Tradiciones

Veinte años de fuego y sembrar el mal: la historia de los demonios de Ibiza

Es Mals Esperits celebran las dos décadas con el debut de Barrugàs, la bestia de fuego "más grande del mundo"

El Barrugàs, a punto de incendiar la plaza.
Tradiciones
10/07/2026
4 min

IbizaDicen que el demonio, cuando es viejo, sabe más por experiencia que por consejo. No es el caso de Ibiza; aquí el demonio es igualmente malvado, pero bastante jovencito. La pandilla de demonios Es Mals Esperits nació hace 20 años en el ámbito de la Associació 8 d’agost, creada en la Pitiusa mayor para impulsar la cultura popular, con un sentido identitario y entre el público más joven. La pasada noche de San Juan, en el municipio de Cubells –el mismo día y lugar donde se habían estrenado en el año 2006– los demonios ibicencos celebraron las dos décadas. Uno de los padres de la criatura, que todavía colabora, es el profesor del IES de Sant Agustí Pep Prats. “En aquel momento montamos una escuela de verano, se organizó un festival de música del cual han salido Projecte Mut y Quin delibat!, hicimos unos gigantes… Y una de las cosas que pensamos que más engancharía a los jóvenes fue una pandilla de demonios. Recluté a unos cuantos alumnos de mi instituto y la cosa ya fue sola”, relata Pep Prats.

De todo aquel esfuerzo inicial, los demonios y las brujas son quienes mejor han sobrevivido al paso del tiempo –no en vano, el fuego del infierno arde eternamente. “Estamos muy contentos de poder cumplir años”, afirma el actual jefe de pandilla, Xico Marí Ribas. “Estuvimos a punto de desaparecer durante los dos años de inactividad de la covid; también muchos se fueron a estudiar fuera y no han vuelto, otros se casaron y han tenido hijos... Esto no es incompatible con ser demonio, pero hace bajar el nivel de maldad”. En la actualidad, Es Mals Esperits disponen de unos veinte integrantes –25 en el pasado aniversario en Cubells– mientras que la parte de percusión, los Esperitrons, son una docena. El futuro está asegurado, según Xico Marí; además, hay prácticamente tantas brujas como demonios. “Hay muchas mujeres con voluntad de hacer el mal, y una vez que te pones el traje, no se sabe qué eres”, explica el jefe de pandilla. “De hecho, nuestra bruja más famosa –porque tiene el culo más peludo de Ibiza– lleva tanga y la lleva un hombre”.

Demonios con estudios

La maldad de los demonios no tiene límites, pero para serlo se necesitan estudios. No cualquiera puede ser demonio. “Hay que hacer un curso que tienes que ir a hacer a Mallorca. Yo y otros tres lo hemos hecho y podemos también impartir formación en Ibiza; práctica y teoría de la pirotecnia, primeros auxilios...”, explica Xico Marí. Según la jefa de los Esperitrons, Anna Prats, el hecho de trabajar con pirotecnia es ahora mismo lo que más limita la actividad de la agrupación. “Como trabajamos con fuego se tienen que pedir muchos permisos, y solo lo puedes hacer en zonas determinadas y delimitadas; eso lo complica bastante, hay sitios que lo ponen más fácil, otros no tanto”. Aun así, la colla ha viajado a lo largo de su historia por todo el territorio de habla catalana y más allá, como por ejemplo al País Vasco. “La relación con las collas mallorquinas es especialmente buena”, asegura Xico Marí.

Los demonios y las brujas son los protagonistas de la fiesta, pero sin el impulso sonoro de los Esperitrons, la cosa quedaría bastante aguada. Anna Prats tiene ahora mismo 26 años, forma parte de la generación que ha de asegurar el futuro de la agrupación; se encarga de tocar la caja, cosa que comporta también ser la jefa, porque es el instrumento que hace el ritmo más complejo –en realidad es clarinetista y estudió en el conservatorio: los designios del Mal son inescrutables. Hace 20 años los Esperitrons todavía no existían y Es Mals Esperits se acompañaban de un grupo de dulzaineros integrado por profesores valencianos residentes en Ibiza. Cuando se crearon los Esperitrons hizo falta diseñar y componer la música desde cero, explica Anna Prats: “Somos una formación con instrumentos de batucada, pero no hacemos ritmos caribeños, sino adaptados a las actuaciones de fuego: temas sencillos de creación propia”.

‘¡Ole ole ole!’ ¡Hoy no voy al cole!

El inventor de las canciones es el batería y profesor Rafel Serra. “Hicimos temas de dos clases: ritmos de cuatro compases, que vas encadenando y que son como para ir de fiesta; y otros ritmos más elaborados”, explica Serra. “Un par de composiciones nos las cedió la colla Vella de Diables de Gràcia, de Barcelona, y las adaptamos”. Al principio los Esperitrons ensayaban en el sótano de la plaza de Sant Jordi, sin aire acondicionado. “Cuando hacía demasiado calor, subíamos a la plaza; la gente pasaba, se pensaba que era un espectáculo y se quedaba”, relata el batería. “Como partíamos de cero y mucha gente no tenía ni idea de percusión, inventaba frases que reproducían el ritmo, como por ejemplo ‘Ole ole ole! ¡Hoy no voy al cole!’”. En aquel tiempo, los Esperitrons llegaron a ser una quincena: “El objetivo de promover el catalán se cumplía muy bien, porque venía gente de América Latina que se apuntaban para tocar el tambor y de paso aprendían cuatro palabras”.

Es Mals Esperits y los Esperitrons han celebrado los 20 años con el debut de Barrugàs, una criatura de fuego de más de dos metros que, según Xico Marí, “es la más grande de las tierras de habla catalana y, por tanto, del mundo”. Barrugàs puede cargar 21 carretillas (los artefactos pirotécnicos que lanzan chispas, propios de los demonios) y sembrar una cantidad de Mal y Devastación –mayúsculas por parte del redactor– incomparables. “Entre Barrugàs y una bestia de fuego mallorquina..., vamos, ganamos nosotros seguro”, afirma Xico Marí, satisfecho. Si los minúsculos barruguets –criatura mitológica propia de las Pitiusas, pariente del duende– ya pueden hacer daño donde entran, imaginad qué no os haría Barrugàs si se os metiera en el comedor de casa –¡Dios no lo quiera!

stats