Movilizaciones en la cantera de Son Reus por precariedad laboral y falta de seguridad
El sindicato denuncia riesgo biológico constante, falta de protección y vehículos inadecuados en el servicio municipal de Palma y reclama abrir "urgentemente" un convenio propio con la empresa concesionaria Athisa
PalmaLa situación laboral en la canera municipal de Son Reus, en Palma, ha entrado en fase de conflicto abierto. El sindicato UGT ha anunciado movilizaciones de la plantilla a partir del 17 de julio ante la “grave precariedad laboral” y falta de seguridad en un servicio que considera esencial para la ciudad.
Las protestas llegan después de meses de tensiones con la empresa concesionaria Athisa, a quien el sindicato acusa de no haber respondido a las demandas de reunión de los trabajadores, así como de una falta de respuesta efectiva por parte del Ayuntamiento de Palma para desbloquear el conflicto.
UGT reclama la apertura “urgente” de una negociación para un convenio propio de empresa que permita dignificar unas condiciones laborales que, según denuncian, son “lamentables” e incompatibles con las funciones del servicio.
Riesgo biológico constante y falta de seguridad
El sindicato alerta que la plantilla trabaja en un entorno de riesgo biológico permanente, con exposición a enfermedades como la rabia, la leptospirosis o la sarna. También recuerda el ataque de un perro a dos trabajadores el pasado 1 de diciembre, un episodio que no ha derivado —según denuncian— en mejoras suficientes en seguridad y salud laboral.
Entre las deficiencias detectadas por las inspecciones sindicales hay vehículos sin rampas de acceso, sin jaulas individuales ni ventilación adecuada, así como la falta de abrevaderos compartimentados y de medidas para hacer frente a las altas temperaturas.
A esto se suma la falta de suministro de agua potable para la plantilla y unas instalaciones que, según UGT, no garantizan el aislamiento seguro de los animales.
Equipos insuficientes y posible incumplimiento legal
El sindicato también denuncia que los equipos de protección son insuficientes: las patrullas se hacen a menudo con material limitado —un solo traje de protección y un escudo por pareja— y con elementos de contención que consideran inadecuados.
Por todo ello, UGT advierte que las condiciones actuales podrían impedir el cumplimiento de la normativa vigente en materia de bienestar animal, y sitúa el conflicto como un problema laboral, sanitario y también de servicio público.