Música

"Menorca ya es otra cosa"

Los músicos menorquines también claman por la sostenibilidad de la isla, en un compromiso social que se extiende a géneros donde no ha sido tan común, como ahora la contemporaneidad de la tradición de Anna Ferrer y la electrónica de Snowman Lost His Head

Anna Ferrer, en su anterior disco, ‘Parenòstic’, ya glosaba a una Menorca que se pierde.
Celestí Oliver
12/06/2026
5 min

Palma“Algún tipo de activismo se está haciendo, haciéndolo desde el territorio y en nuestra lengua”, dice la menorquina Anna Ferrer, que en ‘Glosa a Menorca’ de su anterior trabajo discográfico Parenòstic (2024) ya hace dos años que cantaba: “Para una isla que es reserva / y está en peligro de extinción [...] que hay peces que ya flotan / en s’Albufera des Grau / se le muere la posidonia / que preserva el litoral / Me habla de la vivienda / y me llora por la juventud / que quien no cuenta con herencia / lo tiene muy muy mal”. Un glosado contemporáneo que llora por los efectos locales del calentamiento global y la emergencia habitacional. “Me inspira cantar a la Menorca presente, de verdad. Y ya no es aquella Menorca verde donde casi no había nadie. Menorca ya es otra cosa”, confiesa a el ARABalears.

“Creo que es necesario cantar a Menorca, no desde la romanización ni únicamente desde la nostalgia, que también está ahí”, comenta Anna Ferrer, “sino desde una conciencia real de cuál es la Menorca a la que cantamos y que todavía está en tanta transformación que es difícil saber a qué nos referimos cuando hablamos de la isla. Es política, también”.

“No estoy en contra del turismo”, reconoce Alan Florit, que está detrás del proyecto de electrónica evocadora y paisajística Snowman Lost His Head.

“No estoy en contra del turismo”, reconoce Alan Florit, que está detrás del proyecto de electrónica evocadora y paisajística Snowman Lost His Head. La otra isla (2026) es su tercer y nuevo trabajo discográfico. “Hace 20 años o más también vivíamos del turismo y la isla no estaba así, pero actualmente tengo una sensación de saturación en verano que no me gusta”.

El peligro de ser un paisaje pulido

“Uno de los peligros de Menorca es que se convierta en un paisaje bonito”, añade Ferrer. “Y Menorca no es un paisaje, sino que es el campo que se trabaja con las manos para extraer un alimento, y un mar donde están los peces que nos alimentan y el agua con la sal que nos cura. Me inspira cantar a un tiempo en que el campo y los humanos tenían una relación más íntima; no para romantizarlo, sino para hacer apología consciente de esta relación”, continúa la cantante. “Vivimos externos al territorio. Los humanos nos hemos alienado tanto del territorio que lo vemos separado de nosotros mismos. La manera en que se relacionan los turistas, los nuevos residentes y los nuevos propietarios habla de la alienación y de cómo esta se impone, en lugar de ser una parte más”, reflexiona.

El músico Alan Florit, de Snowman Lost His Head.

“Ahora mismo no sé qué es ser menorquín. Se está ampliando mucho el significado y se hace de una manera poco respetuosa y amorosa hacia la cultura y la gente de aquí”, afirma Ferrer. “Integrarse está también en manos de quien viene y debería hacerlo de una manera tierna y humilde. Hay una actitud tan déspota, poco sensible y amorosa, con tan poca escucha y poca conciencia respecto de la gente que es y vive en Menorca y que al mismo tiempo vive una transformación tan profunda de su cultura…”, reflexiona la cantante.

“Lentamente la isla ha cambiado mucho y no creo que sea para bien. Lo que más me duele posiblemente es la imposibilidad de disfrutar del verano menorquín. Hemos pasado de ir a acampar con amigos y familia a prácticamente no poder ir a las playas porque a las siete de la mañana los parkings ya están llenos”, comenta Alan Florit. ‘Cuando éramos pequeños’ y ‘Acampar’ son títulos de este nuevo cancionero nostálgico que evoca una Menorca que se va perdiendo. “Recuerdo cuando La Vall era como un poblado donde la gente del pueblo iba a pasar allí el verano y nos quedábamos semanas, y también las acampadas en Cavalleria con la familia y en Macarella con los amigos. Mi hija no puede ir a acampar. Cuesta, de hecho, ir allí y disfrutar de Macarella de tanta gente que hay. A mi hija también le cuento cuando jugábamos al fútbol en medio de la calle; totalmente impensable ahora mismo”.

Pensar en los hijos

Y es que durante el proceso de creación Alan Florit ha tenido muy presente a su hija. “He pensado mucho en la Menorca que ella ha vivido de pequeña y la que viví yo, y también mucho en su futuro si quiere vivir en Menorca, y en qué isla se encontrarán y cómo la vivirán. La juventud de ahora se encuentra con muchos problemas que mis generaciones no tuvimos. Yo pude comprar una casa y actualmente es casi imposible que una persona que acaba de estudiar lo pueda hacer. También es muy diferente la Menorca que he vivido yo y la que vivieron mis abuelos. Mi abuela iba en carro de un sitio a otro y muchos días había para comer lo que había. Son generaciones a punto de desaparecer y que creo que han vivido uno de los cambios más radicales de la historia como sociedad. Por otra parte, la transformación tecnológica nos ha cambiado totalmente como personas, ha cambiado nuestros valores, la manera de relacionarnos y ver las cosas, de actuar, de vivir. Una tradición y una manera de vivir que se está perdiendo y que posiblemente tiene unos valores mucho mejores que la actual sociedad que va a golpe de scroll infinito de móvil”, critica.

La otra isla, creado en invierno, que es cuando precisamente Menorca es otra isla, se inicia con ‘Refugi’. “No creo que pudiera sobrevivir a una Menorca que fuera todo el año como en agosto. Es mucha suerte tener unos meses en los que todavía podemos disfrutar de nuestro espacio y, en cierto modo, encontrarnos a nosotros mismos como habitantes de esta pequeña isla”. En este sentido, el disco reivindica “la tranquilidad, la calma y la serenidad”, dice el autor. “Estar tranquilo, estar bien y no querer nada más creo que es una de las actitudes más revolucionarias que se puede tener actualmente. Menorca no deja de ser un pequeño microcosmos donde esto todavía se hace más presente por las limitaciones que tenemos como isla”.

PA (2026), el nuevo cancionero de Anna Ferrer, una de las voces menorquinas más reconocidas –a quien Pedro Sánchez incluso ha recomendado estos días–, es su homenaje sanador hacia la tradición de una estirpe familiar de cuatro generaciones panaderas que ella ha roto. Hacia la herencia recibida, la tradición, la dedicación, la sabiduría y el oficio. Como canta en ‘Los panes, los hijos’, es un cancionero tan evocador de mundos que se borran, como de compromiso social a la vez. “Me siento profundamente triste y muy enfadada, pero intento aprender de las personas que nos han precedido y han abierto un camino de defensa de este territorio”, dice.

“Son cambios que han acontecido lentamente y que ahora es casi imposible arreglarlos sin mucha voluntad por parte de todos y todas”, apunta Florit. En la misma línea, Ferrer considera que “manda la esperanza y la fe en el hecho de que, si nos juntamos, el pueblo tiene más fuerza que nadie, porque un territorio es su pueblo. Intento transformarlo en acción para revertir el mensaje de que, si nosotros queremos, es posible”.

Maria Jaume y Fades, en el videoclip de ‘Mon Cheri Go Home’.
Un clamor musical que ya resuena en las cuatro Islas

Las dos novedades de Anna Ferrer y de Snowman Lost His Head, PA y L’altra illa, respectivamente, avivan el clamor musical menorquín contra la transformación de la que es o era la isla balear más sostenible y suma nuevos cancioneros en géneros en los que no ha sido tan propio, como la canción tradicional contemporánea y la electrónica, más allá de los géneros propiamente más reivindicativos, y que bien representa Rudymentari, que, con motivo de su último nuevo disco Mala herba sempre creix (2026) dice a l’ARA Balears que “cuando nos acercamos a un límite, cuando parece que llegamos al límite, lo superamos. Desde la crisis de la vivienda al auge de las plataformas turísticas, la situación se ha convertido en insoportable. En Menorca ahora tenemos el fenómeno de comprar masías y reconvertirlas en hoteles rurales, que no solo crea espacios más turificados aún, sino que amenaza la supervivencia del campo. Una cosa es transformarse para no morir y otra es acostumbrarnos a la llegada de propietarios que no compran un lugar, compran cuatro o cinco u ocho. Que haya un señor en Madrid que acumula un 3% de las propiedades de la isla es muy fuerte, no se debería consentir”. Canta al ejemplo depredador de ‘Ca la rata’.Cambios globales que a la vez son de efecto local y a los que desde hace tiempo en Menorca ya han cantado desde Cris Juanico –por solo citar ‘Aquest puny d’illa’ del disco F(a)usta (2015) donde cantaba: “Exquisida isla, que me cabe en un puño, tan llena de vida, de raíces y de luz. Pequeña roca salada, cosa de todos, flor que soporta tanto y tanto dolor”– a la crítica despreocupada de Miquel Mariano y el rap de denuncia de Orgànic, pasando por los nombres más populares del pop menorquín. De hecho, hace más de un año salió ‘Convindria’, una canción coral que, entre otros, hicieron Anna Ferrer, Pèl de Gall y Verlaat.La denuncia se ha convertido en un seísmo popular en todo el territorio balear y, en las Pitiusas, uno de los últimos exponentes es, por ejemplo, Karlus, que canta como una oda a la Ibiza perdida por su transformación en su último disco conceptual Nova Ebusus (2026).Y en Mallorca, el último caso en un verano para empezar es ‘In Paradise’, hecho entre Amulet y Xisk, un nuevo clamor pop contra la masificación turística, donde cantan al “safari” en el que se ha convertido la isla. Y lo hacen con estrofas como: “Hace tiempo que no hay dudas, sobran tantas y tantas que nos tapan la luz. Na Prohens nos saca los dientes, siempre resistentes”. Es una canción más en el listado del nuevo pop protesta de ahora que se añade a un grueso ya contundente de los nombres más populares de la canción: de Antònia Font a Joan Miquel Oliver, pasando por Tomeu Penya, Ossifar, Rock’n’Press, Carlos Garrido y Raphel Ferrer, hasta los nombres más emergentes actualmente como Maria Jaume, Maria Hein, Júlia Colom, Joana Gomila, Fades, Da Souza, Salvatge Cor, Llampuga y The Deaf Buffalos.

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