Fausto, en versión original

La puesta en escena de Denis Podalydès, con una iluminación cuidada, realza todas las situaciones que genera la historia

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fausto
29/10/2026 - 19:03 h

El Teatro Principal de Palma ha dado el pistoletazo de salida a la 41ª Temporada de Ópera con un Fausto, de Charles Gounod, que recupera la versión original, es decir, la que se representó por primera vez en el parisino Théâtre Lyrique, en versión de ópera cómica, con diálogos hablados. Cuando dio el salto a la Opéra de Paris, no admitían esta circunstancia, con lo cual Gounod hizo recortar algunos diálogos y otros los convirtió en recitativos. Seguramente, poca gente del público había visto la versión que nos ocupa y alguna sorpresa debió haber. En cualquier caso, queda claro que es valor añadido. Igualmente, se trata de una coproducción entre la Opéra de Lille, la Opéra-Comique de Paris y el Palazetto Bru Zane-Centre de musique romantique française, de Venecia. La procedencia vuelve a ser un acierto en cuanto a la calidad. Y así fue. Estilosa y con mucha clase, la puesta en escena de Denis Podalydès presentaba una iluminación cuidada que realza todas las situaciones que genera la historia, con los correspondientes cambios de ubicación, que surgen con fluidez y sin interrupción, aunque si hubiera alguno entre los tres primeros actos, de dos horas de duración, tampoco estaría mal. Está claro, sin embargo, que se perdería parte de la magia escenográfica. Todo tiene un precio.

En cuanto a la coreografía, que firma Cécile Bon y bailan Louise Carriére y Elsa Tagawa, cabe decir que fue de una gracia y eficacia mayúsculas con sorpresa final incluida. Como también la tuvieron Joan Miquel Muñoz como Wagner y Begoña Gómez como Siebel, en los diálogos hablados. Superaron el reto con creces cuando tuvieron que cantar, con más protagonismo de la soprano interpretando un personaje masculino, de manera impecable.

Los protagonistas tampoco decepcionaron. El Fausto de SunnyBoy Dladla, de voz un poco metálica, tuvo volumen, fiato y extensión, y arriesgó en algunos momentos. Veronica Granatero como Marguerite cumplió con su rol y resolvió las diferentes situaciones que transcurren a lo largo de la obra y transforman el personaje con bastante eficacia, mientras que Méphistopheles, interpretado por Nicolas Cavalier, quizás necesitaba un poco más de vis cómica y crueldad manifiesta, aunque lo cantó también sin problemas ni tampoco mucho riesgo. Cumplieron Yiorgo Ioannou como Valentin, sin poder cantar la conocida Avant de quitter, y aún menos, por la importancia vocal del personaje, Laura Vila como Dame Marthe. Quizás faltó polifonía en el bello Cuarteto del jardín y algún momento sublime, de esos que remueven el alma del espectador.

Dirigió la orquesta, la Sinfónica, Alejandro Cantalapiedra, que mantuvo el control de la situación en todo momento con la delicadeza idónea para no enterrar en ningún momento a los cantantes. El coro estuvo a la altura de las circunstancias, ante un público que llenaba a rebosar el recinto.

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