Financiación

Los empresarios, escépticos con el modelo de financiación: "Las Islas continuaremos pagando mucho más de lo que recibimos"

Escuchan con resignación el relato dispar que hacen el Estado y el Gobierno autonómico, y reclaman más recursos para compensar la insularidad

El delegado del Govern y Rosario Sánchez explicando el modelo a los agentes sociales.
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Palma"En Baleares arrastramos un déficit público insoportable, gobierne quien gobierne aquí y en Madrid", afirma sin tapujos Jordi Mora, presidente de los pequeños y medios empresarios de Mallorca (PIMEM). La frase resume la frustración de lo que representa ser la segunda comunidad que más aporta al Estado y menos recibe, sólo por detrás de Madrid, y ver que las cosas no cambiarán mucho con el nuevo modelo de financiación. Pese al escepticismo empresarial, Mora también ha dicho estos días que no se puede caer en el pesimismo porque "esta propuesta aporta más recursos y mejorará servicios públicos, y abre una puerta a negociaciones bilaterales. Por tanto, el Govern todavía lo podrá mejorar".

Pero cuando aún falta por saber la letra pequeña de la propuesta del Estado, los empresarios tienen bien claro que, aunque Madrid reparta más millones, la balanza entre lo que se aporta y lo que se recibe será contraria a los intereses de los isleños. "Se hace difícil pensar que esto cambiará a corto plazo. Continuaremos pagando mucho más de lo que recibimos", afirma Toni Garí, empresario industrial y miembro de la asociación de fabricantes Construïm. Los empresarios de las Islas Baleares llevan años advirtiendo que el sistema de financiación autonómica no responde a la realidad económica de un territorio insular. Ahora, con la negociación del nuevo modelo sobre la mesa, el tejido productivo vuelve a poner el foco en un problema que consideran estructural: Baleares aporta mucho al Estado, pero no recibe recursos suficientes para compensar los costes adicionales que supone la actividad a un territorio fragmentado y desconectado de la Península.

Patronales, círculos de economía y asociaciones empresariales coinciden en el diagnóstico: el modelo actual hasta ahora no ha tenido en cuenta ni la geografía ni la presión real que soporta la economía balear, definida por el Ejecutivo como "población soportada", un concepto que ya acuñó Alexandre Forcades en los años 90, siendo conseller de Economia con Gabriel. La actividad empresarial está marcada por la dependencia del transporte marítimo y aéreo y los sobrecostes asociados, "que pueden alcanzar el 15 o 20 por ciento en función de la materia y del momento", afirma la gerente de la Asociación de Constructores, Sandra Verger.

El problema viene de muy atrás. Las Islas son un paraíso que funciona como reclamo turístico y recaudatorio para el Estado. "Pero después resulta que debemos ver que no tenemos capacidad de apoyar a los emprendedores, o no tenemos capacidad de impulsar mecanismos públicos para la obtención de suelo industrial, como sí hacen otras comunidades", lamenta Toni Garí. Este empresario lo denuncia: "quienes queremos hacer industria sufrimos su abandono y vemos cómo la materia prima nos cuesta un 20% más por tenerla que llevar. Exportar es prácticamente una quimera", concluye.

Por todo ello, los empresarios critican que la elevada capacidad recaudatoria que tiene Madrid en las Islas, vinculada sobre todo al turismo, no se traduce en un retorno proporcional en forma de inversiones, infraestructuras y servicios públicos. "Nos da mucha envidia ver cómo en el País Vasco los empresarios disponen de equipamientos para realizar pruebas, investigación, ensayos con materiales, soluciones... Aquí, si tienes que hacer nada de eso, debes pagarlo de tu bolsillo", afirma Garí, lo que hace que "la búsqueda sea sencillamente inexistente, u obra de cuatro entusiastas", lamenta.

Por otra parte, la portavoz de los empresarios de la construcción, Sandra Verger, quiere recordar que "de entre las necesidades que tenemos los empresarios de Baleares de mejorar la financiación, encontramos, por ejemplo, la adquisición de los materiales. Gran parte de los materiales vienen de la Península, lo que supone un sobrecoste enorme a raíz de la insularidad. ¿Cómo se supone que debemos hacer vivienda asequible?".

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