El Gobierno, en ‘stand-by’ y al ritmo de danzas caribeñas
Del Caribe a la bachata, la oposición no sale del bucle del viaje de Prohens. La falta de gestión de los consejeros de Salud y Empresa queda en evidencia
PalmaEl apocalipsis se acerca mientras la presidenta del Govern, Marga Prohens, aprende a bailar bachata y alguien de su gabinete, en un ataque de inspiración, decide que eso es una información suficientemente relevante para compartir con el mundo. Como se podía esperar, el PSIB lo recordó en todo momento durante las seis horas del pleno del Parlament del martes. La Cámara se parece cada vez más a un escenario de stand-up comedy: todo el mundo lleva su monólogo preparado y, si le sale bien, el público aún puede reír un rato.
El premio a la originalidad a la hora de hacer reproches fue para el portavoz de MÉSper Mallorca, Lluís Apesteguia, quien usó una táctica basada en la ironía, si entendemos ironía como decir lo contrario de lo que queremos que se entienda: “No les diré que el problema que tienen es una bachata”. Y, de esta manera, lo dijo, además de utilizar un clásico de las acusaciones políticas: “El problema es que están muy lejos de la gente, a miles de kilómetros”. Esta crítica tiene una variante conocida, que consiste en reclamar al Govern que salga del búnker del Consolat. De hecho, el PP era especialista en hablar del búnker de Francina Armengol la legislatura pasada.
Las estrellas de la función de esta semana fueron la consellera de Salut, Manuela García, y el conseller de Empresa, Autónomos y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, quien, a un año de acabar la legislatura, ha demostrado que lo que le falta, precisamente, es un poco de energía. Más allá de estos ilustres representantes, la imagen del Ejecutivo no es precisamente de actividad frenética. Además de la ley para acelerar proyectos estratégicos, no queda mucho más que hacer esta legislatura, más allá de frotarse las manos con el giro a la derecha que se extiende por las comunidades peninsulares.
La carrera por las medidas
El PSIB pudo sacar pecho: justo cuatro días antes, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, había anunciado un paquete de medidas para hacer frente a los impactos de la guerra de Irán. De manera que, junto con la batata, el otro mantra socialista fue que la Moncloa había sacado medidas antes de que el Ejecutivo hubiera dicho ni pío.
Los socialistas se proclamaron ganadores de la carrera para paliar los efectos de la guerra una y otra vez, en todas las intervenciones, mientras que los populares se dedicaron a las matemáticas: recordaron que Armengol tardó 34 días en anunciar iniciativas para hacer frente a los efectos de la guerra de Ucrania. Como consejero de Economía, Antoni Costa remató la operación matemática: “Si el Gobierno de Prohens llega antes del 3 de abril, habremos ido más rápido que el Gobierno de Armengol”. Está claro que el PP quiere conquistar el campeonato.
Por su parte, Prohens confirmó la veracidad de la acusación del PSIB. Los socialistas aseguraron que el Gobierno no presentaría nada sin la presidenta en la foto. Y así fue: la fotografía de la presidenta se hizo el viernes.
De tópico en tópico
Llorenç Pou interpeló a Sáenz de San Pedro con un argumento muy sencillo: si no ha hecho nada durante tres años de normalidad, ¿qué debe ofrecer el exdirector de Asima ahora que es tan importante sacar adelante la industria? A su respuesta, el consejero hizo una exhibición de tópicos: “La tensión geopolítica encarece los costes”, “La situación actual nos preocupa mucho”, “Hay una preocupación por la industria y sería un error negarlo”, “Se debe reforzar la industria con valor añadido”, “Hay que avanzar hacia una industria 4.0”, “Miramos la empresa como un foco de soluciones”: “Trabajamos en un cambio de paradigma”... Ante tal despliegue de oratoria, la réplica de Pou fue una muestra de su estupor: “Cuando llegue a mi casa cogeré ChatGPT, pondré su discurso y le pediré si hay algo”, dijo.
El PSIB también interpeló a Manuela García. Pilar Costa le reclamó explicaciones por la situación “caótica” de la sanidad pública en las Islas. Gracias a la consejera de Salud, se pudo descubrir que la culpa de todo la tiene Pedro Sánchez, que el PSIB dice mentiras y que lo que quieren los perversos socialistas es que los ciudadanos no confiemos en el Servicio de Salud nunca más.
Todo sucedió mientras el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne, celebraba la fiesta de la extrema derecha en Hungría, justamente ahora que la Unión Europea ha reclamado explicaciones al presidente Victor Orban por haber espiado para Putin. Otra sorpresa enorme, que no se podía prever. Pero lo verdaderamente importante, lo que todos nos preguntamos en este momento es: ¿tuvo ocasión Le Senne de aprender el csárdás, el baile tradicional húngaro?
Hay que decir que la ausencia de Le Senne no fue más allá del hecho de que alguien se preguntase quién era la máxima autoridad de las Baleares sin la jefa del Ejecutivo ni el presidente de la Cámara. Al acabar el pleno, la satisfacción del vicepresidente primero de la Mesa, Mauricio Rovira, y de la vicepresidenta segunda, Mercedes Garrido, fue evidente, gracias a los micros aún encendidos: “¡Pleno superado!”, exclamó ella; “¡Nos pagan el doble!”, respondió él. Y después los hay malos que dicen que no es importante hacer el trabajo con ilusión.
Pero no todo es una fiesta en la democracia, como se comprobó el jueves en el pleno del Ayuntamiento de Palma. Ciudadanos afectados por los desempadronamientos de Cort explicaron al alcalde, Jaime Martínez, algo que seguro sabía cuando decidió aplicar una medida tan poco humanista: han perdido sus derechos más básicos.u