A volar
Hay libros que ayudan a volar palomas de la manera más deliciosa: son cápsulas de salvación que hacen reverberar la imaginación y ayudan a ascender, a conciliar el espíritu en el bello sueño de una (in)conciencia colectiva. Con uno de estos libros especiales quiero empezar este nuevo año 2026, quizás con el secreto anhelo de que este año extendamos las alas y despegamos el vuelo con la pasión que encienden la literatura más poderosa y las ilusiones envueltas. Estoy hablando del magnífico ensayo Los alados, de Elisabet Riera, publicado en la Editorial Males Herbes y avalado por la cada vez más prestigiosa Beca Finestres de Ensayo.
Los alados, de Isabel Riera, es una bella investigación que indaga en la fascinación primordial que acompaña al ser humano desde sus orígenes: la posibilidad de volar. A través de sus documentadas y fluidas páginas asistimos a las múltiples representaciones simbólicas de ese sueño compartido. La autora propone un recorrido reflexivo que parte de la figura de los seres con plumas para explorar cómo diferentes pueblos y tradiciones han proyectado en estas criaturas deseos, temores y aspiraciones humanas. Las aves aparecen como espejos de lo que somos y de lo que quisiéramos llegar a ser: presencias que atraviesan mitos, relatos y creencias cargadas de significados que van mucho más allá de su papel en la naturaleza. Así llega a la conclusión de que esta presencia recurrente en el imaginario y en todas las artes revela una necesidad humana constante de mirar hacia arriba y de buscar nuevos horizontes que superen los límites de lo cotidiano. Asimismo, este delicioso volumen escrito con una prosa exquisita reivindica la capacidad de la mente para desprenderse del peso de la realidad y desplazarse libremente hacia otros espacios posibles, estableciendo un paralelo entre ese impulso interior y el acto de despegar. Las alas se convierten así en una metáfora de lo que nos acerca a dimensiones más profundas de la experiencia, donde el pensamiento, la creación y la observación del mundo dialogan sin fronteras. Riera teje una mirada cosmogónica que integra sensibilidad estética, interrogación intelectual y atención al medio, mostrando cómo estas esferas se enriquecen mutuamente cuando se abordan de forma conjunta. Los mejores fragmentos no envidian las escrituras de maestros admirados como Joseph Campbell.
Es inspirador que se publiquen obras tan reveladoras, búsquedas personalísimas que rehuyen los corsés del academicismo, feliz publicación en un feliz Año Blai Bonet en el que el Ayuntamiento de Santanyí ha decidido crear e instaurar el nuevo premio Blai Bonet de pensamiento contemporáneo, galardón que ojalá incentive que existan más títulos Los alados, de Isabel Riera, ensayo precioso e iluminador que en efecto invita a volar.