sant Antoni hace rebosar el vaso del agua de Ibiza

Los ayuntamientos autorizan en Ibiza cientos de nuevas piscinas, mientras piden a los ciudadanos que ahorren agua a la hora de ducharse

Imagen de la fiesta.
09/09/2026 - 20:40 h.
4 min

La fiesta egipcia de San Antonio Abad, con piscina de 170 toneladas de agua incluida, ha resultado la noticia de agosto en Ibiza. Pocas veces un asunto de tan poco calado –calado hidrológico, se entiende, porque de político sí que tiene– ha provocado tal conmoción. La horterada egipcia para 350 exclusivos invitados, autorizada en la cantera de Can Coix, le está costando al Ayuntamiento portmanyí, del PP, un desgaste sin precedentes, y ha proporcionado al PSOE una munición política que ni se esperaba.

La fiesta se celebró el pasado 14 de agosto y desde entonces no se ha dejado de hablar de ello, con el Diario de Ibiza como principal impulsor del tema, pero con eco en medios nacionales tan dispares como ElDiario.es y OKDiario. En realidad, la capacidad de la piscina egipcia equivale a un par o tres de las piscinas normales que podéis encontrar en cualquier casa aislada, y se construyen alrededor de 200 cada año, en Ibiza; miles, si ampliamos el ámbito al resto de las Baleares. El tamaño más habitual de una piscina es de 8 por 4 metros, de 1,40 de profundidad; es decir, 44,8 toneladas de agua. Así pues, ¿por qué tanto escándalo?

Por la obscenidad. No es la cantidad de agua, es la demostración de poder de un grupo de ricos, que pueden alquilar por menos de 200 euros un espacio público y hacer allí más o menos lo que quieran. Como, por ejemplo, montar allí una fiesta egipcia con pirámides de cartón piedra, un lago de agua de 170 toneladas y bailarines con taparrabos. Que tengas mucho dinero no te excluye de tener mal gusto, como ha quedado demostrado. Al contrario, permite la materialización de las tonterías más estrafalarias, sin que los organizadores vean penalizada por ello su superdotada economía. Los organizadores, la agencia estadounidense Van Wyck & Van Wyck, es según Diario de Ibiza una de las más reclamadas por las élites políticas y sociales de los Estados Unidos, y han trabajado para los Clinton, los Obama, los Bush, Madonna y Beyoncé. Admirable. Recordemos que el principal proyecto urbanístico del actual presidente de los EE. UU. es la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, que costará 200 millones de dólares e imitará Versalles. En línea con la fiesta egipcia.

Mientras tanto, a los turistas y a los ibicencos se nos pide que nos duchemos con sensatez –“Dúchate en el tiempo que dura una canción”, proponía una campaña de Aqualia y el Ayuntamiento de Ibiza de hace un par de años– no fuera que se perdiera una gota del preciado líquido. De hecho, los cinco ayuntamientos ibicencos –los mismos que tienen la capacidad legal de autorizar o denegar la construcción de piscinas– participan en las campañas anuales de concienciación de la Alianza por el Agua, una entidad sin ánimo de lucro que cuenta con el apoyo municipal y también del Consell. Y no es que las campañas no sean necesarias. En los últimos diez años, Ibiza prácticamente no ha salido de la prealerta por sequía; ahora mismo los acuíferos están al 42% de su capacidad. Incluso, la mayor de las Pitiusas entró en alerta por sequía entre julio y noviembre de 2025, con los acuíferos por debajo del 30%. En aquel momento, se adoptaron medidas tan radicales como la prohibición de llenar piscinas públicas o privadas y de limpiar con manguera de agua terrazas y calles. Las tres desaladoras de Ibiza llegaron a trabajar al 110% de su capacidad. El presidente del Consell ibicenco, Vicent Marí, declaró: “Cada litro de agua cuenta, es fundamental cerrar bien los grifos” (Periódico de Ibiza, julio de 2025). Se conoce que los ibicencos entendimos el mensaje. Ahora, ayuntamientos como el de Sant Antoni se ven también atrapados por las campañas de ahorro que promueven, pero que no cumplen.

La palabra mágica

Pero, estad tranquilos, porque, en cualquier religión, hay un mantra, una oración, una palabra mágica que tiene poder curativo y restaurador para cada caso. En la religión del monocultivo turístico, y en cuestión de agua, la palabra mágica es ‘desaladora’. Preparaos para escucharla cada vez que dobléis la esquina los próximos meses. ¡Solo faltaría que cada nueva villa que se construye no pueda tener su piscinita adjunta!... Cualquier cosa antes que admitir que el modelo actual, turístico y residencial, supera ya de largo las capacidades de Ibiza; que el cambio climático pone todavía más presión a unos recursos muy limitados: más insolación, más temperatura, lluvias más irregulares, sequías más largas...

En Ibiza ya tenemos una piscina por cada 14 habitantes de media, cruzando los datos del Catastro con la población. Si estáis en el municipio de San Juan de Labritja, la media es de 6,9. En San José y en Santa Eulalia toca una piscina por cada 6,8 y 9,3 habitantes, respectivamente. Entre 2024 y 2025, el año de la sequía declarada, se añadieron en Ibiza 581 piscinas. Y Mallorca no se queda atrás. De hecho, tiene el dudoso honor de ir por delante: en la bucólica localidad de Deyá tocan a una piscina por cada cuatro habitantes; grandes poblaciones como Andrach, Calviá, Marrachí, Lluchmayor, sa Pobla..., superan ampliamente los registros ibicencos. Esto será pronto como la canción Personal Jesus, de Depeche Mode, pero con piscinas. Espero que en una futura revisión del Estatuto de Autonomía, la piscina personal sea considerada como un derecho para los ciudadanos de las Islas. Los fieles del monocultivo turístico seguro que lo ven con buenos ojos.

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