Palma, capital del humo
"Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible" es la feliz expresión con la que pasó a la historia el torero Rafael Guerra Guerrita, aunque la pleonástica expresión también es atribuida a Rafael Gómez Ortega El Gallo. Ve a buscarlo... En cualquier caso, la cosa va –disculpa el oxímoron– de sabiduría torera.
Precisamente, esta manifiesta imposibilidad es el hilo conductor de todos los futuribles prodigios que van prefigurando en Palma las diferentes instituciones. Ya es tanta la profusión de renders, maquetas, infografías, concursos de ideas, proyectos, ruedas de prensa, declaraciones... que una se siente, en cualquier época del año, transitando por una macroinocentada permanente.
Si no fuera porque no se presentaran día 28 de diciembre y porque ya vivimos anestesiados por esta nueva realidad torera –imaginaria y faraónica–, todo el mundo habría pensado que la imagen de la plaza Mayor de Palma despejada o de la pasarela aérea que supuestamente atravesará el hipotético paseo cultural que coserá el quimérico ' que venían a alegrarnos la jornada.
Altamente improbable es también la ejecución de la muy anunciada línea del tren en Llucmajor que prevé el soterramiento de un tercio del trazado (10 km): desde el Conservatorio en Son Güells y desde Mercapalma en Son Oms, o sea, que la mayor parte del recorrido 'palmesano' acabaría bajo tierra. El fantasioso proyecto se presentó en octubre de 2024 con un coste estimado de 690 millones de euros y con la previsión de adjudicarlo este año. Por ahora, la previsión de gasto ya ha subido a 811M€, el recorrido previsto se ha alargado un 14% y, terminado en 2025, el proyecto sigue sin adjudicar. Y eso que, el día de la presentación la señora Prohens no estuvo de decir que "aceleraremos todos los trámites" y que "este gobierno no vende humo". Cuidado con estas metáforas, presidenta... Valdría más que leyera Lakoff.
Otro prodigio altamente infundado es la próxima construcción –“entre uno y medio, y dos años” desde marzo del 2025– de 20.000 viviendas en Palma. Es verdad que desde la extrema derecha (y desde la otra) se han esforzado mucho: aprobación por decreto ley, reducción de equipamientos y zonas verdes, aumento de alturas y "aprovechamientos", rebaja del porcentaje de VPO... pero, aun así, la iniciativa choca con un obstáculo insalvable: la alarmante carece de la alarmante falta de la alarmante. Una realidad que conoce bien a cualquiera que quiere hacer una pequeña reforma en casa. Ante este panorama, ahora sería necesaria una reflexión sobre las delirantes propuestas de la extrema derecha (y por otra) en materia de inmigración, pero ya será otro día.
Y es que en Palma nos hemos acostumbrado a convivir con estos prodigios 'inocentes': un bosque metropolitano de "cuatro millones de m2" (o sea, 4 km2), 28 nuevos aparcamientos subterráneos (uno de 100 plazas en el Club Náutico, por cierto), reforma millonaria en la Playa de Palma, el repentino fervor de 700 plazas, el Palma Culture & Innovation Bay, museos, auditorios, talleres, parques escultóricos...), la "reordenación" del puerto de poniente (hormigonar 10 ha sobre aguas de entre 15 y 20 m de profundidad)... Atención, espóiler: nada de eso se empezará esta legislatura.
Mientras, en la Palma real... 15.000 pisos turísticos ilegales, el 40% de las plazas de Urbanismo sin cubrir, 2 años para tramitar un vado, la Policía sin Plan de ordenación, recargos por multas sin notificar, descontrol en la antigua cárcel, caos en las Oficinas de Atención bien reales y dignos de ilustrar una dramática inocentada, la imagen de los 18 hermosas sombras arrasados en el balcón de la Calatrava y el derrumbe de la torre medieval en el baluarte de Sant Pere. Bravo, fachada marítima. Bravo, capitalidad cultural.
En el apartado de inocentada inmaterial, destacamos las declaraciones de la patronal, siempre tan entrañable, que nos ha alegrado los turrones diciendo que, pese a la escasez de mano de obra que sufre la restauración y el comercio, no alargarán los contratos de sus trabajadores porque esto "deteriora nuestros trabajadores si no cambian nuestros resultados económicos" y porque la medida no fiel de remedio, de hecho no cambian nuestros resultados económicos. ¿Qué barra estos trabajadores no?
Una de estas voces es, naturalmente, la de Juan Miguel Ferrer Juanmi, de Restauración-CAEB. Lo mismo que ya nos obsequió con la gran inocentada de la temporada: "Mallorca ha vuelto muy aburrida", "debemos volver a divertirnos", "más libertad y menos trabas", "Prohens debe quitarse los complejos y ser el Ayuso mediterráneo"... No comment. Nos limitaremos a aducir una nueva pincelada de erudición torera: "En dos palabras, impresionante".