Ecce Mujer

2 min

Lejos del tren de Antonia Vicens es una novela que golpea con una fuerza poco habitual y que confirma, página tras página, el indomable talento de una autora ya imprescindible. La publicación que ha hecho La Magrana veinticinco años después de la primera edición no es sólo un acto de justicia, sino sobre todo una invitación a (re)descubrir una obra que sigue siendo radicalmente vigente. La historia de Cecilia, inmersa en un vértigo emocional y físico marcado por el sida, va avanzando con una intensidad desarmadora y visceral: Vicens no edulcora nada, no protege al lector, y es precisamente gracias a esa mirada desnuda y descarnada que se despliega, violentamente, un dolorosísimo marvari la deja hecha una Ecce Mujer. El sufrimiento, el miedo, el delirio, la fragilidad y las conversaciones e interactuaciones con los ángeles no son descritos, son narrados y vividos en primera persona a través de una prosa incisiva, hiriente, que convierte la lectura en una experiencia cruda, profunda e inolvidable, una lectura implacable que –lo sé de bueno de verdad–.

Otro de los grandes méritos de este grito inmisericorde es su brutal capacidad para retratar un estado interior con verdades que incomodan, pero que también emocionan y conmueven. Las imágenes son a menudo extremas, la voz narrativa oscila entre la inocencia y el desbordamiento, y esa tensión sostenida construye una cosmovisión literaria de un abrendo bestial. Vicens consigue que el lector entre en la mente y el cuerpo de la protagonista con su voz. Particularmente brillantes son los recursos narratológicos, hasta el punto de que algunas escenas terminales logran que la angustia traspase la frontera del texto. Lejos de ser un ejercicio gratuito de crueldad, esta intensidad responde a una voluntad artística clara: decir lo que cuesta decir, poner palabras a ciertos tabúes, hacer visible lo que a menudo se oculta hipócritamente. Por estos motivos, Lejos del tren, de Antonia Vicens, fue pionera hace un cuarto de siglo y ahora es un triunfo actualísimo que dialoga con la tendencia neogrotesca.

Además incorpora una mirada crítica inclemente sobre el mundo literario catalán, retratado con ironía y una mala leche lúcida que desenmascara las vanidades, las miserias y las obsesiones por los premios y el reconocimiento. Esta dimensión satírica enriquece el volumen y le añade capas de lectura, demostrando la destreza de Vicens por combinar introspección, denuncia social y ambición literaria. Lejos del tren no es sólo un libro duro: es una propuesta valentísima, radical y necesaria que confirma a Antònia Vicens como una de las voces más salvajes y auténticas de la literatura.

'Lejos del tren'. La Granada, 224 páginas, 21,90 euros.
stats