La Religión se hunde en la escuela pública, pero los docentes resisten: "La plaza es suya"
La matrícula cae en cerca de 3.600 alumnos en cuatro años, con un descenso notable en la escuela pública y un incremento en la concertada
PalmaLa asignatura de Religión en Baleares consolida una tendencia a la baja entre el alumnado de la escuela pública, mientras que en los centros concertados registra un incremento. Según los datos de los últimos cuatro cursos, el total de estudiantes matriculados ha pasado de 63.148 en el curso 2022-2023 a 59.561 en 2025-2026, una reducción de cerca de 3.600 alumnos (-5.68%). El bajón es especialmente significativo en la red pública, que ha pasado de 24.518 alumnos a 19.552 en los últimos cursos, es decir, 4.966 estudiantes menos, un descenso del 20%. Esta disminución afecta de forma notable a la presencia de la asignatura de Religión en las aulas públicas, donde cada vez hay menos estudiantes interesados. Por el contrario, los centros concertados evolucionan en sentido contrario: pasan de 38.630 a 40.009 alumnos, un incremento de 1.379 estudiantes, un aumento del 3,5%.
¿Qué puede explicar estas variaciones?
Con la aprobación de la LOMLOE, la asignatura de Religión ha dejado de puntuar tanto para la nota media de Bachillerato como para las pruebas de acceso a la Universidad. Hasta ese momento, muchos alumnos elegían esta materia con la idea de que sería una vía fácil para obtener buena nota, un incentivo que ya no existe y que ha modificado la demanda en la escuela pública. Paralelamente, el aumento en la concertada puede basarse en que la mayor parte de los centros son católicos e integran la religión dentro de su proyecto educativo. Este conjunto de factores evidencia no sólo un cambio en las preferencias educativas de las familias, sino también cómo las reformas legislativas pueden incidir directamente en la distribución del alumnado entre la pública y la concertada, con efectos visibles en los ratios y la planificación docente.
A pesar de la caída del alumnado en la escuela pública, que ha sido parcialmente compensada por el incremento en la concertada, el número de docentes de Religión prácticamente se mantiene estable. Entre el curso 2022-2023 y 2025-2026, se ha pasado de 137,5 profesores a 134,5, una reducción de sólo un 2,1%, muy inferior a la registrada en el número de alumnos. Este desajuste hace que el ratio profesor-alumno sea actualmente más favorable que en cursos anteriores, con grupos potencialmente más reducidos y, en algunas zonas, incluso un exceso de docentes. Según la Conselleria de Educación, los puestos de docentes de Religión no pueden suprimirse: "La plaza es suya". Por ello, el ajuste de plantilla se lleva a cabo de forma paulatina, se sigue el ritmo de las jubilaciones y se evitan los recortes bruscos.
En el caso de la concertada, son los centros que eligen a sus profesores de Religión, aunque cobran de la Conselleria. En cuanto a la pública, según explica el sindicato Alternativa, "es el Obispado quien los elige y Educació quien los contrata y paga", una fórmula que se mantiene desde hace muchos años. "Si sobran profesores de Religión, sí les pueden quitar, y que en su lugar pongan de apoyo, que hacen más falta", indica Alternativa.
Mientras tanto, debido a la bajada de alumnos y para completar la jornada, muchos profesores deben repartir horas entre varios centros. No son funcionarios, pero tienen buena parte de sus derechos. Además, existe una limitación clara: estos docentes no pueden impartir otras materias, ya que su especialidad está restringida exclusivamente a la asignatura de Religión.