Uno de cada cuatro alumnos de las Baleares ha pensado abandonar los estudios
Una encuesta del CEIB atribuye este riesgo sobre todo al aburrimiento, la falta de sentido de los aprendizajes y el vínculo con el profesorado
PalmaUno de cada cuatro alumnos de las Baleares asegura que ha pensado alguna vez dejar los estudios. Este es uno de los datos más contundentes de la encuesta elaborada por el Consejo Escolar de las Illes Balears (CEIB), que ha recogido las respuestas de 10.750 estudiantes de ESO y FP con el objetivo de escuchar la voz del alumnado y conocer los factores que condicionan su trayectoria educativa.
El estudio, presentado este viernes, pone de manifiesto que detrás del riesgo de abandono escolar hay factores muy diversos que van más allá del rendimiento académico. El aburrimiento, la falta de sentido de los contenidos, la relación con el profesorado, el sentimiento de pertenencia al centro y las circunstancias personales y familiares aparecen como algunos de los elementos que más peso tienen en la decisión de continuar o no los estudios.
A pesar de estos datos, el CEIB también destaca una evolución positiva del abandono escolar prematuro en las Illes. Si en 2024 la tasa era del 20,1%, en 2025 se ha reducido hasta el 15,2%, casi cinco puntos menos. Aun así, las Baleares continúan por encima de los objetivos europeos y de la media española. La baja se puede vincular a que muchos jóvenes encuentran salidas académicas y profesionales en las FP.
El cambio a la ESO, un momento determinante
El informe señala que el paso de Primaria a la ESO es uno de los momentos más delicados del recorrido educativo. Más de la mitad del alumnado (54%) afronta este cambio con una mezcla de ilusión y nervios, pero un 40,3% lo hace con preocupación y nerviosismo y un 5,9% con miedo o ansiedad. Los estudiantes explican que el cambio no es solo académico. También implica nuevas normas, una mayor exigencia, cambios en la relación con el profesorado y, a menudo, un nuevo grupo de compañeros, factores que pueden marcar la adaptación durante los primeros cursos de secundaria.
La encuesta refleja que el 87,7% del alumnado afirma haberse sentido bien acogido cuando llegó al centro educativo. Aun así, un 12,3% considera que no recibió una acogida adecuada. En cuanto al bienestar, casi nueve de cada diez alumnos aseguran sentirse seguros en el centro, mientras que el 62% afirma sentirse contento y el 54%, cómodo. En cambio, uno de cada cinco reconoce que se siente estresado.
El estudio también detecta que, a pesar de que la dimensión social genera emociones positivas, muchos alumnos asocian las clases al aburrimiento y a una falta de estímulos, una percepción especialmente extendida entre el alumnado de Formación Profesional Básica.
El aburrimiento
Una de las conclusiones más relevantes es la distancia que muchos alumnos perciben entre lo que aprenden y su vida cotidiana. Casi cuatro de cada diez consideran que los contenidos no tienen una conexión clara con la realidad, mientras que el 62% admite que solo entiende "a veces" las explicaciones del profesorado. En este contexto, seis de cada diez estudiantes prefieren metodologías mixtas que combinen explicaciones tradicionales con actividades más participativas, una fórmula que coincide con las recomendaciones de la investigación educativa.
El informe subraya que el vínculo con los docentes es uno de los elementos más determinantes de la experiencia educativa. El 51,2% considera que la calidad de la relación depende mucho de cada profesor, mientras que el 56% cree que el profesorado acompaña y confía en el alumnado.
A pesar de esto, el 14,4% asegura que raramente se siente valorado por sus profesores, una situación que el CEIB vincula con una menor confianza en las propias capacidades. Además, casi el 16% de los estudiantes afirma que afronta las dificultades académicas sin recibir ningún tipo de apoyo, una realidad que, según el informe, no responde a una falta de esfuerzo sino a la insuficiencia de recursos disponibles en los centros.
La familia continúa siendo la principal orientadora
El estudio también evidencia carencias en la orientación académica. Cerca de la mitad del alumnado considera que no recibe suficiente información sobre las opciones después de la ESO y casi dos de cada tres reclaman más orientación. Aun así, solo el 8% identifica a los orientadores del centro como su principal fuente de consejo. En cambio, el 84% señala a la familia como el actor que más condiciona sus decisiones académicas, un hecho que, según el CEIB, puede acentuar las desigualdades entre alumnos con contextos familiares diferentes.
Durante la presentación de los resultados, el representante del alumnado en el CEIB, Xisco Bibiloni, ha advertido que el sistema educativo debe adaptarse mejor a las necesidades de los jóvenes. "El alumnado no es el problema, sino un sistema que a menudo no se adapta a las emociones, las formas de aprender y las necesidades de reconocimiento", ha resumido.
Entre las propuestas que recoge el informe se encuentran reforzar los protocolos de acogida, ampliar la orientación académica, formar al profesorado en metodologías activas y competencias socioemocionales, incrementar los recursos de apoyo a los centros e impulsar un plan específico para prevenir el abandono.