Las librerías independientes marcan el camino: el futuro será colectivo
Quart Creixent (Palma) y La 22 (Girona) se alian con la cooperativa catalana Abacus para iniciar una red que asegure su pervivencia
PalmaÉsta es la historia de dos amigas de más de cuarenta años que después de toda una vida de dedicarse al mismo han decidido unir sus caminos. Cada una continuará con su trabajo, con el mismo espíritu que lo ha hecho hasta ahora, pero empezarán a poner en común proyectos, ideas y diagnósticos para encarar la situación actual, que poco o nada tiene que ver con cuándo empezaron. Los tiempos son difíciles para las librerías de barrio y Quart Creixent (Palma) y La 22 (Girona) lo saben bien. Por eso, con la intercesión de Abacus, estos dos establecimientos históricos han firmado una alianza que busca fortalecerlas y que, sobre todo, pretende preservarlas tal y como son.
"Que no haya marañas: Quart Creixent no será Abacus en adelante", aclara de repente Amadeu Corbera, uno de los socios de la librería pionera y referente en la venta exclusiva de libros en catalán. "Ha coincidido el cierre del establecimiento [de Abacus] en Palma con el anuncio de la colaboración que hemos puesto en marcha, pero Quart Creixent no cambiará el nombre, ni el local, ni la esencia, aunque esta última palabra no me gusta especialmente", añade. Lo confirma la librera Anna Nicolau, al frente del proyecto. "Queremos abrir un canal de comunicación y poner en común estrategias, además de proporcionar un soporte estructural y económico que puede contribuir a mejorar la gestión; y esto lo haremos preservando la identidad de cada una de las librerías que integren la red", expone. "Muchos libreros se encuentran muy solos, porque tienen estructuras frágiles, márgenes pequeños, muchas de ellas son unipersonales o tienen, a lo sumo, dos o tres trabajadores… La cooperación es la única manera de asegurar su supervivencia", continúa. Entre esperanzado y nostálgico, Corbera encuentra una forma de resumir la reflexión de la librera de La 22, que ha pasado a ser ahora una de las socias de Quart Creixent: "La mayoría de las librerías sobrevivimos, esto hacemos, y es mucho más fácil hacerlo juntas".
Enemigos comunes
El listado de factores que dificultan la viabilidad de muchas librerías independientes puede resumirse en dos ejes: Amazon y la gentrificación. "Amazon es el enemigo común que debemos combatir todas, sean cuales sean las características de la librería", comparte Anna Nicolau. "Nos afecta a todas. Ahora mismo, uno de cada cinco libros que se venden en Catalunya es a través de Amazon. Y el porcentaje no ha parado de crecer". Corbera, quien además de socio de Quart Creixent es musicólogo y docente, lo comprueba cotidianamente con sus estudiantes. "Si llaman un libro, lo buscan por internet. Por mucho que sea de un autor o de una editorial de aquí, ni se les pasa por la cabeza ir a buscarlo a una librería. Es la dinámica habitual entre los jóvenes, que son quienes tendrán que sostener las librerías en el futuro. Eso, los que tienen dinero para comprar libros, porque la gran mayoría lo pasan mal para llegar a final.
El contexto social, de hecho, es tan o más preocupante que el gigante del comercio online para los responsables de Quart Creixent y La 22, dos librerías que tienen mucho en común. Nacieron con pocos años de diferencia –la de Girona abrió en 1978, mientras que la de Palma lo hizo cuatro años después, en 1982– y lo hicieron gracias al empuje de personas implicadas en la vida cultural de sus ciudades. En el caso de Quart Creixent, entre estas personas estaban Antoni Artigues y Jaume Corbera. Ambas librerías, además, siguen ubicadas en el mismo lugar donde sus fundadores las inauguraron hace más de 40 años, si bien decir que están allí mismo tiene muchos matices: la dirección y el local son los mismos, sí, pero los barrios y vecindarios de Quart Creixent y la Llibreria 22 han cambiado tanto que a sus responsables les cuesta reconocerlos.
Por un lado, está el auge del alquiler turístico, que ha hecho que los compradores habituales de las librerías –personas que vivían cerca, la gente del barrio– mermen año tras año y que muchos establecimientos se conviertan en lugar de paso de los visitantes de las ciudades y en espacios de peregrinaje y de resistencia para una parte de la sociedad. Por otro lado, está la progresiva sustitución de los comercios locales, que pone en peligro la definición y naturaleza de los entornos de los que forman parte. "Que las zapaterías y carnicerías de toda la vida se hayan sustituido por franquicias y más franquicias deja un panorama desolador", asegura Amadeu Corbera, sentado en una mesa de Can Joan de s'Aigo de la calle de Can Sanç, donde el ARA Baleares se ha citado con él y Anna Nicolau. "Mira, estar aquí creo que no es casual. ¿Qué queda en Sa Gerreria que estuviera hace cincuenta años? Cuarto Creciente, Can Joan de s'Aigo y poco más. ¿Y por qué sobrevive un establecimiento centenario como éste cuando cada semana abren una heladería nueva en Palma? Supongo que tiene que ver, otra vez, con esa palabra que tan poco me gusta, de otra forma. Palma es uno de los lugares más agredidos por el turismo, se ha convertido en un desierto turístico, nada amable con el comercio de proximidad. "Parece que la única alternativa que nos queda sea dejar de vender libros para empezar a vender postales, algo que nosotros no pensamos hacer", añade.
Las librerías del futuro
Con todo, Quart Creixent y La 22, junto a Abacus, tienen ahora la posibilidad de redefinir cómo deben ser las librerías del futuro, una vez asegurado el presente gracias a esta alianza. Han conversado más de año y medio antes de firmar un acuerdo de colaboración. Ahora, saben que tienen mucho trabajo por delante para acabar de definir las líneas estratégicas que van a compartir. Pero también tienen clara la idea de que las librerías son mucho más que un lugar al que ir a comprar un libro. "Tenemos que potenciar la programación, por ejemplo, sin olvidar que una librería no es un centro de arte, ni tampoco una cafetería, que las hay que lo son, pero nosotros no. No queremos que la gente venda a trabajar con el ordenador porque es un lugar agradable donde hacer un café, pero sí que queremos que se encuentren con un librero que los conoce," reflexiona Amadeu Corbera.
Esta idea de librería, en cualquier caso, no deja de ser la que los dos libreros han conocido desde que eran pequeños. En el caso de Corbera, él mismo se define como "el hermano pequeño de Quart Creixent", ya que su padre fue uno de los socios fundadores unos años antes de tenerlo a él. Los recuerdos de su infancia son indisociables: Joan Brossa, Biel Majoral y Maria Mercè Marçal son algunos de los nombres que le vienen a la cabeza si hace memoria –aunque reconoce que no recuerda suficientemente bien la visita de Marçal–, como también piensa Tintín, uno de los cómics que leía cuando sus padres le dejaban los sábados por la mañana. Por su parte, Anna Nicolau tiene muy presente el espíritu del librero, de nombre Joan, de la única librería que había en la Garriga, donde creció, y que ella visitaba todos los viernes al salir de la escuela. "Mi abuela me daba 200 pesetas para comprar un libro y yo pasaba toda la semana pensando cuál compraría", cuenta emocionada. "Era el mejor momento de la semana. Joan me conocía, sabía de dónde venía, y me ayudaba a elegir, e hizo que esa librería fuera como casa para mí", recuerda.
Con todo, Nicolau y Corbera subrayan que la alianza que acaban de empezar entre Quart Creixent, La 22 y Abacus es sólo un primer paso de muchas que están por venir. Este año puede que se incorporen nuevos establecimientos. "Queremos hacer camino juntos y crear una red cultural a escala de Països Catalans. Estos años hemos tendido a redes autónomas y desconectadas, pero necesitamos abrirnos puertas unos a otros dentro de este circuito, y hacer que un autor de Mallorca presente su libro en Girona y viceversa. Esta estructura siempre ha sido necesaria, pero ahora es imprescindible", sentencian.
Una de las novedades de la programación de la librería Quart Creixent en esta estrenada etapa de colaboración con la Librería 22 y Abacus es la incorporación del club de lectura del ARA Baleares, que, a partir de febrero, realiza las sesiones. Así, un lunes al mes los encuentros literarios moderados por Marisa Cerdó, antes profesora de catalán y desde siempre una apasionada de la literatura catalana, se harán en el histórico establecimiento de la calle Rubí de Palma. El encuentro del lunes, 23 de febrero, se centrará en el clásico de Virginia Woolf Mrs Dalloway , y el siguiente será el lunes 16 de marzo, ocasión en la que la tertulia girará en torno a la obra Caballo, atleta, pájaro, de Manuel Baixauli. Las siguientes sesiones, entre abril y junio, tendrán como protagonistas a los libros Galería de soledades, de Gabriel Janer Manila; Velar por ella, de Jean-Baptiste Andrea (traducción de Mercè Ubach), y Maltratadas , de Miquel Ferrà. Todos los encuentros son a las 18.30 h.