¿Por qué las Baleares no tienen un gran museo de ciencias naturales?
Los expertos lamentan la carencia de una infraestructura que conecte la ciencia con la ciudadanía, a pesar de la idoneidad de las Islas y disponer de los recursos necesarios
PalmaLas Baleares son un enclave único en el Mediterráneo. Tienen una biodiversidad singular, especies endémicas, una geología y una paleontología propias y una comunidad científica que hace décadas que las estudia. Pero todo este conocimiento está disperso entre la UIB, asociaciones y colecciones particulares, sin que exista un gran equipamiento que lo conserve y, sobre todo, que lo haga llegar a la ciudadanía. Las Islas no disponen de un gran museo público de ciencias naturales. El doctor en Geografía Guillem Pons califica la situación de "anomalía". Tampoco existe allí un gran jardín botánico ni un gran museo del mar.
Según Pons, la falta de estos equipamientos es sobre todo una cuestión "histórica y de voluntad política". "Somos la única comunidad que no tiene un gran museo de ciencias naturales", remarca. A pesar de que en las Islas hay en marcha algunas iniciativas de menor alcance, como el Museo de Ciencias Naturales y el jardín botánico de Sóller y el Museo Regional de Artà, falta una institución pública de referencia que las aglutine. "Son iniciativas de país y de cultura", defiende Pons, además de remarcar que las Islas ya tienen buena parte de los recursos necesarios para ponerla en marcha: "Hay universidad, hay profesores... hay conocimiento para sacarlo adelante". A su parecer, un museo de estas características debería entenderse como un equipamiento cultural, pero también como un complemento turístico y una herramienta para preservar y divulgar el patrimonio natural de las Islas. "En todas las ciudades se hacen. Son de los lugares más visitados después de las grandes atracciones museísticas, como pueden ser el Museo del Prado y el British Museum, por ejemplo", afirma.
Pons explica que a lo largo de los años ha habido conversaciones y propuestas para impulsar un Museo de la Ciencia y de la Técnica. Se han hecho reuniones preliminares para estudiar la posibilidad de un equipamiento de este tipo, pero los proyectos no han acabado de cuajar. Uno de los problemas, admite, es encontrar un espacio adecuado, pero el geógrafo considera que en Palma hay edificios singulares que podrían asumir esta función. Pone como ejemplos el antiguo edificio de Gesa –que el alcalde Jaime Martínez quiere reconvertir en un macrocomplejo con diferentes usos– y el Matadero. "Hay propuestas de edificios singulares que podrían albergar un museo de estas características", reitera.
La falta de un equipamiento público tiene consecuencias sobre el patrimonio científico de las Islas. "Hay muchas colecciones científicas que salen de las Baleares. Perdemos patrimonio cultural. Es un hecho y una pena", alerta. Se refiere a colecciones y materiales reunidos durante décadas por personas que han dedicado su vida a la paleontología, a las mariposas y a otras disciplinas naturalistas.
En este sentido, Pons reivindica el potencial de las Baleares como territorio de estudio de la naturaleza. "La situación es privilegiada", señala, y recuerda aspectos como la insularidad, las especies endémicas y la singularidad geológica del Archipiélago. "Hay muchos aspectos de la biodiversidad que no se dan a conocer", apunta. Buena parte de este conocimiento se encuentra dentro del ámbito académico, pero falta lo que Pons considera una pieza fundamental: la transferencia de los saberes a la sociedad. "No se puede realizar la transferencia de conocimiento que un museo hace posible", lamenta.
En cierta manera, la Sociedad de Historia Natural de las Baleares intenta suplir este vacío. Desde la sede de Palma –en un local de unos 200 metros cuadrados–, conserva y cataloga colecciones científicas con medios escasos. El secretario de la entidad, Damià Vicens, conoce de primera mano las dificultades que implica conservar y estudiar el patrimonio sin un museo de ciencias naturales. La sociedad custodia colecciones muy diferentes, y también una biblioteca especializada que es prácticamente "infinita", destaca. La situación dista mucho de ser perfecta. Hace dos años nos quedamos sin espacio después de recibir libros de las colecciones de Àngel Ginés y de Monti-sion. Y la llegada de material no para. "Es un lío", resume Vicens con una sonrisa.
Una parte importante del fondo todavía debe catalogarse y digitalizarse. La sociedad ya dispone de una base de datos con colecciones inventariadas, como la Muntaner-Carnatge, mientras que otras esperan su turno. Entre las piezas que custodian hay una colección de cerca de 15.000 fósiles de Joan Cerdà, colecciones de hormigas de Pasqual Comín, mariposas y un herbario procedente de La Salle. También conservan una extensa biblioteca con revistas científicas de todos los continentes, incluidas publicaciones rusas, muchas de las cuales no se pueden encontrar en internet.
La Sociedad de Historia Natural de las Baleares se fundó en 1954 y publica desde entonces un boletín científico con una trayectoria especialmente singular. Especialistas internacionales revisan los artículos y la publicación está indexada en Scopus, una de las principales bases de datos de la literatura científica. "Es la única revista de las Baleares", remarca Vicens. Además del boletín, la entidad edita monográficos y organiza cursos y otras actividades. Hoy en día tiene unos 250 socios.
Según Vicens, que en las Baleares hubiera un museo de ciencias naturales va más allá de la mera conservación de objetos. "Es nuestra historia", defiende. Un equipamiento de estas características permitiría "explicar el patrimonio natural de las Islas desde un punto de vista didáctico y pedagógico".
La otra preocupación es el relevo generacional. "Los jóvenes de ahora no suelen asociarse a entidades como la nuestra", lamenta. Los socios son esenciales para mantener viva la sociedad y permitir que continúen las publicaciones, los cursos y otras actividades que a menudo se hacen "por amor al arte". "Falta un relevo", admite. Y también falta espacio: "No tenemos lugar".