29/11/2025
Subdirectora
2 min

Si piensas que no eres racista, quizás te equivocas. En mayor o menor medida, todos lo somos. Algunos se esfuerzan por ser conscientes de sus actitudes racistas y eliminarlas, otros no se dan cuenta de nada y algunos son racistas orgullosos. Por tu bien, espero que seas del primer grupo. El más problemático es el segundo, y es en éste donde podrían colocarse las instituciones bienintencionadas y paternalistas, que hablan de causas humanitarias, de los derechos de las personas, aunque sus palabras grandilocuentes no se traducen en actos.

El gobierno español, que se supone que es socialista, con todo lo que esto debería implicar, ha reconocido el estado palestino, sí. Una jugada que ha procurado un buen reconocimiento internacional a Pedro Sánchez. Pero también es lo que estuvo implicado en la tragedia de Melilla en junio del 2022, que se saldó con 23 fallecidos y extendió la sombra de la sospecha sobre la actuación policial. Pedro Sánchez defiende una política migratoria humanitaria, pero los migrantes que llegan a España son privados de su libertad y derechos a centros como el de Son Tous en Palma, donde la extrema derecha ha celebrado que se abra un área para niños y adolescentes.

El delegado del gobierno español en las Islas, Alfonso Rodríguez, reconoce que "todo es mejorable". Pero la mejora es muy magra si se queda en unas simples carpas en el puerto, sobre las que no se da ninguna explicación: ¿tendrán intimidad a estas personas? ¿Cómo van a dormir? ¿Dónde podrán hablar con los abogados que deben ayudarles? ¿Le informarán que pueden pedir asilo, en su caso? ¿Podrán explicar su situación?

El ARA Baleares ha podido fotografiar las carpas, pero sólo por fuera. Unas imágenes que no informan a la ciudadanía de cómo serán atendidas estas personas. Lo sé, hay una parte de la ciudadanía cada vez mayor que opina que estas personas no deben ser atendidas sino expulsadas a coces.

Los racistas orgullosos son cada vez un grupo mayor, y nuestra sociedad se vuelve más triste y patética. Por mucho que no se lo crean, los racistas soft también contribuyen a esta situación, ellos que son tan buenas personas como para dar un bocadillo y una botella de agua a estos seres que vienen de otro continente y hablan lenguas extrañas –hay quien no sabe que la mayoría de africanos son políglotas y que suelen dominar el francés o el inglés. ¿Qué gran favor, no? Yo me muere de la vergüenza.

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