El crecimiento silencioso de Menorca: recupera más de 800 plazas turísticas

La bolsa de plazas turísticas ha vuelto a poner en el mercado 800 camas, un freno a las medidas de contención de estos últimos años que ya ha motivado la crítica unánime de los hoteleros y ecologistas

Hoteles en la playa de Son Bou de Menorca.
28/08/2026 - 23:05 h.
4 min

CiudadellaLa moratoria que está vigente desde 2022 ha hecho perder en estos cuatro años más de 2.800 plazas turísticas en Menorca, que ofrece en esta temporada 81.261 camas a los visitantes, por debajo de la barrera de los 84.000 que había superado justo al salir de la pandemia.

El gobierno del PP en el Consell lo atribuye en parte a “la contención en zonas aptas y al decrecimiento turístico dentro de los pueblos” que dice haber propiciado y que ha hecho desaparecer de los núcleos urbanos 1.500 plazas turísticas que ahora se pueden recuperar para el mercado residencial. Así, remarca, ha conseguido reducir hasta las 28.873 plazas el máximo histórico de alquiler turístico de 30.328 camas que se había alcanzado en 2023, antes del cambio de gobierno.

Desde hace un año, sin embargo, el Consell insular ofrece un atajo a los promotores y empresarios turísticos que quieren continuar abriendo establecimientos nuevos. Se trata de la bolsa temporal, que permite reactivar una plaza turística por cada una que se da de baja. Por esta vía, de hecho, ya se han devuelto al mercado más de 800 plazas que hasta ahora no estaban operativas, el equivalente a 160 viviendas que pueden volver a alojar turistas. Y la mayoría de ellos concentrados en Ciutadella (el 36%), Sant Lluís y es Mercadal (20%), los tres municipios más castigados por la presión turística y sobre los acuíferos.

Es lo que se desprende de las respuestas que ha dado la consellera de Ordenación del Territorio, Núria Torrent, a la solicitud de información del GOB y a las preguntas del coordinador de Més per Menorca, Esteve Barceló, sobre la afectación real de la bolsa temporal al alquiler turístico. Según Torrent, este “sistema de adquisición de plazas turísticas dentro de un modelo de crecimiento cero” ha tenido también un efecto beneficioso a escala económica, ya que le ha permitido al Consell recaudar más de un millón y medio de euros.

Hasta el primer semestre de este año, igualmente se habían impuesto sanciones contra el alquiler turístico ilegal por valor de 4.068.132 euros, la cifra más alta de la institución. Pero el refuerzo de la inspección turística no ha sido tan grande como el Consell anunció. Torrent admite que hay las mismas nueve plazas de inspección turística que al empezar el mandato, si bien, desde el año pasado, se han creadas otras cuatro de temporales que son financiadas a través del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS). De hecho, continúa habiendo una sola persona para instruir todos los expedientes sancionadores que se abren.

Un “grave error”: falta agua

El GOB ha visto “el grave error” que supone la bolsa de plazas turísticas y ha pedido al Consell insular que la elimine y exija siempre garantías de disponibilidad de agua para cualquier concesión turística nueva que se apruebe. “Son plazas inactivas, que han dejado de funcionar”, apunta para justificar que su retirada del mercado “no debería generar ningún tipo de compensación a los antiguos tenedores”. Los ecologistas entienden que hacerlo “es un regalo en el momento que vive Menorca, con las reservas de agua que no dan abasto y con el mercado inmobiliario inaccesible para la población residente”.

Para el GOB, emplear este “subterfugio” para eludir la moratoria turística vigente desde 2022 y poner de nuevo a disposición de los promotores las plazas que ya retiraron solo “aumenta la presión turística. Y lo hace en el peor momento, cuando incluso las voces del sector turístico reconocen que la isla sufre una presión excesiva”.

En este punto, la entidad recuerda que la actividad turística gasta ya más agua que la población residente y que en las urbanizaciones hay consumos que multiplican por cuatro o cinco los habituales en los núcleos tradicionales.

Como el GOB, la oposición política al Consell también acusa al gobierno del PP de propiciar un crecimiento encubierto en un momento especialmente delicado para la sostenibilidad de la isla. “No tiene ningún sentido que, mientras se habla de contención, se vuelvan a poner en circulación más de 800 plazas que no se empleaban”, critica el PSOE. Para los socialistas, la bolsa “es un subterfugio para continuar dando licencias a pesar de la moratoria y cuando todavía no se ha aprobado un techo de plazas”.

“Ni hay decrecimiento turístico ni ningún plan para hacer frente a la masificación”, denuncia la portavoz de Més per Menorca, Noemí García. “El PP solo vende humo. Menorca necesita menos propaganda y más decisiones”, añade. El coordinador de Més, Esteve Barceló, destaca que “si hoy no han aumentado las plazas turísticas es gracias a las decisiones tomadas en 2022, no porque el PP haya impulsado ninguna política de contención”.

40.000 plazas ilegales

La patronal hotelera también se ha puesto del lado del GOB y ha pedido al Consell que no dé de alta ninguna cama nueva sin haber dado antes de baja una plaza de la oferta ‘pirata’. Ashome calcula que actualmente hay más de 40.000 plazas ilegales en el mercado del alquiler turístico en Menorca y reclama que se actúe contra esta competencia desleal.

Los números, de hecho, no cuadran. El Observatorio Socioambiental de Menorca (Obsam) contabilizó en agosto del año pasado una afluencia máxima de 218.946 personas sobre la isla, cuando teóricamente solo hay poco más de 103.000 habitantes y 82.000 plazas turísticas regladas. ¿Dónde duermen las cerca de 35.000 personas restantes? Lejos de reducirse, el Obsam constata que la presión humana todavía continúa creciendo, entre un 1 y un 5% mensual respecto al año pasado y entre un 12 y un 21% si comparamos los datos de este año con los de 2022, cuando se aprobó la moratoria turística. La población residente, que no encuentra viviendas donde vivir a un precio asequible, y las reservas de agua, en el punto más bajo de siempre, sufren las consecuencias.

Aun así, ni los mismos empresarios del alquiler turístico se muestran conformes. La patronal Viturme acusa al Consell de tener paralizada desde hace cuatro años la concesión de licencias nuevas debido a la moratoria y de no haber fijado todavía un techo de capacidad de carga turística en la isla. El calculado hace un año por encargo del Consell, 107.917 plazas, supondría crecer aún con 23.859 camas más, pero el gobierno insular no lo ha asumido políticamente porque no se tuvo en cuenta la suficiencia de agua. Hace falta una contención real, un verdadero crecimiento cero.

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