Quien logró escapar de la represión fascista en Sóller fue Maria Mayol Colom, cuñada del empresario Bernat Marquès Rul·lan, asesinado en junio de 1937. Nacida en 1883 en el seno de una familia acomodada, Mayol se crió en Francia, donde se licenció en Bordes y Lenguas. Al estallar la Primera Guerra Mundial, volvió a Mallorca y empezó a ejercer de maestra en Sóller y Felanitx. En 1926 la sollerica fundó en su municipio Fomento de Cultura de la Mujer, una asociación pionera en todo el Estado que buscaba el desarrollo intelectual de las mujeres. "En 1934 –dice el historiador Antoni Queglas– tuvo que dimitir como presidenta de la entidad debido a la presión de un buen número de socias que pertenecían a la burguesía conservadora del pueblo. Estaban molestas con sus actividades políticas. Ella era republicana, catalanista y católica. fusilada en enero de 1937. Acaso ambas se conocieron".
En las elecciones generales de noviembre de 1933, Mayol, a 50 años, se había convertido en la primera mallorquina en concurrir a unos comicios. Fue por Esquerra Republicana Balear. "No consiguió el escaño –dice Quetglas– por muy poco. Sufrió el machismo que había dentro de su propia agrupación". Aquellos comicios fueron los primeros en que las mujeres pudieran votar en España después de que en 1931, por iniciativa de Clara Campoamor, se hubiera aprobado el derecho al sufragio femenino. Durante la campaña electoral, Mayol se dirigió a las mujeres para que ayudaran a detener el ambiente prebélico que se respiraba en todas partes. Lo hace con las siguientes palabras: "Yo quisiera que las mujeres que saben inspirar la paz dentro de la familia, la supieran inspirar en la calle, y que con su conducta señalaran la otra trayectoria de la fraternidad que saben imprimir entre sus hijos. De esta colaboración vuestra, mujeres, depende en gran parte que se vuelvan las manos a las manos las que están restableciendo esta quietud dentro de la iras, son manos que calman e imprimen suavidad".
Tras el machismo sufrido en las elecciones de 1933, Mayol pidió el traslado de la plaza de maestra a Cataluña, a Vilanova y la Geltrú. En junio de 1936 no dudó en firmar la Respuesta a los catalanes . El golpe de estado de julio le sorprendió en Madrid, haciendo un curso de formación. En 1939 se exilió a la Francia de su infancia. A mediados de los 40 ya pudo volver a Mallorca. Entonces, por miedo a represalias, la sollerica decidió pasar desapercibida. Primero se instaló en su pueblo y después en Cala Major (Palma) con su sobrina Catalina Marquès. Murió en 1959, a 76 años. En 1992 fue nombrada Hija Ilustre de Sóller. Uno de sus grandes legados al municipio es Fomento de Cultura de la Mujer.