Gastronomía

De Marruecos a Polonia: la cocina de Algaida une culturas en un libro

El proyecto comunitario Llepadits, impulsado por el servicio de Juventud, recoge 22 recetas de familias de todo el mundo residentes en Algaida y convierte la gastronomía en una herramienta de cohesión, convivencia e identidad compartida

Josep Maria Sastre
09/02/2026

AlgaidaDecía Anthony Bourdain que la mejor manera de conocer a alguien es compartir mesa y comida y que cuando alguien te invita a sentarte en la mesa en realidad te invita a conocer su mundo. Porque en cada plato, por sencillo que sea, hay una historia y cada receta es un viaje sin vuelta. El municipio de Algaida recorre el mundo desde las cocinas de las familias que viven en el municipio y en los núcleos de Pina y Randa, transformando la gastronomía en un espacio de encuentro donde la diversidad se vive, se comparte y se celebra.

El sábado por la noche el Ayuntamiento de Algaida presentó el libro de recetasLechitos. Propuestas gastronómicas de las familias de todo el mundo residentes en Algaida, un trabajo que va mucho más allá de una simple recopilación de maneras de cocinar. Es un proyecto comunitario impulsado por el servicio de Juventud que da visibilidad a la diversidad cultural del municipio a través de la cocina, entendida como espacio de encuentro, identidad y cohesión social.

Tagín de ternera con ciruelas y almendras de Marruecos, Żurek (sopa de Polonia),Papanaşide Rumania,Pique machode Bolivia, Ventresca de cerdo aguiada con soja y especias, Hong shāo roude China, son sólo algunos ejemplos de las 22 recetas que incluye el libro.

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Existe una receta para cada familia participante, y representa un mapa con todos los países presentes en Algaida. Aparte de los cuatro mencionados, encontramos cocina de Cuba, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Argentina, Francia, Alemania, Polonia, Ucrania, República Checa, Bulgaria, Hungría.

El libro fue presentado por la alcaldesa de Algaida, Margalida Fullana; el concejal de Juventud, Adrià Argüés; el técnico de Cultura, Tomeu Sales, y la del servicio de Juventud, Kika Martí.

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De hecho, la iniciativa ha sido coordinada por la técnica de juventud y dinamizadora del Casal de Jóvenes, Kika Martí, quien explica que la idea surgió a raíz de una realidad detectada dentro del mismo servicio. "Hacia el año 2023 nos dimos cuenta de que muchas de las familias que se acercaban al servicio de Joventut eran de nacionalidad extranjera", explica. A partir de ahí, Martí analizó los datos del padrón y confirmó que el número de jóvenes con nacionalidad extranjera –recién llegados o no– era muy elevado. "De repente pensé que sería interesante hacer un proyecto que uniera y diese a conocer esta realidad", explica.

La propuesta fue compartida con el bibliotecario municipal y técnico de cultura, Tomeu Sales, así como con las respectivas concejalías, que a pesar de ver el proyecto con muy buenos ojos, eran conscientes de que suponía un reto importante. Desde el primer momento, la voluntad fue trabajar en red, incorporando también a los Servicios Sociales, que trabajan con muchas familias de nacionalidades diversas.

El servicio de Juventud ha sido el motor y coordinador del proyecto de principio a fin: desde la redacción inicial, la llamada a la ciudadanía y la dinamización de la participación, hasta la coordinación con otras áreas municipales, la calendarización de las visitas a las familias, la ayuda en la compra de ingredientes en algunos casos, la redacción y traducción de las recetas.

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También ha habido la participación voluntaria de jóvenes del municipio formados o interesados ​​en el ámbito audiovisual, que se han encargado de las fotografías y las grabaciones en vídeo, así como con una joven artista local que ha ilustrado la cubierta del libro y que ha interpretado gráficamente el concepto de 'Lechitos'.

Visibilidad

Pese al resultado final, Martí tiene claro que el libro no era el principal objetivo. "El libro, que es el resultado visual, es para mí el que menos cuenta", afirma. El proyecto tenía como eje central dar visibilidad a las familias con nacionalidad extranjera residentes en Algaida e implicarlas en una iniciativa común. También quería dar a conocer las culturas que conviven en el municipio, utilizando la cocina como nexo de unión y elemento enriquecedor. Otro de los objetivos era implicar a jóvenes del pueblo, fomentar el trabajo en red entre diferentes servicios municipales y, finalmente, acercar a las familias a la administración local y crear nuevos vínculos de confianza.

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Para poner el proyecto en marcha se hizo un llamamiento abierto a jóvenes de entre 12 y 30 años residentes en Algaida, con nacionalidad extranjera o hijos de padre o madre extranjeros. La información también se hizo llegar directamente a familias usuarias de servicios sociales que encajaban en este perfil. Inicialmente, se contaba con una veintena de participantes, pero finalmente participaron 22 familias, todas incluidas en el proyecto.

Cada familia fue invitada a pensar una receta de su país de origen que quisieran compartir. En muchos casos, el idioma fue una barrera y tuvo que apoyarse en la cumplimentación de las fichas, así como en la traducción posterior. Una vez realizadas las visitas, grabadas las fotografías y los vídeos, se unificaron criterios de medidas y elaboración para dar coherencia al conjunto. El proceso culminó con la maquetación del libro, la corrección lingüística a cargo del bibliotecario y una última revisión por parte de las familias.

En cuanto a la estructura, no se ha optado ni por tipo de plato ni por nacionalidad. Tras muchas pruebas, se decidió ordenar las recetas alfabéticamente por el linaje familiar, con la voluntad de mezclar culturas. Además, el libro incluye un índice por países y otro por ingredientes principales o tipos de elaboración. Cada receta dispone de imágenes del plato final y, en algunos casos, también del proceso de elaboración.

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Para Martí, el más enriquecedor del proyecto han sido los encuentros con las familias. "Cada visita era cómo viajar a un país diferente", explica. Las familias no sólo compartían la receta, sino también su historia, el pueblo o ciudad de origen, la lengua, la cultura y las tradiciones culinarias. "Todos nos hacían probar los platos… ¡pegamos una barriga!", recuerda entre risas. A pesar de las dudas iniciales de algunos participantes –recetas heredadas de madrinas o tías, o platos que nunca habían cocinado solos–, el resultado ha sido un motivo de orgullo compartido.

Lechitoses, en definitiva, un proyecto colectivo que pone sabor a la convivencia y convierte a la diversidad de Algaida en un valor visible, compartido y celebrado.

El proyecto está enmarcado en el proyecto Algaida Municipio Educador, del que forma parte desde el año 2018. De hecho, ha presentado el proyecto a los premios Ciudad Educadora 2026 y por ahora ha sido seleccionado ya la espera de que se haga público el veredicto.

El libro se puede adquirir desde el lunes, día 9 de febrero, en la biblioteca municipal, a 10 euros el ejemplar.