MoboFest 2026

Alegría, tristeza y nostalgia: los estados de ánimo de la jornada inaugural de la última Mobo

Mon Joan Tiquat, Nineta, Cobie, The Ripples y La Ludwig Band activan la última edición del festival del Pla, que llena el puig santjoaner de Consolació y guarda un recuerdo especial para Joan Roca, bajista de Antònia Font.

El concierto de La Ludwig Band.
Arnau Galmés i S.Vanrell
24/07/2026 - 13:08 h.
3 min

Entre sentimientos contradictorios transcurrió este jueves la primera jornada de la MoboFest 2026. De alegría por poder disfrutar de una nueva edición del festival musical más populoso del Pla de Mallorca, y de cierta tristeza por lo que aún no ha pasado y ya despierta la nostalgia: la última edición tras una década de actividad continuada y la incertidumbre sobre si habrá o no un relevo a la altura.

Un sentimiento pesado amplificado también por la muerte esta semana de Joan Roca, bajista de Antònia Font, cabezas de cartel de la jornada del sábado. Un recuerdo que recorrió todos los escenarios, con menciones especiales para el músico de Son Sardina. Finalmente y aunque en un primer momento se anunció la cancelación del concierto, está previsto que la banda interprete una serie de temas como homenaje a Roca y se acabe en un formato más íntimo.

Pero si hablamos estrictamente de la jornada musical de este jueves, el cartel lo abrió el siempre enérgico Mon Joan Tiquat en el escenario Huguet. Vila hizo un repaso sobre todo por los temas de sus dos primeros discos 'Es temps i sa llavor' y 'Sinònims de Cosa', en una avalancha de tempos sincopados, pianos atractivos y la guitarra siempre elegante de Roger Pistola. Una combinación idónea para 'despertar' la tarde y empezar a atraer gente hasta el Puig de Consolació de Sant Joan, el mismo lugar donde en el año 2016 la MoboFest emprendió el vuelo.

Mon Joan Tiquat.

Ayer, la ya tradicional jornada gratuita consiguió reunir a varios miles de personas, convenientemente preparadas para pasar calor, y que se distribuyeron escalonadamente por los cuatro escenarios que la organización tenía preparados y listos. Talmente las zonas de aparcamiento, que funcionaron ágiles y sin demasiados problemas.

Después de Mon Joan Tiquat llegó el turno de Nineta en el escenario Music Lover. “Una handmade popstar. Más handmade que popstar”, como se define ella misma. De toques intimistas y electrónicos, su álbum debut Salut i Mercè (2025) consiguió crear atmósferas oníricas llenas de fragmentos vitales, heridas y, como dice su presentación, “cierta mala leche”.

De reminiscencias power pop anglo y maneras de los primeros Rolling Stones hicieron muestra clara los mallorquines The Ripples. Con temas como Something’s got a hold on me o Life in the city, el quinteto hizo bailar y saltar Consolació en una actuación que sonó compacta y bien cohesionada. No en vano su primer disco One hell of a ride, está grabado en los legendarios Abbey Road Studios y vienen de hacer gira por Inglaterra.

Pero estaba claro que quienes llenarían el escenario principal de la primera jornada de la Mobo serían La Ludwig Band, fieles a su fórmula alegre y contundente, los catalanes repasaron sobre todo los temas de su lp Pel barri es comenta (2026) que ya presentaron en Mallorca durante su paso por el Acampallengua de Manacor, hace solo unos meses.

Llenaron el espacio Rosa Blanca y demostraron, con el repaso de varios hits (algunos quedaron fuera por falta de tiempo), el buen estado de forma física y vocal encima y debajo del escenario. El concierto acabó con la subida al escenario del jovencísimo Miquel Fuster, seguidor de La Ludwig que cantó solito el último tema, acompañado por toda la banda y los ánimos de un público ya entregado.

Entre medias y al final Cobie fue el encargado de mezclar éxitos reconocibles para bailar un rato largo, tanto de grupos mallorquines como Garrafa Nadal o de Las Petunias o Carolina Durante. Y con un especial tema de despedida, Alpinistes samurais, en recuerdo a Joan Roca.

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