Precios

Los precios en Menorca, doblemente afectados por la guerra

La construcción se encarece especialmente para las empresas menorquinas, a quienes sale más caro comprar materiales en Mallorca que en la Península.

Los sobrecostes mayores son los de los productos que desembarcan en Mallorca para después acabar en Menorca.
28/04/2026
4 min

CiutadellaHasta hace unos años, era muy común que familias menorquinas cogieran el avión o el barco para ir a Palma o Barcelona a comprar ropa. Las grandes cadenas y franquicias aún no habían aterrizado en la isla y resultaba más económico viajar a comprar ropa a la Península o a la isla vecina que adquirirla directamente en los pequeños comercios de Menorca.

Años después y con el agravante provocado desde febrero por el nuevo conflicto bélico de los Estados Unidos en Oriente Medio, ahora son los mismos profesionales, sobre todo los de la construcción, los que viajan fuera para adquirir materiales a un precio más bajo que los que se pueden encontrar en la isla. Según explican algunas fuentes, en Menorca los precios pueden llegar a duplicarse.

Desde que hace dos meses estalló la guerra de Irán, buena parte de la actividad económica se ha encarecido especialmente, lo que ha afectado gravemente a sectores como el de la construcción y sus auxiliares, y ha perjudicado de lleno el bolsillo de las familias, a quienes en muchos casos se repercuten directamente estos sobrecostes. El acero, el cemento, el aluminio y los componentes de cerámica son, por ahora, algunos de los más afectados. Y el resultado es que levantar o reformar una vivienda es hoy todavía más caro que a principios de año.

La Asociación de Constructores de las Baleares ha puesto cifras. El aumento del precio del petróleo de entre un 34% y un 41% ha encarecido el transporte logístico de mercancías y la materia prima que se necesita en su fabricación. Pero también el transporte marítimo ya se ha encarecido al menos un 10%.

Las empresas más afectadas por ahora son las que incorporan el asfalto como elemento principal, ya que el coste del betún se ha disparado en Mallorca alrededor de un 50%. El hormigón, que necesita mucha energía para su fabricación, también ha sufrido en la isla una subida del 10% y el acero ha incrementado el precio un 26%, dado que ha pasado de 387 euros por tonelada a 488.

Pero este sobrecoste es todavía mayor para las empresas implantadas en Menorca y las Pitiusas, que sufren como nunca el efecto de la doble insularidad. En este punto, la Asociación de Constructores que preside el menorquín Climent Olives asume que, “evidentemente, hay un sobrecoste derivado de la doble insularidad”, pero todavía no lo ha podido cuantificar de manera precisa. La patronal, además, está a la espera de que se publiquen las convocatorias de ayudas de las administraciones insular y autonómica para conocer de qué manera podrán cubrir el impacto causado sobre su actividad económica.

El efecto dominó

Por el momento, los constructores y los arquitectes avisan del efecto dominó que se ha producido y que encarece toda la cadena de producción, de manera que se puede paralizar mucha obra pública en ejecución o a punto de licitarse. Prevenido de la situación, el Consell de Menorca ya ha pedido prorrogar los plazos de finalización de las obras que deben ser financiadas con fondos europeos.

El paquete de medidas extraordinarias puesto en marcha por el Govern balear compromete una aportación de 160 millones de euros entre todas las islas, 45 de los cuales son, precisamente, para revisar los precios en la contratación de servicios y de obra pública. El Ejecutivo anuncia que tendrá en cuenta la doble insularidad de Menorca y Eivissa y la triple de Formentera para así adaptar las ayudas a cada territorio. En todo caso y a la espera de concretarlo, en Menorca el Consell lo ha complementado con otra inyección pública de 7 millones de euros a favor del tejido social y económico de la isla.

Xavi Moliner, gerente de A Palliser, confirma el encarecimiento general de los precios de la construcción como consecuencia de la guerra, pero dice que la mayoría todavía son asumibles. “Por el momento, nos esforzamos en absorber el golpe del transporte para no repercutirlo a nuestros clientes”, asegura el gerente de la mayor cadena de materiales de construcción que hay en Menorca. “Y si lo podemos hacer –apunta– es porque los incrementos por ahora no son tan grandes”.

Los aumentos más importantes afectan a los aislamientos y los derivados del petróleo, como plásticos, pinturas y disolventes. Se trata de materiales que, como todo el utillaje y la maquinaria, provienen de la Península, especialmente de fábricas de Barcelona y Valencia.

Pero, dice Moliner, los sobrecostes más significativos se dan en buena parte de los productos que llegan directamente de Mallorca. La explicación es clara. “Lo que llega a Mallorca se debe almacenar y, después, volverlo a sacar para cargarlo de nuevo hacia Menorca, y esto está claro que supone un sobrecoste añadido”, apunta. La doble insularidad se justifica también por el mayor volumen de negocio que hay en Mallorca, que hace que los precios por el suministro de material lleguen a ser más ajustados que en las islas menores, donde el número de piezas que se puede comercializar es sensiblemente inferior.

“Pero por suerte –dice el gerente de A Palliser– Menorca tiene hasta tres plantas de prefabricados de hormigón y diversas canteras, lo que reduce también la dependencia exterior para obtener cemento o áridos”. Ahora bien, que nadie tire las campanas al vuelo. Aún se tiene que ver si las ayudas públicas son suficientes y los expertos dicen que los efectos de la guerra se notarán al menos durante los dos años venideros.

stats