Música

Rudymentari: "Hacer música en menorquín en Menorca puede ser una herramienta muy potente"

El menorquín presenta su tercer disco, ‘Mala hierba siempre crece’, en el festival Cool Days de Artà

El menorquín Guillem Llorens publica su tercer disco, 'Mala hierba siempre crece'
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PalmaDice Guillem Llorens (Ciutadella, 1993) que cuando empezó a pensar en dar forma a un proyecto musical propio, quería que el nombre reflejara las intenciones: era un proyecto humilde y sencillo, conectado con sus orígenes y con la vida rural de Menorca, pero debía conectar también con los movimientos musicales que le influían estéticamente, especialmente el reggae. “Por eso escogí el adjetivo 'rudimentari', que encontraba que lo definía perfectamente, y cambié la primera 'i' por una 'y', que me conecta con los rude boys de Jamaica, un movimiento social que también tiene un importante componente musical”, explica. Lo último que se esperaba en aquel momento, sin embargo, era que el primer tema que publicaría como Rudymentari se convertiría de repente en un himno para miles de personas. El tema, 'Som', acumula más de 750.000 reproducciones en Spotify y refleja, como el nombre del proyecto, las intenciones del autor. “Somos inexistentes, perdidos por la corriente, / piratas de alta mar, a la deriva y contra viento. [...] Somos marineros, somos campesinos, poesía incandescente. / Somos una canción sin final, / una glosa inacabada / que habla de un pasado, de un futuro y de un presente”. 

Siete años después, Rudymentari ha publicado tres trabajos discográficos y se ha convertido en uno de los músicos menorquines de referencia, dentro y fuera de la isla. Es, de hecho, uno de los más escuchados en las plataformas. “Tenemos una riqueza musical que impresiona en Menorca”, comparte, “y es de admirar la voluntad menorquina de hacer música. Esta vena artística ahora ha resurgido con mucha fuerza, porque, desde Ja t’ho diré, habíamos visto nacer muchos grupos, pero no siempre llegaban a superar la etiqueta de emergentes. Y ahora vemos que hay muchos proyectos con mucha calidad, y se deben admirar y cuidar. Hacer música en menorquín en Menorca es una herramienta que puede ser muy potente para las problemáticas que tenemos. Que haya música que nos recuerde cuál es realmente nuestra situación, sea con el estilo y con las temáticas que cada uno considere, es muy importante”. 

Y así lo ha hecho él en todos sus trabajos. El más reciente es el disco Mala hierba siempre crece, que presentará este sábado, día 9 de mayo, en Artà en el marco del festival Cool Days. Publicado en febrero, incluye temas como 'Ca la Rata'. “Tienen el mar a dos palmos, / pero harán piscina / no quieren encontrar buitres / ni tampoco a ninguna vecina. / No quieren muertos de hambre, / solo carteras llenas, / ellos quieren lamer culos, / que no estén sucios de arena”, dice el cantante, que es también el autor de las letras. “Todos los que colaboramos en el proyecto, que incluye gente como Quim Simó, que es el saxofonista y también el productor, estamos de acuerdo en el mensaje que queremos transmitir, aunque yo soy quien lo escribe y quien pone la voz. El objetivo es reivindicar nuestras raíces y valores, y darles difusión a través de la música”, expone Llorens, que no duda en señalar algunas de las principales problemáticas que afectan actualmente la isla donde ha nacido y crecido. 

“Vemos cómo las Islas se transforman a un ritmo frenético que cada año se acelera. Y cuando nos acercamos a un tope, cuando parece que llegamos al límite, lo superamos, sea por una cosa o por otra. Desde la crisis de la vivienda al auge de las plataformas turísticas, la situación se ha convertido en inaguantable. Y en Menorca ahora tenemos este fenómeno, de comprar masías y reconvertirlas en hoteles rurales, que no solo crea espacios más turistificados todavía, sino que amenaza la supervivencia del campo. Una cosa es transformarse para no morir y la otra es acostumbrarnos a la llegada de propietarios que no compran un lugar, compran 4 o 5 o 8. Que haya un señor en Madrid que acumula un 3% de las propiedades de la isla es muy fuerte, no se debería consentir”. Ante esto, el cantante y letrista de Rudymentari quiere creer que la música puede ser “una herramienta de transformación social”. “Queda muy bonito decirlo así”, reflexiona, “pero la verdad es que yo no puedo decir que sirva para transformar. Sí que sé que te da herramientas para poder reflexionar, que ya es mucho. Al menos yo lo viví así durante mi adolescencia, cuando fueron mis referencias musicales las que me ayudaron a pensar y a formarme mis propias ideas”. 

Entre todas estas referencias, tiene claro que la que ha dejado una huella más significativa en su trayectoria, tanto personal como vital, ha sido Fermín Muguruza. “Me gustaban muchos grupos de punk con mensajes críticos, explícitos y reivindicativos, pero Fermín Muguruza es quien más me ha marcado. Por el gusto musical, pero también por la manera que tiene de transmitir los mensajes. Es el referente por excelencia”. Y entre todos los mensajes que lanza el nuevo disco de Rudymentari, uno de los más críticos, explícitos y reivindicativos, como dice él, es el del mismo título del trabajo: Mala hierba siempre crece. “Tiene un doble sentido, porque hicimos una pausa de un año fuera de los escenarios, y este título era una manera de decir que volvíamos, que continuábamos aquí. Pero tiene también una mirada colectiva, con la voluntad de lanzar un mensaje esperanzador. En un momento de auge de la extrema derecha, con un panorama político tan tensionado también en el ámbito internacional, debemos recordar que hay esperanza. Que en los peores momentos las malas hierbas rebrotan: este mensaje de resistencia creo que es más necesario que nunca”, asegura.

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