Docentes que abandonan el catalán: "Ven aquí, Izan... '¡Que vengas, te he dicho'!"

Cada vez son más los profesionales que giran la lengua y no cumplen los proyectos lingüísticos de los centros

Imágenes de archivo de Ara Balears
26/03/2026
4 min

PalmaQue el catalán retrocede socialmente y dentro de las aulas es una evidencia que ARA Balears ha constatado en numerosas ocasiones. En este contexto en el que, para muchas alumnas, la escuela es el único espacio donde tienen contacto con la lengua propia, el trabajo que se hace se convierte en básico para garantizar su conocimiento. Ahora bien, no todos los profesionales lo entienden así y algunos apuestan por hacer las sesiones en castellano para evitar problemas, o cambian la lengua de repente. Aunque no son actitudes mayoritarias, lo cierto es que van a más, según el testimonio de docentes que han contactado con este medio en los últimos meses.

Hay maneras de hacer que perjudican el aprendizaje y la consideración de la lengua por parte de los niños. “Es habitual, especialmente en Infantil, que haya algún docente que dice a un niño 'ven Izan, que tenemos que entrar'. El pequeño no hace caso, porque no quiere, porque tiene edad de desafiar. Y acto seguido, el docente le dice 'que vengas, te he dicho', y el niño va”, explica una voz autorizada del sector educativo que prefiere mantener el anonimato.

Según señala el mismo profesional, el niño "en todo momento" había entendido el mensaje porque en Infantil todas las órdenes se acompañan de un gesto simbólico, "simplemente lo ignoraba". “Al cambiar la lengua, lo que se le enseña es que, si no va cuando lo llaman en catalán, le dirán en castellano. Y es un aprendizaje que le queda fijado”, expone. Diferentes directores y directoras consultados lamentan las dificultades que tienen para asegurar que todos los docentes cumplen los proyectos lingüísticos de los centros. Lo que pasa dentro del aula, a puerta cerrada, allí queda y no tienen acceso.

“En mi escuela lo hacemos todo en catalán, pero yo sé que hay maestros castellanohablantes que lo ignoran y dan la clase en el idioma que quieren”, explica la directora de un centro educativo de Palma. “Ellos saben que lo sé, pero les da igual, porque no tengo manera de penalizarlos, más allá del aviso verbal. Y además, no puedo demostrar lo que sé”, añade. Hay que tener presente que los directores de la escuela pública no tienen capacidad punitiva, que se reserva a los inspectores y a la Conselleria. En la concertada, en cambio, si un docente contraviene el ideario y el proyecto educativo del centro, corre el riesgo de ser despedido.

Las malas prácticas lingüísticas no solo se dan en Infantil y Primaria, sino que es en Secundaria donde la minorización del catalán es aún más evidente. “Hay profesores que dan la clase en castellano para evitar problemas con los jóvenes y con las familias”, asegura el director de un instituto del Pla de Mallorca. Aunque el Decreto de mínimos continúa vigente, no siempre se cumple. Si bien hay centros que haciendo uso del derecho que les da la norma, y sobre el papel hacen todas las clases en catalán, en la práctica no es así. En el caso de algunos institutos y también de centros concertados ni siquiera se cumple el decreto: se dan más horas en castellano que en catalán.

Catalán, sí, sobre el papel

La Asamblea de Docentes confirma que las malas prácticas lingüísticas de algunos profesores se producen desde hace años y van a más. “Hace tiempo que pasa. Pero la posición del Gobierno actual no solo no ayuda, sino que alimenta estas actitudes”, explica Marina Vergés, portavoz de la Asamblea. “Hace mucho tiempo que exigimos a Inspección Educativa que no haga dejación de funciones y se responsabilice del control del cumplimiento de los proyectos lingüísticos”, añaden las mismas fuentes. “Cada centro es un mundo y no se puede generalizar. Hay situaciones diversas: equipos directivos que sí intentan hacer cumplir proyectos, pero no encuentran la colaboración del profesorado; equipos directivos que no quieren problemas y no controlan lo que los profesores hacen; centros que facilitan el incumplimiento del proyecto; profesores que cambian de lengua por presión; profesores que no tienen ningún tipo de conciencia lingüística; profesores que no tienen el nivel de catalán necesario; profesores con mucha lealtad lingüística que no abandonan el catalán...”, enumera. "Los centros necesitan equipos directivos implicados en el cumplimiento de los proyectos lingüísticos y, sobre todo, que Inspección educativa haga su trabajo y dé apoyo a los directores que lo necesitan y aplique las sanciones pertinentes en caso de incumplimiento”, reclama.

La UIB es la máxima autoridad lingüística de las Illes Balears, pero el catalán también pierde presencia a marchas forzadas. Las guías docentes son ley dentro de la universidad. Son un contrato vinculante entre el profesor y el alumno donde se fijan tanto los contenidos, como los criterios y actividades de evaluación y, también, la lengua de impartición de cada asignatura. A veces, aunque ponga catalán, no se hace. Un alumno que estudia Educación Primaria asegura que hay algunos profesores (pocos) que cambian el idioma de las clases “para atender a los estudiantes que vienen de la Península”, explica. “Son uno o dos estudiantes, pero pasan por encima de 40 alumnos que entendemos y hablamos el catalán”, lamenta. Todo esto, en la Facultad de Educación, en la que el catalán es mayoritario en todos los ámbitos. En otros centros universitarios la lengua propia tiene menos terreno porque los profesores hacen las clases en el idioma que quieren, en función de la libertad de cátedra y contraviniendo, en muchos casos, las guías docentes.

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